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Entre las muchas imágenes de las protestas y disturbios de abril  de 2018, que mostraban la televisión y las redes sociales, apareció la de un joven con el ojo ensangrentado, víctima de una bala de goma disparada por policías antidisturbios. La escena conmocionó tanto a Irela Iglesias, una joven propietaria de un salón de belleza, que se animó a darle ayuda al muchacho.

Roberto Rizo Valdivia, de 26 años de edad, era el estudiante que perdió el ojo por la bala de goma, pero él fue solo el primero, porque después hubo otros jóvenes con lesiones similares.

Iglesias terminó cerrando su salón de belleza por la crisis sociopolítica, pero mantuvo una campaña altruista a favor de víctimas de la represión policial y parapolicial.

¿Cómo desarrollaste la iniciativa de prótesis oculares para jóvenes afectados durante las protestas?

Todo inició el 19 de abril del año pasado. Yo estaba en mi casa y fue cuando miré en las redes sociales las imágenes de Roberto José Rizo Valdivia, el primer estudiante que perdió un ojo en un enfrentamiento que había en la Universidad Nacional Agraria (UNA). Tengo un hijo de 19 años e inmediatamente, cuando vi las imágenes de Roberto, lo primero que se me vino a la mente fue mi hijo y ahí fue que sentí que tenía que hacer algo.

¿Cómo lograste contactar a roberto rizo?

En la página donde subieron las fotos de él y el video donde sale con su ojo ensangrentado, empecé a preguntar si alguien lo conocía porque quería ayudarlo y me escribió una amiga de él. Así fue que me dio sus datos, su número de teléfono. El 19 de abril, más o menos como a mediodía, me fui al Centro Nacional Oftalmológico, pero no pude conocer a Roberto porque estaba en cirugía. Después, la amiga me dio los números de teléfono de los padres. Llamé a los señores, venían en camino para Managua porque ellos son de Matiguás. Entonces llegué al día siguiente, el 20 de abril, tuve que decir que era familia de él para que me dejaran entrar. Ahí conocí a sus padres y a sus hermanos. Cuando entré al cuarto para conocerlo estaban 8  jóvenes más que igual habían perdido un ojo en las mismas condiciones.

Irela Iglesias, por querer ayudar a un joven que perdió un ojo en las protestas, terminó apoyando a decenas. Óscar Sánchez/END

¿Conociendo más casos fue que creaste el programa?

Desde mi Facebook personal empecé a solicitar ayuda para Roberto, para ver de qué manera podía conseguirle una prótesis; igual solicité ayuda en un grupo donde estamos casi 6,000 mujeres, pero al llegar al hospital y ver nueve casos, empecé a levantar una lista de ellos, les tomé fotos a cada uno, y así surgió la idea de crear un programa de prótesis y recaudar fondos.

¿Cómo lanzaste la campaña?

Unos amigos me ayudaron a hacer la página con logo y todo, subí las fotos de ellos y lancé la campaña en Facebook llamada “Programa de Prótesis Ocular para Estudiantes. Ayuda a los Estudiantes que Perdieron un Ojo en las Protestas”. En 24 horas se logró recaudar para las 9 prótesis.

¿Recibiste apoyo de médicos para esta causa?

La persona que hace las prótesis aquí en Nicaragua es amigo mío, entonces hablé directamente con él y me dio un precio especial por tratarse de la causa. Una prótesis está valorada en unos US$1,000 y una concha ocular anda en unos US$1,100; y el médico me dejó en US$500 cada prótesis.

¿Quiénes son los donantes o personas que apoyaron la campaña?

La mayoría de donantes fueron nicaragüenses que están aquí y fuera del país; eso fue algo que me llenó de satisfacción, la unión y el apoyo que hubo. Se logró recaudar para las nueve primeras prótesis; seguí recibiendo ayuda, la cual repartí entre los 9. Recibí, por ejemplo, ropa, zapatos, mochilas. Me regalaron nueve tarjetas para compras en supermercados. Todo lo repartí entre los nueve, pues siempre les daba a mis donantes fotos y recibos de lo que me dieran, para que la gente se quedara tranquila de que el dinero iba destinado a ellos.

¿En total, cuántas personas fueron las beneficiadas, porque se maneja que el programa se hizo viral?

Fueron 36 casos de afectados en los ojos los que yo recibí, 15 de ellos recibieron prótesis. Uno perdió la vista totalmente porque recibió un disparo en la cabeza y le afectó varios nervios, pero, por medio del programa se le compró el medicamento y un bastón para no vidente; y del resto de los muchachos, el médico dijo que iban a recuperar un porcentaje de la visión.

¿Cómo llegaron a vos más jóvenes con este problema?

Por ejemplo, un día que estaba en el Centro Nacional de Oftalmología(Cenao) apareció el décimo joven. La abuelita me abordó y me dijo que su nieto también había perdido el ojo y me preguntó si la podía apoyar. A raíz de ahí, lo que empiezo a hacer ya no es repartir el dinero que seguían enviando los donantes, entre los 9 muchachos, empecé a crear un fondo de los cuales logramos ver los 36 casos.

Iglesias terminó cerrando su salón de belleza por la crisis sociopolítica. Archivo/END

¿Todos los beneficiados del programa eran estudiantes?

No, porque también hubo personas adultas que venían del trabajo y, pues, estaban en el lugar y a la hora equivocada y recibieron una bala de goma en el ojo. Recuerdo el caso de uno de ellos, un joven que iba a la venta a meter una recarga para su celular cuando le dispararon.

¿Estas 36 personas, de qué partes del país eran y qué edad tenían?

La mayoría era de Masaya y Managua. También había de otros lados y todos son hombres; no recibí a ninguna mujer afectada. Tenían entre 17 y 40 años.

¿Ayudaste a otro tipo de heridos?

Como el programa se hizo viral, empecé a crear un fondo para cualquier emergencia, porque había personas que también me pedían ayuda para un herido que necesitaba medicamentos, heridos de brazos que tal vez necesitaban comprar unas platinas o que necesitaban una leche especial porque estaban bien delicados; entonces, empecé a recibir otro tipo de heridos que no solo eran de ojos. Con el programa se ayudó bastante en compras de medicamentos, comida especial, leche, bolsas de colostomía, por ejemplo.

¿Por eso decidiste cambiarle el nombre al programa?

Correcto, entonces el programa tuvo que cambiar de nombre, pasó a llamarse “Programa de Prótesis Ocular y Ayuda a Otros Heridos”. Este cambio se dio al mes de haber empezado con los nueve muchachos de las prótesis.

¿También creció el apoyo al programa?

Por supuesto. Esto no solo se logró por mí, porque yo tuve la idea, también hubo gente que colaboró y no solo con ayuda monetaria, sino, la parte médica. No tienes idea de la cantidad de médicos que se me ofrecieron, se pusieron a la orden. Yo tenía un oftalmólogo que era el que me atendía a todos los pacientes y él operó como a 7 de ellos, sin cobrarme un peso. Tuve también apoyo de sicólogos y hospitales privados que asistieron a otro tipo de heridos de armas de fuego. Además, gracias a la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) porque asumieron los costos de los hospitales privados. Yo solo era el enlace.

¿A cuántos heridos por armas de fuego benefició el programa?

Aproximadamente a 70. Todos estos prácticamente fueron heridos con armas de fuego. Los familiares, los amigos o personas que también andaban ayudando se contactaban conmigo. Gracias a Dios se pudo atender a la mayoría de los que nos pedían ayuda.

¿Es la primera vez que realizás obras humanitarias?

De manera personal yo visitaba, con mis amistades y mi equipo de trabajo, un asilo de ancianos que está en carretera a Masaya y a los niños con cáncer en el hospital  La Mascota. Siempre quise tener una fundación o un asilo.

Irela Iglesias. Óscar Sánchez/END

¿A qué te dedicás ahora?

Soy administradora de empresas, pero tenía un salón de belleza que tuve que cerrar por la misma situación económica. La gente no tiene las mismas condiciones para ir a un salón, muchos clientes se fueron del país y yo me metí “full” al programa.

¿Los afectados recibieron alguna asistencia sicológica?

Algunos tenían cita con los sicólogos, pero ellos no querían, decían que estaban bien; entonces era difícil por cuestiones de cultura, supongo. Sin embargo, había unos más afectados que otros, pero una vez que ellos recibieron la prótesis, les cambió la vida. Obviamente, les cambió con lo que les pasó desde un inicio, pero no es lo mismo verse en el espejo sin un ojo, que con la prótesis, por cuestiones de estética. Además, las prótesis quedaron idénticas al ojo; mi amigo hizo un trabajo personalizado.

¿Cómo continúa el programa?

Empezamos en abril  de 2018 y hasta en octubre o noviembre del mismo año dejé de recibir solicitudes. En esos meses fue que vi los últimos casos, pero tengo contactos con todos, siempre me escriben para saludarme. La esposa de uno de los chavalos de Monimbó tuvo una niña y seré la madrina. También le pondrán mi nombre completo: Irela Carolina.

¿Has recibido alguna amenaza por haber ayudado a jóvenes heridos durante las protestas?

Es increíble, pero gracias a Dios no. Todo el mundo me pregunta lo mismo; hasta el momento no he recibido nada de amenazas, a pesar de que por el programa fui  pública. Honestamente, yo solo me he dedicado al programa y a los muchachos, pero vos sabés que aquí ayudar es un delito.

¿Tenés planes de crear algo más adelante?

Sí, Dios primero, voy a tener una fundación de prótesis porque hay cantidad de gente que las necesita, ya sea por enfermedades o por accidentes, pero es un proyecto futuro que nació a raíz de mi ayuda a los chavalos y después la gente me pedía ayuda. Creo que es necesaria una fundación de prótesis. Más adelante voy a tener la oportunidad de tener una fundación, en honor a todos mis chavalos.

La próxima semana se cumplirá un año del inicio de las protestas, el 18 de abril. ¿significa eso algo en tu vida?

De hecho, ya el 1 de abril me empecé a sentir como golpeada, a la vez me da nostalgia porque ya no veo mucho a los chavalos; incluso, en mi foto de perfil en Facebook estoy con unos 6 de los muchachos que recibieron su prótesis. Obviamente, el 19 de abril me va a golpear aún más las emociones, porque ese día fue que miré a Roberto con su ojo ensangrentado y nació esa necesidad de ayudarle.