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Un profesor de Rivas, quien se exilió en Costa Rica, dice que la comunidad nicaragüense teme regresar a su país por eventuales represalias, pese a las promesas del gobierno de garantizar seguridad.

Tras 16 años, Josué Vásquez abandonó su puesto como maestro en Rivas y optó por huir a Costa Rica, luego de participar en las protestas antigubernamentales.

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“El miedo de sufrir represalias y ser encarcelados al regresar a nuestros hogares en Nicaragua sigue latente. No se logró borrar con los acuerdos alcanzados en el diálogo que sostuvieron los representantes de Alianza Cívica con el Gobierno”, explicó a El Nuevo Diario.

La Alianza Cívica ha suscrito con el Gobierno un acuerdo de garantías constitucionales y presentó un protocolo de retorno de los exiliados, pero con supervisión de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh).

Tras 16 años, Josué Vásquez abandonó su puesto como maestro en Rivas y optó por huir a Costa Rica. Foto: Cortesía/END

Según Vásquez, un comunicado emitido esta semana por el Gobierno, sobre el posible acuerdo de retorno de los exiliados, no convenció a los refugiados que están en Costa Rica, porque no perciben buena voluntad del Gobierno para garantizar un retorno digno y seguro.

“Nosotros creemos en el trabajo que está realizando la Alianza Cívica, pero no confiamos en los acuerdo que firma el Gobierno porque ha demostrado que al siguiente día los incumple y sin condiciones que brinden seguridad y libertad no hay regreso”, explicó el docente rivense.

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Vásquez integra una comisión social que se creó en Costa Rica para facilitar la estadía y la ayuda médica y alimenticia de los exiliados.

En las reuniones que sostienen con las organizaciones de los refugiados han acordado que tampoco es correcto ni prudente regresar a Nicaragua de manera prematura y que se tomarán un tiempo prudencial para hacerlo.

Tras 16 años, Josué Vásquez abandonó su puesto como maestro en Rivas y optó por huir a Costa Rica. Foto: Cortesía/END

“El deseo de regresar con nuestras familias está latente, pero la posibilidad de retornar a nuestros hogares va estar en dependencia de la buena fe que demuestre el Gobierno de Nicaragua, para buscarle una verdadera solución a la crisis que vive nuestro país y encausarlo al camino de la democracia, porque tampoco podemos poner en riesgo nuestras vidas”, explicó.

Hasta noviembre del año pasado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), registraba a 50 mil nicaragüenses que habían llegado a Costa Rica tras el estallido de la crisis y unos 40 mil habían pedido protección.

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Difícil situación

Las condiciones en que viven los nicaragüenses exiliados en Costa Rica es difícil, según diversos testimonios.

Vásquez sobrevive al igual que el resto de exiliados, de la ayuda humanitaria que les brindan organizaciones como “SOS Nicaragua”, Ret International y amigos o familiares.

“La vida de un exiliado es difícil, pero es mejor que la inseguridad y el temor con que vivíamos en Nicaragua desde que estalló la crisis social y acá en Costa Rica, la mayoría nos sentimos seguros”, expresó el profesor.

Refirió que están muy agradecidos con el Gobierno y la policía costarricenses por resguardarlos y brindarles seguridad en las marchas, capacitaciones y reuniones, y por actuar en defensa de ellos cuando se sienten perseguidos o acosados.

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A la vez reveló que el gobierno costarricense, a través del Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), está realizando un censo para llevar un control de todos los refugiados, lo cual permitirá llevar ayuda a quienes aún no tienen trabajo.

“El censo es importante, ya que permitirá conocer qué refugiado está desempleado, quiénes carecen de permiso laboral, identificará su profesión u oficio, porque la intención del Gobierno es irlos integrando poco a poco al mercado laboral, mientras regresamos a Nicaragua”, puntualizó el profesor.

Tras 16 años, Josué Vásquez abandonó su puesto como maestro en Rivas y optó por huir a Costa Rica. Foto: Cortesía/END

Asimismo, detalló que el censo es parte de las buenas intenciones que tiene el gobierno costarricense para flexibilizar el estatus legal de ellos, ya que aseguró que una de las propuestas es que los refugiados no tengan que esperar tres meses a la espera del permiso laboral.

En un artículo que el director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán, publicó esta semana en el periódico El País, sostiene que los nicaragüenses en Costa Rica están a salvo, pero en la indigencia.

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En su análisis explica que el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, debe tomar acciones y aprobar un plan de ayuda.

Según Beltrán, de 23 mil solicitudes de asilo que los nicaragüenses hicieron el año pasado en Costa Rica, solo se aprobaron tres.

¿Quiénes se han exiliado?

Según Vásquez, los campesinos, junto con el gremio de médicos, enfermeras, profesores, estudiantes, albañiles y abogados, son quienes encabezan el mayor número de nicaragüenses que han llegado a Costa Rica en busca de refugio.

Vásquez huyó del país el 11 de septiembre pasado, tras enterarse que pretendían arrestarlo por participar en las protestas antigubernamentales y asegura que se vio obligado a dejar su plaza de maestro que tenía asignada en la escuela del barrio Las Piedras, en la ciudad de Rivas.

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Tras su arribo a Costa Rica se integró a una de las directivas que creó la organización SOS de Nicaragua, para apoyar a los refugiados y a la vez es miembro de la comisión social que formó el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), en la capital costarricense, para atender a sus militantes que huyeron.

“Actualmente soy subcoordinador departamental de los refugiados de Rivas de la Organización SOS Nicaragua, que se encarga de proveer ayuda alimenticia y medicinas cada 15 días a quienes lo requieren, pero también soy miembro de la comisión social de CxL en el exilio y esto me ha permitido estar más de cerca del día a día de los refugiados”, concluyó Vásquez, quien tenía 16 años de trabajar para el Ministerio de Educación.