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El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, demandó hoy liberar a los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau, quienes cumplen cuatro meses presos.

Báez, quien está por viajar a Roma, a pedido del papa Francisco, se refirió a los periodistas durante una misa en el Domingo de Resurrección 

"Miguel y Lucía están presos injustamente", aseguró Baéz

Después, la gente en la parroquia Sangre de Cristo de Esquipulas, comenzó a corear: "Libertad, libertad" y "Justicia, justicia". 

"Me duele que estén presos. Espero que su dignidad se respete y sean pronto liberados", continuó Baéz

El religioso agregó que todos los manifestantes detenidos por protestar en contra del gobierno también deberían ser liberados.

"Ellos jamás debieron estar presos y espero que pronto los saquen", afirmó Báez

Los feligreses, nuevamente, empezaron a gritar "libertad, libertad".

Orgaismos defensores de los derechos humanos calculan en más de 800 los manifestantes que han sido arrestados desde que comenzó la crisis, en abril del año pasado.

Silvio Báez lloró varias veces durante la homilía del domingo. Nayira Valenzuela/END

Al finalizar la misa, en una rueda de prensa, Báez indicó que la de hoy posiblemente sea su última misa en Nicaragua, aunque sostuvo que antes de viajar a Roma podría celebrar otra en privado. 

Por el momento, Báez no ha precisado cuándo será su viaje.

El jerarca católico admitió que se va preocupado por el proceso de diálogo, en vista de que el Gobierno no da señales de voluntad para cumplir los acuerdos firmados con la Alianza Cívica. 

Piquete al finalizar misa

Al finalizar la concurrida misa de monseñor Silvio Báez, algunas las personas realizaron una manifestación en el atrio de la iglesia.

Las personas, con banderas de Nicaragua y de la iglesia Católica, cantaron el Himno Nacional, Nicaragua Nicaragüita y otra vez pidieron libertad para los protestantes y justicia para quienes murieron.

Durante la homilía, muchos presentes corearon "Silvio, amigo, el pueblo está contigo".

Báez, al oficiar la misa, lloró en algunas ocasiones, conmoviendo a los feligreses.