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El traslado al Vaticano del obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, por decisión del papa Francisco será por tiempo indefinido, informó él mismo este miércoles.

Báez, quien compareció junto al cardenal Leopoldo Brenes, denunció que ha recibido constantes amenazas de muerte en Nicaragua desde que iniciaron las protestas ciudadanas antigubernamentales hace un año.

La noticia del traslado de monseñor Báez provocó reacciones de diferentes sectores, entre estos la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia que considera que el obispo mantendrá viva la esperanza del pueblo nicaragüense desde la Santa Sede y también será una sentida ausencia.

José Pallais, del equipo negociador de la Alianza Cívica, dijo que la noticia del viaje del obispo auxiliar ha “conmocionado” al pueblo, tanto católicos como no católicos, debido a que el religioso ha sabido estar a la altura de las circunstancias que ha vivido el país desde el año pasado.

“Su ausencia se va a sentir, su voz profética ha mantenido viva la esperanza de este pueblo y ojalá los medios técnicos permitan que esa voz continúe escuchándose, a pesar de la distancia desde Roma, porque ese aliento constante de sus mensajes revitaliza y hace que muchos nos sostengamos en la lucha y en este propósito de que vale la pena seguir defendiendo las libertades y los derechos humanos”, declaró Pallais a El Nuevo Diario.

Valeska Valle, de la Coalición Universitaria, una de las organizaciones que forman la Alianza Cívica, afirmó que Báez ha representado para los estudiantes una voz consejera y reconoció el rol importante de muchos religiosos en la fase más cruenta de la crisis política del país.

“Recuerdo que en abril (de 2018) él fue una de las primeras personas que se contactó con nosotros para que estuviéramos presentes dentro del diálogo nacional, porque él creía y cree en los estudiantes, que esta lucha también es nuestra”, comentó Valle.

Azahalea Solís, a título personal, dijo que Báez “es una voz profética no solo en el sentido religioso, sino en el sentido político, moral y ético; muy profundo, muy fuerte, que se ha ganado el respeto, el amor y la admiración de Nicaragua”.

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Agradece 

El cardenal Brenes explicó que el traslado de Báez fue una decisión del  Santo Padre, cuando monseñor Báez se reunió con él hace un par de semanas en el Vaticano. 

Báez agradeció a los nicaragüenses el cariño que le han mostrado y manifestó que “yo no he pedido salir de Nicaragua, quiero dejar claro que mi corazón ha estado siempre en mi patria, en medio de mi pueblo y mi corazón seguirá aquí”.

“El Papa me recibió de manera muy afectuosa, con un gran interés de mi ministerio, hizo que hablara de mi ministerio y la situación del país”, agregó. 

Báez confesó que ha llorado por la decisión de papa Francisco.

“Siento un gran dolor de no poder estar físicamente con el pueblo amado de Dios en Nicaragua; no abandono al pueblo de Dios, no me voy a desentender de Nicaragua. Yo también he llorado esta decisión del Santo Padre que he aceptado con obediencia y que ha hecho llorar  mi corazón. Les aseguro que tengo una paz profunda que es la gracia que Dios da, no he hecho otra cosa que servir a Jesús y al Evangelio”, expresó el obispo.

Relató que durante el encuentro que tuvo con el papa Francisco, este le expresó su preocupación por la grave crisis que enfrenta Nicaragua desde el 18 de abril de 2018.

“Le recordé que este es un pueblo secuestrado, que lastimosamente cuenta con gente que adora al dios de la riqueza”, dijo Báez.

El obispo auxiliar afirmó que él sueña con una iglesia menos diplomática y temerosa.

“Pido disculpas al pueblo de Dios al no haber entregado más, pero me voy con la conciencia tranquila de haber cumplido mi ministerio”, expresó.

En la conferencia, monseñor Báez se refirió a las negociaciones entre el Gobierno de Nicaragua y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia. “Siempre he dicho que aunque estén los mejores mediadores del mundo, si no hay voluntad política, no se va a lograr nada; me parece que eso tiene estancado el diálogo. Mientras no se exponga la condición humana, no habrá solución”, sentenció el religioso.

Monseñor Silvio Báez junto al Cardenal Leopoldo Brenes en conferencia de prensa.  Nayira Valenzuela/END

Luego, en su cuenta de Twitter, el obispo publicó: “Doy gracias al papa Francisco, quien habiendo confirmado mi ministerio y mi estilo episcopal, me ha pedido ir a Roma por un tiempo. Llevo en mi corazón de pastor la alegría y las tristezas, los dolores y esperanzas de mi pueblo de Nicaragua. ¡Gracias a todos por su cariño!”

El obispo de la diócesis de Matagalpa, Rolando Álvarez, también tuiteó: “Quiero reiterar mi cariño a mi buen amigo, Silvio Báez y mis sencillas oraciones en esta nueva etapa de su ministerio, a la que el Señor lo ha llamado”.

Amenazas de muerte

En la conferencia, monseñor Báez dijo que denunció ante el papa Francisco las amenazas de muerte que ha recibido durante la crisis sociopolítica del último año en Nicaragua y confirmó que la Embajada de EE. UU. le alertó el año pasado sobre un atentado que estaba planeado en contra suya y de la entonces embajadora, Laura Dogu.

“No recuerdo en qué mes, en junio o julio recibí una llamada, nunca lo quise decir porque me parecía una cuestión diplomática, pero yo ya estaba en la cama cuando a las 11 y pico de la noche recibí una llamada del departamento de política de la Embajada de los EE. UU., para decirme que tenían plena certeza que había un plan para asesinarme, que tuviera cuidado porque iba a ocurrir en los próximos días”, relató Báez a los periodistas.

El obispo auxiliar agregó que la Embajada de EE. UU. en Managua le informó dónde podía ser el atentado, cómo podían estar vestidos los que iban a ejecutar tal acción y le pidieron que tomara todas las precauciones posibles.

Monseñor Silvio Báez saluda a feligreses católicos. Nayira Valenzuela/END

Según Báez, la información fue transmitida con un “nivel de alta certeza”, de parte de la seguridad norteamericana, razón por la cual decidió informar lo que estaba pasando al cardenal Brenes y a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

El cardenal Brenes afirmó que los obispos constantemente reciben amenazas, unos más que otros. “Amenazan a través de números que cuando nosotros queremos averiguar de quién es ese teléfono inmediatamente ha desaparecido, da la impresión de que se compran un chip, hacen las amenazas durante el día y en la noche los botan y al siguiente día sale otra amenaza”, dijo Brenes, reforzando las declaraciones de monseñor Báez.

Báez informó que el posible atentado del que le alertó la Embajada de los EE. UU. no ha sido la única amenaza en su contra, anteriormente ha recibido amenazas de muerte a través de las redes sociales y a su teléfono, algo que también informó al Papa.