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A sus 22 años, Aminta Ruiz Palacios no estaba preparada para ser madre. De la maternidad lo que conocía lo escuchó de su mamá mientras crecía. Y en las reuniones familiares sus tías con frecuencia contaban cómo habían sido cada uno de sus partos.

“Lo que me decían es que debía pujar fuerte, si no las enfermeras me iban a regañar. Mis tías me decían que si no me ponía las pilas, el niño se me podía ahogar”, comentó Ruiz al recordar el primero de sus dos partos.

Durante el embarazo no padeció de antojos y no faltó a ninguna cita médica, según recuerda.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), del total de 113,810 partos atendidos en 2018, un 30.1% (que corresponden a 34,337) fueron por cesáreas. Archivo/END

El 29 de septiembre de 2011, le llegó el turno de convertirse en mamá. Ese día, según cuenta, los dolores empezaron por la noche.

De inmediato, en el hospital público que la atendió, la llevaron a sala de partos, donde estuvo durante tres horas. Al llegar el esperado momento, recordó el consejo de las tías de “pujar”, pero el primogénito estaba lejos de nacer.

“Empujaba con fuerza, pero el niño no salía. La enfermera se enojó y me dijo que así como pujaba cuando estaba con el hombre, que así pujara. Me enojé y le respondí, nos dijimos de todo”, detalló  Ruíz, quien ahora tiene 29 años.

FRASES OFENSIVAS

De acuerdo con el doctor José Antonio Delgado, especialista en Ginecología y Obstetricia, frases como la expresada por la enfermera a Aminta u otras  como “¡callate y pujá!”, “si no pujás vamos a llevarte a cesárea”, son parte de una serie de expresiones que violentan a la mujer y trauman los procesos de embarazo.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), del total de 113,810 partos atendidos en 2018, un 30.1% (que corresponden a 34,337) fueron por cesáreas. Archivo/END

“Los aspectos de la violencia obstétrica van desde el comportamiento del personal médico, es decir, cómo te trata, hasta la falta de insumos, la falta de un medicamento y las condiciones de privacidad e intimidad de la paciente”, indica el especialista.

Aminta comentó que ese día la regañó también el médico, quien le advirtió que si seguía de “dejada”, lo que podía ocurrir es que el niño se ahogaría o podía padecer hipoxia (un estado de deficiencia en la sangre).

“No me gustó el trato, quizás no fue físico, pero sí me gritaron. Emocionalmente me afectó, porque de ese día, que debió ser especial, también recuerdo el maltrato”, expresó Ruiz.

“La mala calidad de la atención del médico, el maltrato físico y verbal a las pacientes, es un problema de violencia hacia la mujer”, señaló el doctor Delgado.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), del total de 113,810 partos atendidos en 2018, un 30.1% (que corresponden a 34,337) fueron por cesáreas. Archivo/END

Según el especialista, las mujeres no deberían ser objeto de ofensas y malos tratos, porque la Norma de Humanización del Parto del Ministerio de Salud (Minsa) propicia que “el personal de salud debe brindar atención con calidad y calidez, debe potenciar la autoestima de las pacientes, las relaciones interpersonales y promover el amor, la comprensión y la solidaridad”.

Esta misma ley brinda una serie de derechos que permite a las mujeres decidir sobre su parto e incluso permitir que su cónyuge acompañe el nacimiento de su hijo en el proceso natural o cesárea.

Seis años después, Aminta Ruiz dio a luz a su segundo hijo en un hospital privado y la experiencia tampoco fue de su agrado.

“Creí que me tratarían mejor. Mi esposo trabajaba en una empresa y pagaba seguro. Todo estaba bien hasta que me tocó parir. Los médicos decidieron que sería por cesárea, creí que sería rápido y sin dolor, pero qué va, se tardaron un mundo y la anestesia no duró tanto. El personal no me gritó, pero me dejaron un zíper en el estómago”, aseguró.

CESÁREA PUEDE SER VIOLENCIA

De acuerdo con el especialista, “la cesárea podría verse como un acto de violencia obstétrica siempre y cuando no esté correctamente indicada. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede permitir una tasa de cesárea entre un 10% y 15% en todos los países, porque evidentemente hay complicaciones durante el embarazo, el parto y finalmente tenés que terminar vía cesárea, pero no con un porcentaje tan alto como el que podemos ver en nuestro país”.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), del total de 113,810 partos atendidos en 2018, un 30.1% (que corresponden a 34,337) fueron por cesáreas. Archivo/END

Según las estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), del total de 113,810 partos atendidos en 2018, un 30.1% (que corresponden a 34,337) fueron por cesáreas.

Mientras, en 2017 de las 96,935 mujeres que dieron a luz, un total de 37,290 se sometieron al proceso quirúrgico, es decir, el 38.4%.

El anuario estadístico del 2018 del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), registra que del total de 22,757 atenciones, solo 12,939 fueron por cesárea. En cambio en 2017, de los 23,327 partos, 13,858 fueron cesárea.

Una buena parte de las mujeres tienen historias de violencia obstétrica traumáticas, dice el especialista y agrega que "la mujer queda horrorizada al visitar un hospital”.

El doctor señala que hay una serie de elementos que conllevan a la violencia obstétrica, empezando desde la poca capacitación al personal médico, la falta de insumos necesarios en los centros médicos e incluso el poco personal.

Indica que además de las frases hay otras prácticas de violencia obstétrica que marcan de manera positiva la experiencia del embarazo en las mujeres, entre ellas la maniobra de “Kristeller”, que consiste en empujar el útero de las mujeres para forzar la salida de los bebés; la episiotomía o pique, que es una incisión en el periné de la mujer, que abarca de la vulva hacia el ano, y el uso de forceps para extraer al recién nacido.

En Nicaragua los médicos obstetras rechazaron en 2018 una propuesta de reforma a la Ley del Nacimiento Humanizado, la cual pretendía reducir los nacimientos por cesárea y penalizar con cárcel a doctores que realizaran esta práctica sin una correcta valoración.

Cantidad de nacimientos en Nicaragua*:

113,810 partos atendidos en 2018

79,473 de forma natural

34,337 por cesárea

Datos de 2017:

96,935 mujeres dieron a luz

59,645 de forma natural

37,290 por cesárea

* Fuente: Ministerio de Salud.