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La tarde del 21 de abril de 2018, en Bluefields, Ángel Gahona tomó su cámara de video y salió a cubrir las protestas contra las reformas al seguro social. Poco después, perdió la vida al recibir un disparo. Pero antes de su tragedia, aquel sábado, el joven tuvo una larga plática con su hermano y había enviado a su colega, Ileana Lacayo, un mensaje de texto diciendo que estaba seguro de que había disposición de disparar y matar para aplacar las manifestaciones.

Así fueron las últimas horas de vida de Gahona.

Vocación periodística

Juan Carlos Gahona, hermano de Ángel, en el primer aniversario del fallecimiento de su hermano, dijo que su vocación por el periodismo “empezó bastante chico, como  a los 12 o 14 años, creo que traía en sus genes el ser periodista y ya a los 14 años empezó a dar sus primeros pasos en Barquisimeto, capital del estado Lara, en Venezuela”.

“A él lo apasionaba mucho el periodismo – continúa-- era como cuando mandás a un niño a jugar pelota. Salía él todos los días en su moto a buscar la noticia. Era un trabajo de adrenalina que le entusiasmaba mucho. Tuvo sus riesgos, mi papá y yo siempre le decíamos que tuviera mucho cuidado cuando cubría noticias de narcotráfico y de actos de corrupción del gobierno, porque él investigaba y le pedíamos que tuviera mucho cuidado al publicar”.

Juan Carlos Gahona refiere que el viernes, 20 de abril de 2018, pasó chateando con su hermano y asegura que Ángel estaba muy indignado por lo que estaba sucediendo en el país y por la represión. Asimismo, apunta que conversaron todo ese viernes hasta casi la media noche y le dijo que al día siguiente estaría en Bluefields para que se vieran y conversaran.

“Y así fue, como a eso de las 5:30 de la tarde nos vimos, frente a la alcaldía de Bluefields. Me subí a su moto, nos fuimos a la casa y él dejó unos papeles de un trabajo de la universidad, porque estaba estudiando derecho. Después me pidió que lo acompañara, porque tenía que hacer unas tomas para transmitirlas en (noticiero) El Meridiano, el lunes. Le dije que sí,  pero le expliqué que tenía que irme a cambiar, porque andaba en short y chinelas. Pero me dijo que no lo acompañara porque haría algo rápido”, recordó.

Mientras Juan Carlos Gahona se quedó en la casa, Ángel se fue en busca de recursos. “Hizo sus tomas, ya habían pasado las manifestaciones y vino la tragedia. Mi hermano fue asesinado por la policía, con una escopeta calibre 12, lo impactaron con 3 balines”, dijo su hermano.

Ángel Gahona junto a su mamá. Cortesía/END

¿Una bala perdida?

El hermano de Ángel Gahona está convencido de que la muerte del  hombre de prensa no fue una coincidencia.

“Todos saben que fue la policía, sabemos que fue porque Ángel tenía mucho conocimiento de actos de corrupción de la policía y de gente allegada al gobierno, por eso lo privaron de la vida”, apuntó.

Por su parte, la periodista Ileana Lacayo, quien conoció a Ángel Gahona durante muchos años, lo describe como un gran padre y como una persona alegre, “tenía buen humor, de todo hacía broma, aunque tenía su carácter. Se burlaba de sí mismo y de los demás, estar con él en coberturas era relajante, aún en medio de la tensión que podía representar el trabajo nos hacía reír”.

Asimismo, apunta que junto a su esposa, Migueliuth Sandoval, hizo un equipo extraordinario para El Meridiano, su proyecto periodístico que marcó la diferencia en la televisión local por su trabajo estético.

“Era autodidacta, estaba al tanto de la tecnología y en las novedades de efectos. Refrescó la televisión en Bluefields, nos obligó a muchos a dinamizar la información. Imprimió un sello. Siempre hubo rivalidades y momentos de tensión, pero  conversábamos y lo arreglábamos. Yo me las daba de la regañona, pero éramos muy unidos”, refiere.

En cuanto a los riesgos de la profesión en la zona, Lacayo coincidió con los señalamientos de Juan Carlos Gahona en lo que al tema del narcotráfico respecta.

“Pasamos momentos difíciles con el tema de la policía y del narcotráfico. Nos seguían y nos vigilaban. Teníamos miedo. Para un día del periodista nos reunimos en mi casa y él hizo una sopa de pollo, porque era buen cocinero, y mientras estábamos ahí estaban dos tipos policías de civil y uno relacionado con narcotráfico, vigilándonos descaradamente y tomando fotos, siempre vivíamos pendientes de amenazas y teníamos miedo de que a uno de nosotros nos pasara algo”, señaló Lacayo.

Premonitorio

Por esas cosas de la vida, Ángel Gahona, al observar el movimiento inusual que había en Bluefields, ese sábado 21 de abril, intuyó que una desgracia podría suceder.

Una manifestación en Managua, exigiendo justicia por el asesinato de Ángel Gahona. Archivo/END

“Unas horas antes de la tragedia me mandó un mensaje y una fotografía de dos ambulancias que estaban frente al edificio del gobierno regional y me puso un texto que decía: ‘Ileana, esta gente va con todo. Si tienen ambulancias es porque están dispuestos a disparar y a matar’; sin imaginar que la víctima de la policía en Bluefields sería él. Su muerte es todavía una pesadilla para quienes lo conocimos”, refirió Lacayo.

Esposa sufre maltrato en hospital

La viuda de Gahona, Migueliuth Sandoval, sostiene que en el centro médico donde llevaron el cuerpo sin vida del periodista, sufrió maltrato.

“Llegar desesperada al hospital y preguntar qué pasó…y que sin medir las palabras me dijera un doctor ‘y qué más va a pasar, pues está muerto’ y empezar a gritar de dolor y que el médico me dijera ‘callate, no estés de dramática’. Eso no tiene perdón”, escribió Sandoval en un post en Facebook que tituló “Nunca pensé que tuviera tanta resistencia”.

Asimismo, en esta publicación que realizó el 15 de abril se lee: “dolía verlo en esa camilla sin signos vitales, dejarlo por unas horas y asumir el rol de valiente en los preparativos del sepelio y posteriormente enfrentarme al rostro más tierno,  mi hija, y buscar la manera más delicada para decirle que su papá había partido de este mundo… Un día me levanté y mi vida cambió, jamás pensé tener tanta resistencia, jamás pensé conocer el dolor y pintarlo de colores, porque era la única forma de decirme a mí misma que la vida continúa y que si no luchaba por mí misma y por mi hija nadie lo iba a hacer por mí”.

Exilio

Ileana Lacayo dijo que la muerte de Ángel Gahona solo ha traído dolor, no solo por su pérdida, sino por el exilio en el que está su familia.

“Nadie de su familia está en Nicaragua, se han tenido que exiliar por el asedio de la policía y los paramilitares”, apunta la periodista.

Al respecto, Migueliuth Sandoval escribió: “a un año de que perdí al amor de mi vida. No sé qué duele más, saber que no puedo visitar su tumba, no puedo estar en mi país, no puedo estar con mi familia y amistades, y sobre todo no puedo acudir a las diversas actividades azul y blanco en Nicaragua, pero a pesar de tantas historias vividas, no me doy por vencida”.

Justicia divina

Juan Carlos Gahona fue enfático al decir que Brandon Lovo y Glen Slate “son cien por ciento inocentes, porque cuando Ángel es asesinado, cinco minutos atrás a Brandon la policía le había disparado. Cuando Ángel llega al hospital, Brandon ya estaba allí. Cómo puede decir la policía que Brandon le disparó si él ya estaba herido”.

En la UCA los periodistas rindieron un homenaje a Ángel Gahona, el año pasado. Archivo/END

Gahona resaltó: “creemos en Dios y en la justicia divina. Dios tarda, pero no olvida y la justicia vendrá de Dios, de eso estamos seguros”.

Brandon Lovo sostiene su inocencia     

María Soledad Gutiérrez es tía del joven Brandon Lovo, quien el 30 de agosto de 2018 fue condenado a 30 años de cárcel por el asesinato del periodista Ángel Gahona, y asegura que el joven, que cumplió 19 años el 11 de diciembre, encerrado en la cárcel Modelo de Tipitapa, está seguro de que pronto saldrá libre porque él no asesinó a Gahona.

“Brandon siempre fue un niño noble, cariñoso y reservado. Siempre le ha gustado bailar. A medida que fue creciendo fue mostrando interés por escribir música, así que se encerraba en su cuarto a escribir y a escuchar música. Desde pequeño, con sus dos hermanos, Anthony y Bryan, y su primo, se grababan bailando. Disfrutaba mucho de estar con sus amigos”, refiere Gutiérrez, quien vive en el exilio tras haber formado parte del Movimiento 19 de Abril de Diriamba.

“Él no fue como yo, no se metió en la lucha, sino que mucha gente ese 21 de abril, en Bluefields, andaba por pura vagancia asomándose para ver si se armaba el alboroto. Directamente no salió de la casa pensando que iba a luchar, solo fue a ver qué sucedía y cuando ocurrió el disparo de Ángel, tal vez tenía una media hora de haber salido de la casa para ir a asomarse. Él siempre ha mantenido su inocencia. Lo único por lo que a él lo acusaron es porque también recibió un disparo y fue con minutos de diferencia con el que recibió el periodista Ángel Gahona”, resaltó Gutiérrez.

Antes de su detención, Brandon Lovo estaba estudiando secundaria los sábados y al bachillerarse deseaba viajar a Estados Unidos para estudiar derecho allá y también para continuar escribiendo música.

“Por el momento todos esos sueños están prisioneros por una injusticia. Jamás pensé que fuera tan valiente y tan fuerte, pensé que se iba a desmoronar con todo esto, pero nos ha demostrado que es fuerte, que es todo un guerrero. Estamos muy orgullosos de él, tiene mucha paz, estamos seguros de su inocencia. Cada vez que su mamá va a visitarlo él le dice que está bien, que va a ser libre y que falta poco. Hace un par de meses en la cárcel escribió una canción donde describe todo lo que ha pasado desde el 21 de abril”, apunta la tía de Lovo.