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El obispo Silvio Báez oficia su última misa este domingo en la iglesia Cristo de Esquipulas, en Managua, confirmó en sus redes sociales su hermano, Javier Báez.

“Esperando a Monseños Báez en su última misa en Esquipulas”, publicó Javier en un tuit que acompañó con un video, en el cual se ve el ingreso del obispo auxiliar a la iglesia católica en Esquipulas.

"No se negocia la vida y la dignidad de las personas. La resurrección es la reacción de Dios ante los que matan la vida", dijo el obispo.

Báez dijo en la homilía del Domingo de Pascua que ser solidario con el oprimido es la mejor expresión de fe de un cristiano.

"No nos cansemos de hacer el bien y luchar por la paz y  la justicia y de estar del lado de las víctimas", señaló Báez en la homilía.

Feligreses llevaron banderas y mensajes a Silvio Báez. Mauricio González/ENDEl templo católico se encuentra totalmente lleno con la eucaristía que dirige Báez en este Domingo de Resurrección.

Hace unos días monseñor Báez informó que el papa Francisco decidió trasladarlo a Roma y también confirmó que el año pasado la Embajada de Estados Unidos le advirtió que había un plan para asesinarlo.

Monseñor Silvio Báez celebra misa de pascua en Managua. Nayira Valenzuela/AFPBáez -quien ha reiterado su dolor por abandonar Nicaragua-, fue recibido en el templo por una cantidad de feligreses que  llegaron a la misa portando banderas de la iglesia católica y de Nicaragua.

En la misa hay un gran número de medios nacionales e internacionales, ante lo que puede ser la última presentación de Baéz en el país.

Monseñor Silvio Báez dirige la homilía del domingo de resurrección. Nayira Valenzuela/ENDEn este mismo templo religioso, el sábado, Báez celebró la vigilia pascual, centrando su homilía en no vivir en un  “sepulcro social”.

“La resurrección de Jesús es el inicio del mundo renovado. Como creyentes no podemos caer en el fatalismo ni dejar que nos venza el cansancio o la desesperanza. No nos conformemos con vivir en un sepulcro social”, dijo Báez en parte de su homilía.

Su mensaje fue melancólico, invitando a los feligreses a entregarse a Dios y no vivir paralizados por el miedo.

El sermón de Silvio Báez el día que anunció su traslado a Roma

“No es fácil dejarse sorprender por Dios. Se requiere una alta dosis de confianza en su amor. Pero es mejor abandonarnos en sus manos, aun sin comprender, que quedarnos paralizados por el miedo o esclavizados a seguridades y nostalgias engañosas”, dijo Báez.