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El Domingo de Ramos, que este año se conmemora este 14 de abril, marca la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

Ese ingreso es el inicio del recorrido del Mesías a su pasión, muerte en la cruz de madera y su resurrección gloriosa. Además, es el día en que comienza la vivencia de la Semana Santa.

Según el padre Róger Martínez, misionero redentorista, durante el Domingo de Ramos se celebra además de la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén, la entrada  de Dios a cada una de las vidas de los hombres, quienes deben dejarse convertir en él.

La “Carta circular sobre la preparación y la celebración de las fiestas pascuales”, que es la Carta de fiestas pascuales de 1988 del Vaticano, dice que el Domingo de Ramos comprende la profecía del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión.

“No se debe  marcar solo una tradición más, sino que debe ser la oportunidad para dejar que Cristo venga a nuestros corazones”, refirió el religioso.

La entrada de Jesús es un signo, entra con nada ostentoso. Archivo/END

Según los evangelios, antes de que Jesús entrara triunfante en Jerusalén, pasó por Betania y Betfagé, y el Evangelio de Juan agrega que cenó con Lázaro y sus hermanas, María y Marta.

Fue entonces cuando envió a dos de sus discípulos a la aldea cercana a traer un burrito que había sido atado, pero nunca montado y les dijo que si les preguntaban algo, dijeran que “el Señor necesita el burrito, y que les sería devuelto”.

Por esta razón, en muchas parroquias el sacerdote entra montado en un burrito, para recrear la escena que narra la Biblia y es el momento en que Jesús es recibido como un rey en Jerusalén.

El contexto

Martínez detalló que en la coyuntura de Nicaragua, los católicos deben vivir estas fechas con más fuerza y voluntad, para que Jesús haga cambios significativos.

La elevación y bendición de las palmas atrae a multitudes de creyentes. Archivo/END

San Juan Pablo II llamaba “Ciudad símbolo de la humanidad” al lugar que recibía a Jesús de manera triunfante, en la ciudad de David, Jerusalén. En ese lugar aclaman a Jesús con vítores que ahora se escuchan durante las celebraciones en las iglesias, “Bendito el que viene en nombre del Señor” y “Hosanna”,  que en hebreo significa “¡Salva, pues!”, lo que se ha convertido en signo de alegría y confianza.

“La entrada de Jesús es un signo, entra con nada ostentoso, Él entra en un burrito como signo de humildad”, destacó el presbítero Martínez. 

Según las Sagradas Escrituras, al recibir a Jesús en Domingo de Ramos, “la gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino” (Mt 21,8). 

Las palmas

La elevación y bendición de las palmas atrae a multitudes de creyentes, a veces con públicos que deciden llevar palmas de diferentes tipos para el rito; de laurel y ramas de olivo, por ejemplo, las cuales se pueden conservar durante todo el año, hasta el miércoles de ceniza, cuando son convertidas en polvo.

De acuerdo con el sacerdote Róger Martínez, el tipo de palma que se use no es lo esencial.

“El tipo de ese signo (las palmas) queda según la realidad de las comunidades, porque hay lugares donde no se puede encontrar la palma, como la de corozo, que es la que se debería usar, podemos usar palma de cualquier tipio, lo importante es participar y poder salir”.

“La palma también tiene el signo de martirio, pues la entrada de Jesús es el inicio al dolor que vivirá para el resto de su vida”, explicó el religioso redentorista.

Según la historia, antes de que la gente entrara a Jerusalén, mientras unos  tendían sus mantos, otros en el camino cortaban ramas de árboles para ponerlas en el suelo, formando un tipo de alfombra, para saludar de esa manera al rey, en muchos países se utilizan las ramas de Olivo que tienen por significado la vida eterna.

Sin embargo, el padre Róger Martínez señaló que la iglesia es tan rica que no reduce su tradición  a un solo elemento específico (un solo tipo de palma), con normalidad los nicaragüenses usan palma de coco o ramas de árboles de limonaria, las cuales son elevadas y bendecidas por el sacerdote durante la celebración litúrgica.

Celebración eucarística 

En el Domingo de Ramos se abre de manera oficial la Semana Santa, por ello durante esa apertura se realiza un rito litúrgico en dos partes.

El primero, con la procesión de los ramos, que “se agitan con gran alegría y se cantan himnos a Cristo Rey”, refirió el sacerdote Roger Martínez.

El segundo es que la misa estará llena de símbolos sobre la penitencia y el dolor.

Es un día de profesión de fe para los católicos, quienes asisten con veneración y disposición para acompañar el camino de Jesús. 

Cabe destacar que el color que se usa en este día es el rojo, el cual  representa a Jesús como rey en su entrada triunfal y la Pasión del Señor. 

Papa Francisco en la celebración del Domingo de Ramos en Roma. Archivo

“Al principio de la celebración, el sacerdote viste con capa roja y se la retira cuando llega al altar para colocarse la casulla del mismo color”, señalo Martínez. 

“El color  rojo es con el que iniciamos la Semana Santa, donde esperamos llegará el triduo pascual, con la fiesta culmen de la vigilia pascual”, enfatizó.

Al terminar la misa, los católicos acostumbran llevar  las palmas benditas al hogar y colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz, como una forma de recordar  que Jesús es el rey y que debe siempre dársele la bienvenida en el  hogar.

El Domingo de Ramos también es conocido como “Domingo de la Pasión”, porque proviene del relato de la Pasión que se lee en la misa. 

En el 2018 el papa Francisco, durante la homilía de Domingo de Ramos, invitó a hacernos partícipes y tomar parte de la alegría y fiesta del pueblo, “que es capaz de gritar y alabar a su Señor; alegría que se empaña y deja un sabor amargo y doloroso al terminar de escuchar el relato de la Pasión”.

Añadió que es difícil para el pueblo de Dios poder compartir las alegrías.

“¡Qué difícil es comprender la alegría y la fiesta de la misericordia de Dios para quien quiere justificarse a sí mismo y acomodarse! ¡Qué difícil es poder compartir esta alegría para quienes solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros!”, expresó el religioso.