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La socióloga Daisy George asegura que los pueblos indígenas y afrodescendientes, tras el estallido de las protestas sociales antigubernamentales en abril de 2018, han quedado “más vulnerables” por la falta de protección en los territorios, las constantes invasiones de colonos, secuestros, violaciones y asesinatos.

Agregó que las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas han sido constantes en la historia de Nicaragua, pero a pesar de todo “los pueblos han logrado resistir y sobrevivir”, aunque recordó que en los años 80 “cuando estaban matando a nuestros pueblos indígenas no sentimos la misma solidaridad que actualmente se está viendo en Nicaragua”.

No obstante, la socióloga cree que hay una “visión de nación” y puede apreciar que “hay más atención a lo que sucede en la Costa Caribe y en todos los puntos del país”.

George afirma que parte de las banderas que no suelta en la mesa de negociación es que el territorio nicaragüense se vea como uno solo, se haga crecer asimétricamente, se respeten las costumbres de los pueblos y se apliquen los instrumentos legales nicaragüenses aprobados en materia de protección a los pueblos indígenas y afrodescendientes, pero que también se asuman las recomendaciones extendidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al Estado de Nicaragua en el 2005, relacionadas a las elecciones regionales, que de hecho se realizaron nuevamente el primer domingo de marzo de este año.

Daisy George, socióloga. Jorge Ortega/END

¿Cómo se encuentran las comunidades indígenas y afrodescendientes en el contexto político actual que aqueja a Nicaragua?

La situación de los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe, tanto norte como sur, ha sido de violaciones constantes de los derechos humanos, digo violaciones constantes porque Nicaragua es dignataria de los instrumentos internacionales, el primero que se aprobó fue una declaración de los pueblos indígenas, en el que Nicaragua luego se acogió el de la OIT, ambos instrumentos refieren sobre los derechos especiales que pueden tener los pueblos indígenas.

En el marco jurídico de Nicaragua tenemos la ley 28 que se aprobó en 1987, luego tenemos la ley 445 que es relativa al derecho de los territorios, la demarcación y la titulación, después tenemos la ley 162 sobre los derechos a las lenguas de la Costa Caribe, las cuales son oficiales.

Pero de qué nos sirve tener todos esos marcos jurídicos cuando el Estado de Nicaragua es el primero que no nos respeta.

El 3 de marzo, pese a la situación de crisis sociopolítica en Nicaragua, el Gobierno campantemente anunció que habría elecciones regionales en la Costa Caribe. La gente participó de alguna manera, pero nunca hubo clima electoral porque los candidatos no pudieron hablar libremente por el tema del asedio, la intimidación, además, Puerto Cabezas estaba prácticamente militarizado.

Los resultados de esas elecciones regionales eran de esperarse, prácticamente, estaba anunciado con cuánto iba a ganar el Frente Sandinista, entonces lo que nosotros esperamos es que esas elecciones sean anuladas porque no fueron ni justas, ni libres, ni transparentes.

¿Cómo afecta a los pueblos indígenas que las elecciones regionales hayan sido ganadas, en mayoría, por el frente sandinista?

El tema de las elecciones en Nicaragua se volvió como patrimonio de los partidos políticos nacionales, me refiero a lo que ocurre en la Costa, donde los intereses de los costeños pasan a tercer, cuarto o quinto nivel, entonces, se priorizan intereses nacionales, aunque sean hijos de la Costa los que fueron elegidos, ya que han sido absorbidos por las políticas del Gobierno, por lo tanto, el tema de la autonomía y la aspiración que había de ese autogobierno queda defraudado.

La cooperación externa ha destinado fondos para nivelar la asimetría del desarrollo que hay entre los municipios de la Costa Caribe y los del Pacífico, pero el tema es cómo se invierte, realmente hay una inversión sustantiva para mejorar la situación, aunque quiero recalcar que no es solo del gobierno que está en el poder, esto es algo histórico. La Costa Caribe es como la renta nacional que dan a concesiones, permiten la explotación del oro que deja un ingreso mayor, la pesca y la madera, pero cuando uno hace la revisión de dónde está la reinversión para la mejoría del bienestar de la ciudadanía es inexistente.

En Bluefields fue el primer impacto más grande cuando mataron al periodista Ángel Gahona. Jorge Ortega/END

¿Qué papel juegan los consejos regionales?

Se supone que eran para venir a mejorar y regular el acceso al bienestar de los pueblos; no obstante, ante esa tendencia de un gobierno centralizado, los consejos no tienen el espacio propio y todo el presupuesto es condicionado a los intereses del gobierno central, aunque los programas y las lógicas de los pueblos indígenas sean abismalmente diferentes a lo que se hace. Es una nueva colonización que les dice a los pueblos indígenas deben hacer así las cosas, aunque esas no sean sus costumbres.

Actualmente, se les ha dado título a los 24 territorios, pero en papel porque estamos siendo invadidos y algunos centros también han denunciado presencia de paramilitares, entonces, la gente está en una condición de pobreza mayor porque en los hábitos de los indígenas no está el ahorro, para ellos es invertir en ganado y no acumulan excedentes porque todos los guardan en su casa, para el indígena su banco es la naturaleza y no sacan el montón, sino, lo que necesitan para sobrevivir.

La presencia de los sujetos armados también ha hecho que la gente esté más vulnerable, algunos han denunciado que los están expulsando de sus comunidades, se han registrado secuestros, violaciones y más de 60 muertos, pero el tema es que la crisis, que para el Pacífico empezó en abril, nosotros la hemos vivido desde los años 80 en distintas modalidades, entonces la crisis sociopolítica actual, quizás diré algo contradictorio, ayudó a evidenciar lo que están viviendo los pueblos indígenas, entonces veo que la visión de nación se está gestando.

Mi deseo más grande es ver a una nueva Nicaragua con visión de nación, donde el artículo 5 de la Constitución Política; que dice que Nicaragua es un país multiétnico sea una realidad.

Daisy George, socióloga y  miembro del equipo de asesores de la Alianza Cívica . Jorge Ortega/END

¿Qué le recomendaría usted al gobierno?

Tres cosas fuertes, la primera es que deje que los pueblos construyan su imaginario propio, porque el Estado demostró que no tiene capacidad y mucho menos voluntad para cumplir con los instrumentos. En segundo lugar, le recomiendo no manipular porque lo más triste es que manipula, no estando ellos presentes, pero agarran a los hijos de la Costa y los manipulan en contra de su propio pueblo, esto es algo que hace mucho daño porque engaña.

El tercero es que si realmente hay voluntad política, los programas deben ser construidos con la participación de los pueblos, porque cada pueblo conoce su potencial, según su región, según su municipio y ellos pueden hacer uso de ello; no nos pongan a pelear porque cómo vamos a poder construir algo que nos afecta a todos, entonces, si esto lograra suceder y se permitiera que la cooperación externa entre a construir con nosotros, creo que podríamos tener una esperanza de vida mejor.

¿Cómo fue la participación de los pueblos indígenas en las protestas sociales antigubernamentales iniciadas en abril?

En Bluefields fue el primer impacto más grande cuando mataron al periodista Ángel Gahona, todos se organizaron y era interesante observar que la gente de todas las clases sociales se sumó porque no estaban de acuerdo con todo lo que estaba sucediendo.

Otro de los eventos que quedó grabado en mi imaginario fue el 14 de junio, primer día que se declara paro nacional de 24 horas. Los indígenas, que como saben, no tienen empresas que cerrar, lo que hicieron fue salir en una marcha de Puerto Cabezas, pero la manifestación fue atacada, hay videos en los que se ve al gobernador de Gobierno, Carlos Alemán, tirándole a la gente y por el ángulo del video se puede interpretar que fue tomado por la misma gente de él, quienes estaban en desacuerdo con lo que estaba haciendo.

En el primer diálogo, por eso le cuestionaba a Lumberto Campbell que si decía ser el que representa a los pueblos de la Costa por qué solo velaba por una parte de los costeños, pues si es así, no es Estado porque el Estado no debe ver la ideología política, religión o estrato, el deber del Estado es velar por el bienestar de la ciudadanía.

Aquí viene el reclamo, en los años 80 cuando estaban matando a los indígenas no hubo esa solidaridad con los pueblos de la Costa, entonces por eso abogo para que en la nueva Nicaragua tengamos una visión de nación, para construir a una Nicaragua de amor, incluyente y de servicio.

¿Cuáles son esos temas que usted lleva como bandera en la mesa de negociación?

Primero que nada tengo como tema y como bandera que veamos una sola nación en Nicaragua, después están las libertades, la democracia, justicia y la liberación de los presos políticos, recuerden que los pueblos de la Costa Caribe también tiene presos inocentes; Glen Slate y Brandon Lovo, que se les acusa de asesinar al periodista Ángel Gahona, cuando toda la familia ha declarado que no fueron ellos, pero como tienen que encontrar una justificación, los tienen ahí, aunque sean inocentes.

El tema que estamos hablando con fuerza también es que en el 2015 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falló sobre una controversia que se dio con el Estado de Nicaragua, se llama “Yatama vs Estado de Nicaragua”, ahí la Corte recomienda un modelo de elecciones propio para la Costa Caribe, sobre todo para las comunidades de pueblos indígenas y afrodescendientes. El modelo se llama “Uso y costumbre” que más allá de las leyes de carácter positivo tienen que ser de uso consuetudinario, la Corte recomendó al Estado asegurar ese modelo en la Costa, es un tema pendiente y es un tema que nunca ha sido tocado, entonces, en la nueva Nicaragua, si es que logramos un acuerdo en el tema de adelanto de elecciones, queremos ese modelo para la Costa, ya estamos hablando de eso.