•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Web

El “obispo del pueblo”, a como lo llaman muchos nicaragüenses a  monseñor Silvio José Báez, luego de 7 horas de haber hecho oficial su retiro pastoral en Nicaragua a solicitud del Papa Francisco, para apoyarlo directamente en funciones del Vaticano, fue recibido con consignas, abrazos,  muestras de apoyo y lágrimas por parte de los asistentes a la  prédica que quizá podrá convertirse en  uno de sus últimos sermones en el país que lo recibió el pasado 9 de julio del año 2009, cuando fue nombrado Obispo Auxiliar de Managua.

Aquella parroquia misionera, El Santísimo Redentor, abrió las puertas a más de 500 fieles católicos, quienes esperaban escuchar, al caer la noche del pasado miércoles 10 de abril, las palabras sabias del obispo letrado de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).  “¡Báez amigo el pueblo está contigo!” vociferan los fieles al religioso originario de Masaya.

Bajó de un vehículo acompañado de un seminarista, sin temor, sonriente y dispuesto a dar su mejor cara para el momento en el que los ansiosos católicos le solicitaban tomarse fotografías. 

Los parroquianos gritaban su nombre, aplaudían y cantaban, no quedaba espació al iniciar la predica para poder sentarse. La parroquia capitalina estaba a reventar.

Las banderas color amarillo y blanco de la iglesia y otras azul y blanco eran ondeadas al momento de iniciar, “de nuestros corazones nunca se irá, siempre va a estar con nosotros, lo queremos y nos sentimos felices y orgullos de compartir con usted”, dijo el padre Roger Martínez, párroco de la Iglesia Santísimo Redentor.

Entre aplausos y con la mirada puesta en los asistentes, Báez se dirigió a su pueblo, “agradezco de todo corazón su acogida tan cariñosa, es recíproco el cariño, me han invitado para poder compartir con las distintas comunidades una reflexión sobre la fiesta de la Pascua, ya que en los próximos días los cristianos nos disponemos a celebrar la Pascua, la fiesta que año tras año constituye el corazón de nuestra fe”, inicio Báez, quien después de esa fiesta tomará un vuelo rumbo al Vaticano.

Luego de esas palabras de apertura en la capilla se escuchó un silencio total. Los feligreses católicos sabían que era el momento de escuchar a viva voz de Monseñor Silvio José Báez una especie de sermón como el que hizo Jesús en la montaña.

Recordando el capítulo XII del libro del Éxodo en el que se habla sobre la inmolación del cordero sin defecto, “donde se ayuda a entender lo que fue la fiesta de la Pascua desde sus orígenes”, así lo dijo Báez destacando también que la fiesta no fue  inventada por los israelitas, pues iniciaba desde la época de Moisés, en el año 1250 antes de Cristo.

Demostrando conocimientos históricos y buen domino de las Sagradas Escrituras proseguía monseñor Silvio Báez con aquella ignotizante  prédica.

En medio de su prédica destacó el momento en que los israelitas dejaron de tolerar, donde demostraron que la Pascua es una fiesta de libertad, “no podemos olvidar que en sus orígenes la Pascua tiene unas connotaciones sociales y políticas, cada vez, los israelitas recordaban que el Señor no tolera a los faraones, el Señor se pone del lado del pueblo y de los oprimidos, él como juez justo se pone de parte del  pueblo maltratado y humillado”, recordó monseñor Báez. 

Al finalizar, el silencio dejó de existir. Nuevamente los signos de apoyo al obispo que ha sido constantemente amenazado eran notorios dentro del templo religioso, “¡Báez amigo el pueblo está contigo!”, se escuchaba nuevamente, acompañado de frases populares usadas a raíz de la crisis sociopolítica que enfrenta Nicaragua iniciada el 18 de abril del año pasado.

Personas de todas las edades querían abrazar al religioso mientras un niño dedicaba unas palabras, “usted es un hombre de corazón de pastor, obispo y profeta que ha alzado la voz para defender a un pueblo sufriente por la terrible represión”, expresó el niño de no más de 10 años, quien fue abrazado luego por el actual Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua.

“Esta noche visité la parroquia Santísimo Redentor de Managua para dar una charla sobre la Pascua. Al final un niño de la parroquia me agradeció en nombre de todos por mi ministerio episcopal en Nicaragua”, posteó Báez en Twitter mencionado que ese episodio vivido “¡fue muy emotivo!”.

Como una gran pérdida catalogan los nicaragüenses el traslado de Monseñor Silvio José Báez a tierras Vaticanas, sin embargo afirman que siempre será uno de los pastores con la voz más “profética, valiente y creíble” de Nicaragua.