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El sacerdote Mario Guevara, quien en diciembre pasado fue atacado con ácido sulfúrico por la ciudadana rusa, Leonidovna Gonn, reapareció este jueves en la Catedral Metropolitana de Managua.

El sacerdote de 59 años, participó en la Misa Crismal que ofició el cardenal Leopoldo Brenes, quien bendijo los Santos Óleos.

El padre Mario Guevara volvió a la catedral después de más de cuatro meses de haber sido atacado. Bismarck Picado/END

Una cantidad no precisada de sacerdotes renovó también sus votos con la iglesia.

Al padre Guevara se le observó sentado en silla de ruedas, muy cerca del púlpito, en primera fila. Al cura se le observa descansado, pero una parte del rostro con cicatrices.

Tras ser atacado por la extranjera en diciembre pasado, el sacerdote permaneció internado en un hospital privado de la capital, donde fue sometido a varias cirugias reconstructivas.

La semana anterior,  un juez emitió un veredicto de culpabilidad contra Gonn, de 24 años.

El Ministerio Público pidió  la pena de ocho años de prisión.  Seis serían por el delito de lesiones graves y dos por exposición de personas al peligro.

La juez Araceli Rubí, del Juzgado Sexto Distrito Penal de Juicio, quien emitió el veredicto de culpabilidad, dijo que todas las pruebas presentadas por la Fiscalía contra la rusa demostraron su culpabilidad.

Todo el proceso contra Gonn se desarrolló a puertas cerradas.

El forense especialista en salud mental, quien declaró como testigo en el Juzgado Sexto Distrito Penal de Juicio, explicó que quienes sufren de esta alteración psíquica “no pueden controlar sus emociones”.

 “Las personas que padecen esta alteración psíquica tienen una conducta impulsiva y cambian de humor de un momento para otro”, habría explicado el forense y psiquiatra, cuya identidad no fue revelada por las autoridades judiciales.

La abogada y especialista en salud mental, Keyla Largaespada, expresó que el tener rasgos de Roblesen no exime de responsabilidad penal a Ellis Leonidovna y agregó que falta por definir si la procesada al momento de cometer el acto de rociar el ácido al sacerdote estaba o no afectada.