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Tras el compromiso de la liberación de presos, familiares de manifestantes encarcelados piden que se considere a los prisioneros delicados de salud y ancianos que permanecen en las celdas gubernamentales.

Julia Malbina Bermúdez, esposa del mayor en retiro del Ejército de Nicaragua y pastor evangélico, Tomás Maldonado, de 64 años, y Amparo Baltodano, hermana de docente universitario Ricardo Baltodano, de 58 años, demandaron al Gobierno que tomen en cuenta a las personas que están desmejoradas de su salud y quienes tienen padecimientos crónicos.

“En la última visita lo miré afectado tanto física como emocionalmente. Por su condición nos preocupa su estado de salud. Me dijo que ahí había adquirido hongos en los pies y eso es peligroso para una persona que padece de diabetes, ya que tienen más probabilidades de desarrollar complicaciones como úlceras del pie diabético, gangrenas, u otras infecciones que podrían llevar a la amputación”, dijo Bermúdez, quien es enfermera de profesión.

Indicó que ya tiene 8 meses de estar preso y en celdas de máxima seguridad. Maldonado fue miembro del Ejército y después de su retiro se dedicó a la labor pastoral en la iglesia evangélica Jesús el Señor, en Jinotepe. Sobre él pende una condena de 34 años.

Por su parte, Amparo Baltodano comentó que su hermano Ricardo tiene padecimiento de varias enfermedades crónicas, pero lo que más le preocupa es su hipertensión, dado que permanece en un lugar cerrado y caluroso.

“Nos preocupar porque está desmejorado y está solo en su celda que es calurosa. La  hipertensión y su permanencia en un lugar caluroso es una bomba para su salud, ya que los paros cardíacos no avisan. Aparte, tiene hernia discal, problemas urológicos y artritis”, dijo Amparo Baltodano, destacando que la última vez que vio a su hermano tenía los ojos muy inflamados y dijo que está orinando a cada momento y sufre de ardor.

Julia Malbina Bermúdez y Amparo Baltodano piden humanismo a favor de los presos políticos enfermos y de la tercera edad. Óscar Sánchez/END

“Hago un llamado al Gobierno y al Ministerio de Gobernación que asuma su parte de responsabilidad sobre la atención médica; aparte de eso cuando hablamos con los medios de comunicación es porque lo único que nos queda es denunciar”, alegó Baltodano.

Según la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), al menos, unas seis personas de la tercera edad purgan prisión por la criminalización de las protestas, entre ellos, Carlos Brenes, otros sufren diversas afectaciones debido a los golpes recibidos por las autoridades policiales, civiles armados y del sistema penitenciario.

También hay un grupo de reos que está delicado de salud por enfermedades crónicas y otros, como la odontóloga Camelia Rafael Aráuz Aráuz y Cristian Sánchez alias el “Víper”, quienes sufren de depresión.

El doctor Julio Montenegro, responsable del área de defensoría en CPDH, señaló que en primer lugar estas personas fueron juzgadas sin haber mayor causa, por lo tanto, deberían estar libres.

“Por otra parte algunos ya son mayores de 70 años. Como ejemplo tenemos a Brenes y Maldonado. Uno de ellos padece alrededor de 16 enfermedades crónicas y la otra cinco entre otros. A esto se agrega las condiciones en la que permaneces, estando en celdas de máxima seguridad de las galerías 300 y 301. Hemos insistido en las malas condiciones de esta celdas y si sumamos el estrés carcelario y son personas diabéticas u osteoporosis, agrava la situación”, indicó Montenegro.

El abogado de CPDH alegó que la Ley 473 de Régimen Penitenciario, dicta que es de carácter humanitario y reeducativo.

“Pero lo que hemos visto son golpizas, limitándoles el acceso a la salud. En un lugar con mala alimentación, caluroso y sin circulación de aire, agregamos que a algunos los están sobremedicando y lo que se puede esperar es un desenlace fatal o gravoso”, alegó Montenegro señalando que todo esto es una violación a los tratados y convenios internacionales en materia de los derechos humanos.