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“Íbamos a buscar comida cuando una patrulla policial comenzó a seguirnos”, dijo a El Nuevo Diario Pedro Antonio Sánchez Aguilar, quien la noche del viernes caminaba en Managua junto con Fredrych Eliseo Castillo Huete y Joe Luis Aparicio Solórzano, cuando capturaron al joven de Estelí, apenas 14 días después de ser excarcelado.

Sánchez, quien también es excarcelado y uno de los sobrevivientes al ataque policial contra la Iglesia Divina Misericordia, relató vía telefónica desde una casa de seguridad que aparentemente los policías los estaban esperando, ya que mientras iban caminando por la calle, buscando dónde comprar comida, una patrulla y varios motorizados comenzaron a seguirlos.

“Cuando los vimos que estaban detrás de nosotros, decidimos comenzar a correr y nos separamos. Yo siempre llevo una mochila, porque es manía mía y decidí tirarla sobre unos arbustos cuando nos seguían, y me metí a una casa. Allí me comuniqué con familiares para decirles lo que pasaba y que estaba bien. Después de un rato dejé mi teléfono y comencé a caminar para buscar mi mochila y a los muchachos, pero a la media cuadra estaba la patrulla y me persiguió. Corrí (otra vez) y como los tenía cerca tuve que lanzarme a un hoyo. Dichosamente no se les ocurrió buscar allí”, narra el joven.

Asegura que estuvo en ese hueco por lo menos cuatro horas.

Pedro Sánchez, un manifestante excarcelado. Archivo/END

El operativo contra los tres jóvenes comenzó cerca de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

“Salí todo sucio. Ya no vi a la Policía y busqué mi mochila. Como desde hace rato me vienen asediando, yo siempre camino esa mochila con una mudada extra, previniendo situaciones como esta. Me cambié y busqué mi casa. Mi gente estaba preocupada porque no me localizaban por teléfono y ya creían lo peor. Luego me volví a cambiar de ropa y fui a tratar de saber de los muchachos, hasta después supe que los  habían capturado”, comentó Sánchez.

Indicó que ahora la Policía trata de acusarlos de portar morteros, pero él lo niega.

Dijo que solo él tenía una mochila al momento que los siguieron, por lo que no es posible que Castillo y Aparicio tuvieran en su poder algún mortero.

Señaló que desde hace rato tanto a él como a Fredrych Castillo los asedian y en su caso relató que cuando visitó un supermercado en un centro comercial lo seguían cuatro policías.

Agregó que en esa ocasión una muchacha lo tomó de la mano y le dijo que lo estaban esperando afuera, lo que le permitió escabullirse.

“Incluso en mi pueblo, en Corinto, me dicen que estuvieron esperándome en estos días porque creyeron que iba a dirigir alguna marcha. El acoso contra Fredrych era fuerte. Estando con él en Estelí íbamos caminando y nos advirtieron que había un grupo de parapolicías que nos estaba esperando. Les escucharon decir que de una vez deberían dejarle ir un tiro a Fredrych”, comentó Sánchez, quien ahora dijo estar huyendo para no ser capturado.