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La madre de Álvaro Conrado, el adolescente que murió hace un año al recibir un disparo en la garganta y cuyas últimas palabras fueron “me duele respirar”, visitará hoy el cementerio para rendirle tributo, mientras que su padre organizó una misa para este domingo.

Lisseth Dávila dijo visitará el cementerio Jardines de la Sabana, donde descansan los restos del adolescentes, aunque pidió privacidad para que ella pueda vivir su duelo.

“Hoy iremos al cementerio, espero que solo sea la familia, ustedes entenderán que este dolor es tan grande”, dijo Dávila vía telefónica a El Nuevo Diario.

Álvaro Conrado se convirtió en símbolo de la lucha contra el gobierno en Nicaragua. EFE/END

Por su parte, Álvaro Conrado padre informó que están preparando una misa que se llevará a cabo mañana, 21 de abril, aunque no precisó ni la hora ni el nombre de la iglesia.

El pasado 8 de abril Conrado habría cumplido 16 años, por ello sus padres, maestros, compañeros y amigos hicieron un homenaje en el Instituto Loyola, en Managua, donde cursaba el décimo grado. Ese día cantaron las mañanitas frente al monumento que se levantó en su honor.

Quería ayudar

Poco antes del mediodía del 20 de abril del año pasado, Álvaro Conrado se unió a las protestas antigubernamentales que habían iniciado el 18 de abril contra las reformas a la seguridad social, pero nunca imaginó que recibiría un certero disparo en el cuello, que acabaría con su vida.

Conrado, de 15 años en ese entonces, era deportista. Al unirse a las manifestaciones decidió poner en práctica su habilidad en el atletismo, por lo que su función consistía en pasar agua y bicarbonato a los estudiantes que resistían la represión de las fuerzas policiales  en el sector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), quienes lanzaban bombas lacrimógenas, balas de goma y plomo.

Al recibir el disparo, “Alvarito” fue auxiliado por los estudiantes que desempeñaban la función de paramédicos. Lo trasladaron a un hospital de la capital, en donde el personal de salud le negó la atención, así que fue llevado a otro centro médico, en donde horas más tardes falleció, de acuerdo con las denuncias hechas en aquel momento.

El 8 de abril,Álvaro Conrado cumpliría 16 años. Ese día sus padres, amigos y maestros realizaron un homenaje en el Instituto Loyola. ARCHIVO/END

Desde ese día, sus padres claman por justicia y piden que el asesino de su hijo no permanezca en libertad, pero su dolor aún no ha tenido eco.

Álvaro Conrado se ha convertido en un poderoso símbolo de las protestas en Nicaragua, no solo por la forma en que murió, sino por su entrega al momento de las protestas.

En su honor hay canciones, monumentos, cuadros y pintas por todo el país.