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El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, ofició su última misa pública en Managua, este domingo en la iglesia Cristo de Esquipulas.

En los próximos días, el prelado viajará al Vaticano para trabajar por un tiempo indefinido.

Báez fue recibido con júbilo por los feligreses que abarrotaron la iglesia de Esquipulas, donde ofició varias misas durante la Semana Santa.

Durante su homilía del Domingo de Resurrección, el obispo expresó que “no se negocia la vida y la dignidad de las personas. La resurrección es la reacción de Dios ante los que matan la vida”.

Agregó que ser solidario con el oprimido es la mejor expresión de fe de un cristiano. “No nos cansemos de hacer el bien y luchar por la paz y la justicia y de estar del lado de las víctimas”, señaló Báez en la eucaristía.

Hace unos días monseñor Báez informó que el papa Francisco decidió trasladarlo a Roma y también confirmó que el año pasado la Embajada de Estados Unidos le advirtió que había un plan para asesinarlo.

Báez, quien ha reiterado su dolor por abandonar Nicaragua, fue recibido en el templo por una cantidad de feligreses que llegaron a la misa portando banderas de la Iglesia católica y de Nicaragua.

Silvio Báez. Archivo/END

En este mismo templo religioso, el sábado, Báez celebró la vigilia pascual, centrando su homilía en no vivir en un “sepulcro social”.

“La resurrección de Jesús es el inicio del mundo renovado. Como creyentes no podemos caer en el fatalismo ni dejar que nos venza el cansancio o la desesperanza. No nos conformemos con vivir en un sepulcro social”, dijo Báez en parte de su liturgia.

Entregarse a Dios

El religioso invitó a los feligreses a entregarse a Dios y no vivir paralizados por el miedo.

“No es fácil dejarse sorprender por Dios. Se requiere una alta dosis de confianza en su amor. Pero es mejor abandonarnos en sus manos, aun sin comprender que quedarnos paralizados por el miedo o esclavizados a seguridades y nostalgias engañosas”, dijo.

Al finalizar la misa, un grupo de personas llevó a cabo una protesta en el atrio del templo, donde enarbolaron la bandera de Nicaragua y pronunciaron consignas demandando justicia, libertad para los manifestantes presos y democracia.