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Primera parte


A 50 años, capítulos olvidados de nuestra historia

Pilotos en Olama y Los Mollejones

Hay personajes que aparecen súbitamente en la historia como centellas que iluminan el firmamento para apagarse y perderse en la noche del olvido.

Andrés Castro, fulminando con una piedra a un filibustero. Enmanuel Mongalo, incendiando el mesón de Rivas.

El general Gonzalo Navarro, jefeando las escuadras de ametralladoras que abatieron a hondureños y a salvadoreños en Namasigüe.

Pero, ¿quienes fueron esas personas, cómo fue su vida, cómo fue su muerte? ¿Algún gran amor dio sentido a sus vidas?
Esto es lo que ha ocurrido con los pilotos de la Fuerza Aérea Nicaragüense (FAN) y otros militares que conspiraron contra los Somoza en el mismo vientre de la dictadura.

Víctor Manuel Rivas Gómez, Napoleón Ubilla Baca, Alí Salomon, Carlos Ulloa, Ernesto Guerrero, Álvaro Galo. Poco o casi nada se sabe de estos hombres que tuvieron el coraje de enfrentar a los tiranos y pagar muy caro las consecuencias de sus actos.

Bergman Zúniga, piloto nicaragüense que se robó un avión y huyó a Costa Rica el 30 de mayo de 1959, un día antes de que saliera la expedición de Olama y Los Mollejones, nos proporciona datos hasta hoy desconocidos sobre estos hombres que se convirtieron en héroes de la patria.

Todo comenzó en Mokorón

En 1957 se produce el conflicto fronterizo entre Nicaragua y Honduras por el llamado territorio de litigio.

Un incidente en el puesto fronterizo de Mokorón hizo que se levantara una ola de patriotismo, la cual fue aprovechada por Luis Somoza para distraer la atención del pueblo y tomar posesión de la Presidencia como sucesor de su padre, consolidándose así la dinastía.

“Pero nosotros actuábamos por patriotismo”, nos explica Bergman Zúniga, quien como todos los pilotos civiles, fue reconcentrado para colaborar con la Guardia Nacional, en apoyo a los pilotos militares de la Fuerza Aérea Nicaragüense (FAN) que vigilaban toda la frontera.

“Pilotos civiles y militares comíamos en la Fuerza Aérea, allí se nos orientaba qué misiones teníamos que cumplir. Nosotros llevábamos pertrechos, comida, repuestos y todo tipo de apoyo a los militares movilizados en el marco de una eventual guerra con Honduras”, afirma Zúniga.

Agrega que allí conoció a Alí Salomon, a Carlos Ulloa, a Ernesto Guerrero y a Álvaro Galo.

El capitán Víctor Manuel Rivas Gómez era jefe de los pilotos.

“Hombre de gran prestigio, volaba todo tipo de aviones, en resumen, era el mejor”, expresa Zúniga. “Rivas Gómez era el piloto más admirado de la FAN”, sostiene.

Comienza la conspiración

El coronel Manuel Gómez Flores había comenzado a conspirar con Luis Cardenal para apoyar el acto de ajusticiar a Somoza que llevaría a cabo Rigoberto López Pérez.

Afirma Luis Cardenal en su libro “Mi Rebelión”, que “a principios de 1956 se comenzó a concretar el complot militar que estaba encabezado por el capitán Víctor Manuel Rivas Gómez, quien había estado preso por su involucramiento en los sucesos del cuatro de abril de 1954, y que a la conspiración se fueron sumando unos 15 oficiales de la FAN.

Entre ellos estaban el teniente Alí Salomon, los subtenientes Carlos Ulloa, Ernesto Guerrero, Álvaro Galo, Octavio Ocampo y Carlos A. Mejía, el cabo Ramón Bárcenas y otros”.

Engrosaron el complot, sigue diciendo Luis Cardenal, el ex capitán Enrique Callejas, mayor José Luis Aguado, capitán Napoleón Ubilla Baca, y el teniente Jorge Arellano, entre otros.

Nos informa Bergman Zúniga que el día de la Fuerza Aérea todos los pilotos civiles fueron citados a una reunión con Anastasio Somoza hijo, y se les asignó grados como tenientes de la Reserva Aérea.

Bergman trabajaba como fumigador en una empresa llamada Saiasa Van Flowers, uno de cuyos socios era el capitán Augusto Flores Lovo.

Los pilotos militares Alí Salomon y Carlos Ulloa iban a fumigar también a esa empresa para ganarse algún dinero extra, y así fueron haciéndose cada vez más amigos.

“Alí Salomon era un héroe deportivo --afirma Zúniga--. Miembro de la Selección Nacional de Basketball, jugaba baseball y practicaba boxeo.

“Salíamos frecuentemente a fiestas en el Casino Militar y a otros salones. Fue una vez, estando en un bar que se llamaba Las 2 ½, que me dijo si me metería a un movimiento contra esos hijueputas, o sea, los Somoza”.

-- Si es un asunto serio, sí --le contesté.

-- “Vamos al Casino Militar, te voy a presentar al jefe de la Fuerza Aérea” --me respondió.

Así conocí al capitán Rivas Gómez.

-- ¿Qué tipo de aviones volás? –-me preguntó Rivas Gómez.

-- Aviones pequeños de fumigar --le respondí.

-- Eso no importa, lo bueno es que sos piloto, lo que necesitamos son hombres de coraje para lo que vamos a hacer -–añadió.

Nos informa Zúniga que, al contrario de Alí, Carlos “El Pollito” Ulloa era un hombre introvertido y tímido.

“Él se casó con una amiga mía, Fanny Manfut, por eso nos hicimos más amigos”.

Un traidor en el grupo

En el movimiento estaban comprometidos, como dijimos, unos 15 oficiales de la FAN.

Alí Salomon había recibido una beca para estudiar aviación comercial en Inglaterra, y Rivas Gómez piloteaba aviones comerciales de La Nica.

El capitán Napoleón Ubilla Baca estaba al servicio del comando de Chinandega. Era casado con doña Ruth Báez Bone, hermana de Adolfo, mártir del cuatro de abril, mientras tanto, Carlos Ulloa también había sido escogido para gozar de una beca en Inglaterra.

El teniente César Napoleón Suazo era oficial ejecutivo del comando de León y también estaba dentro de la conspiración.

“Sin embargo” --dice Luis Cardenal en su libro—“había un traidor en el grupo. Era el teniente César Napoleón Suazo, que nos entregó a los Somoza”. Suazo había informado todo al jefe de la Seguridad, teniente José Ramón Silva Reyes.

La captura de Rivas Gómez se produjo después de haber descendido del avión de La Nica que venía piloteando desde Miami.

Rivas Gómez, Salomon, Ulloa, Ubilla, José Luis Aguado y Arellano fueron dados de baja y condenados a varios años de prisión.

Sorpresiva y espectacularmente, entre las dos y tres de la madrugada del 22 de enero de 1958, Rivas y Salomon se fugaron del Campo de Marte y se asilaron en la Embajada de El Salvador.

Rivas Gómez había sido condenado por el Consejo de Guerra a cinco años de prisión, Alí a dos años. Carlos Ulloa a un año.

Carlos Ulloa, por su mismo carácter, pasó grandes penalidades. Su madre le mandaba comida a la cárcel, y su hermano, que también era militar, le decía que no visitara a ese traidor.

Cuando salió libre, Ulloa vivió una situación sumamente precaria. Sus amigos pilotos, a escondidas, le regalaban cartones de cigarrillos para que los vendiera y se ayudara. Lo mismo le pasaba a sus compañeros recién liberados.

“Una vez le quise conseguir un trabajo, un vuelo a EU para un norteamericano, pero la Guardia, que daba los permisos, se opuso”, dice Bergman Zúniga
El robo del avión
A eso de las 12:30 de la madrugada del 26 de abril de 1958, un avión Curtis de carga, C-46, es robado en el Aeropuerto Internacional de Miami. Vestidos con uniformes de La Nica, Rivas Gómez y Alí Salomón engañaron al que cuidaba los hangares.

El avión se dirigió al valle de Lepaguare, en Honduras, donde esperaban Manuel Gómez y su gente, quienes viajarían a Puerto Cabezas para atacar al presidente Luis Somoza, de paso por esa población.

Sin embargo, aviones P-38 de la Fuerza Aérea Hondureña interceptan la nave y capturan a los pilotos, a Manuel Gómez, Peter Vivas, Mario Alfaro y a Fanor Rodríguez, entre otros, todos miembros del Ejército Revolucionario Nicaragüense.

Manuel Gómez, Rivas Gómez y Alí Salomon son deportados a Guatemala.

El 28 de junio de 1958, Rivas Gómez y Alí Salomon viajan a San José, Costa Rica, donde Pedro Joaquín Chamorro y sus compañeros preparan las expediciones
de Olama y Los Mollejones.

Pilotos escapan de Managua

“Desde antes de que se descubriera el complot en Managua, yo había tenido un segundo contacto con Luis Cardenal en 1957”, nos explica Bergman Zúniga
“Mi padre tenía dos fincas en Los Brasiles. Luis tenía un pequeño aeropuerto allí, para fumigar sus algodonales, y me prestaba la pista.

Un día Luis Cardenal me llamó y me dijo lo mismo que Rivas Gómez y Salomon, aunque éste fue más amplio y me dio cifras y nombres”.

En 1958, Luis Cardenal, con el apoyo de Samuel Santos padre, continuó organizando a los ex militares para un nuevo movimiento.

Bergman se miraba mucho con Ernesto “Checho” Guerrero, ya que ambos jugaban baseball y aprovechaban para hablar del movimiento.

“El Pollo” y Álvaro eran de otro grupo. “El Pollo” se fue a Costa Rica por veredas.

El 30 de mayo de 1959, Álvaro Galo se robó una avioneta de Saiasa y se llevó al ex militar César Noguera y a Julio Chamorro Coronel. Bergman Zúniga se robó otro avión de la misma compañía y se fue con “Checho” Guerrero.

Ellos salieron del Aeropuerto Xolotlán, que era la base de entrenamiento de pilotos, y llegaron a Puntarenas ese mismo día. No llegó el avión madrina que debía conducirlos a Punta Llorona, donde se encontraba el campo de entrenamiento de los rebeldes antisomocistas. Tuvieron que pedir asilo político y se fueron a San José por tierra.

La llegada de los pilotos a San José provocó un gran escándalo en los medios de comunicación josefinos. El diario La Nación hizo un gran despliegue de entrevistas y fotografías.

La noche del 30 de mayo, Zúniga y sus compañeros durmieron en la casa de Carlos Pasos, donde estaban Rivas Gómez, Ubilla Baca, Pedro Joaquín y los demás dirigentes revolucionarios.

La expedición saldría al día siguiente.


Mañana:
* Rivas Gómez y Ubilla Baca asesinados
* Cuba, la caída de “El Pollo” Ulloa y el desempeño de los otros pilotos nicas en Bahía de Cochinos.