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Muy preocupados se encuentran los micro, pequeños y medianos empresarios de la rama madera-mueble de los departamentos de León, Chinandega, Masaya y Granada, ante la escasez de materia prima asociada a Ley de Veda, la falta de capital propio y el poco crédito que les esta obstaculizando la elaboración y comercialización de sus productos.

La intranquilidad la manifestaron los artesanos durante una reunión que sostuvieron en el marco de un estudio del programa de Comercio y Pobreza en Latinoamérica (Copla), que demostró que las políticas públicas existentes en Nicaragua están relacionadas con la protección del medio ambiente, pero no al desarrollo de los negocios que trabajan en la fabricación de muebles.

“Esa Ley de Veda vino a arruinarnos la vida. Ahora tenemos que comprar madera ilegal, y el problema es que si nos agarra la Policía, nos quitan la madera, los reales, y hasta nos podrían cerrar el negocio. Esa ley ya tiene varios años, y ya debieron haberla suspendido o regulado para darnos oportunidad de trabajar”, manifestó don Miguel Ángel García, quien tiene cincuenta años laborando en la zona de Chinandega.

El presidente de la Cámara de Muebleros y Artesanos de Nicaragua, Eduardo Ñamendy, aseguró que la situación que se vive en Occidente es parecida a la de Masaya y a la de Granada: las salas y los aposentos de las casas de los productores están convertidos en pequeños talleres que les imposibilitan tener un mercado claramente definido.

Esa situación ha obligado a los miembros de la Cooperativa Mueble Arte de Granada, a solicitar un espacio en la plaza del Estadio municipal “Roque Tadeo Zavala”, a fin de tener una local para exhibición. “A finales del año pasado logramos un permiso temporal para exhibir los productos, gracias a Dios hemos tenido apoyo de los granadinos y de personas que llegan de otros departamentos, porque les gustan nuestros diseños y calidad”, manifestó la presidenta de la Cooperativa, Violeta Meza.

Estudio de Copla

El estudio del programa de Comercio y Pobreza en Latinoamérica que se efectuó durante cuatro meses en varios talleres y establecimientos del país, reveló que desde la aprobación de la Ley de Veda los pequeños empresarios están teniendo fuertes inconvenientes para obtener la madera, especialmente aquellas que fueron vedadas, como cedro real, caoba y pochote.

Paradójicamente, Welvin Romero, del Instituto del Investigación y Desarrollo- Nitlapan de la UCA, manifestó que pese a que el 70 por ciento del suelo de Nicaragua es forestal, los artesanos continúan quejándose por la falta de madera.

“Otro hallazgo relevante es que ni los bancos ni las microfinancieras tienen programas de crédito para los talleres de muebles y eso ocasiona que les nieguen el servicio o que les den un crédito personal”.  Y es que, según él, por las características de este tipo de crédito, el artesano no tiene las posibilidades de desenvolverse fácilmente en su negocio.

“Hay un elemento de alivio, y es que en agosto del año pasado el  gobierno permitió que se sacara la madera que dejó tirada el huracán Félix para poder comercializarla. Pero hasta ahora estamos viendo los primeros resultados con el apoyo de la cooperación internacional, sin embargo, el hecho de que la madera esté al otro lado del país encarece su llegada al Pacífico y es difícil que los muebleros puedan compararla”, lamentó.

¿Y el plan de manejo?

Los muebleros enumeraron como prioridad; la reforma a la Ley de Veda; la legalización de organizaciones de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa; financiamiento de parte del recién creado Banco de Fomento;  y un espacio en Managua para comercializar productos. Dijeron también que necesitan fondos para trasladar la madera que todavía se encuentra en la Costa Caribe y urge la canalización de ingresos para la adquisición de insumos.

Lo que no dijeron y quedó fuera de agenda, es que en otros países hay planes de manejo forestal, corte y siembra de árboles, para mantener ese importante rubro del cual dependen miles de familias.