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La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) pidió al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y al delegado de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Ángel Rosadilla, una reunión bilateral previa al encuentro con el Gobierno previsto para este martes 23 de abril, y denunció la existencia de nuevos patrones de represión.
Juan Sebastián Chamorro, del equipo negociador de la Alianza Cívica en el diálogo con el Gobierno, explicó que uno de los nuevos patrones de represión es que la policía agrede a los manifestantes, pero no los encarcela.

A los manifestantes “los agarran y los golpean”, afirmó Chamorro. 

Se trata de “secuestros exprés”, afirmó José Pallais, también de la Alianza Cívica, quien explicó que “capturan a las personas que protestan, les roban, los amenazan, los golpean, pero los dejan libres”. 

También “hay que denunciar el reinicio de la participación de fuerzas paramilitares en las capturas y el hostigamiento a los opositores; esto lo están volviendo a poner en práctica”, agregó.

“La Alianza Cívica ha tomado la decisión de solicitar un encuentro bilateral para informar sobre nuevos incumplimientos de los acuerdos del 29 de marzo, que se incrementaron a partir del 15 de este mes, dejando como resultado 160 personas secuestradas de las cuales cuatro todavía permanecen en prisión”, dice un comunicado emitido la tarde de este lunes por la Alianza.

Diálogo va a día decisivo

Sommertag y Rosadilla, quienes son testigos y acompañantes en la mesa de diálogo con el Gobierno, recibiría este martes un informe de la Alianza Cívica sobre los “nuevos patrones de represión”, según lo comunicado por esta organización.

La decisión

“Antes de tomar una decisión de ir o no ir a la reunión del martes 23 de abril, porque no se ha tomado una decisión, primero vamos a reunirnos con los testigos y acompañantes”, advirtió José Pallais.

Mario Arana, del equipo negociador de la ACJD, explicó que la reunión previa con los testigos y acompañantes es para exponer las violaciones a los derechos ciudadanos e incumplimientos del Gobierno.

“Estamos pidiendo una reunión con los testigos y acompañantes para, antes de sentarnos con el Gobierno, presentar nuestro reporte sobre incumplimientos”, expresó Arana en referencia a la actuación de los agentes de la Policía Nacional desplegados durante la Semana Santa para impedir las expresiones de protestas.

La reunión de este martes entre la Alianza y la delegación gubernamental fue convocada por los testigos y acompañantes, quienes presentarán a ambas partes una propuesta para el cumplimiento de los acuerdos firmados el pasado 29 de marzo, referidos a la liberación de manifestantes presos y el restablecimiento de las garantías y derechos ciudadanos.

Pero, “se ha planteado la urgencia de una reunión bilateral, de la Alianza con los testigos y acompañantes, antes de que presenten ellos su propuesta. Se considera urgente reunirse con ellos para que conozcan de primera mano cómo la situación se ha deteriorado, el deterioro de las libertades y los derechos; cómo la represión incrementó durante el período de Semana Santa”, dijo Pallais.

La Alianza espera, comentó Pallais, que los testigos y acompañantes “actúen en correspondencia a este deterioro de la situación”.

Rosadilla, el delegado de la OEA, tenía previsto llegar a Managua la noche de este lunes.

La revista The Economist afirma que cuando se rompió el diálogo el 3 de abril, algunos  observadores creían que los partidarios de la línea dura de la Administración Trump golpearían rápidamente a Nicaragua con sanciones. Archivo/END

The Economist: Nicaragua puede caer en un atolladero al estilo de Venezuela

La revista The Economist, con sede en Londres, expone en un análisis que “las perspectivas para cualquier tipo de solución negociada del conflicto de Nicaragua son tenues, dadas las posiciones arraigadas de los actores nacionales e internacionales”.

The Economist se pregunta: “¿Existe una base viable para resolver el conflicto?”

Luego explica: “La incapacidad del líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó para obtener una rápida victoria sobre (Nicolás) Maduro, parece haber llevado a (Daniel) Ortega a esforzarse y fortalecer sus lazos con Venezuela y Cuba, en lugar de negociar con la AC (Alianza Cívica) de buena fe”. 

“Parece que Ortega se están moviendo en una dirección que no permitiría que se produzca un compromiso político”, valora The Economist. 

Agrega que “han surgido indicios de que el Gobierno pronto podrá transferir todo el proceso de diálogo a la Asamblea Nacional y negociar algún tipo de cambio electoral con los partidos políticos minoritarios (cuya oposición es en gran parte nominal) representados allí, excluyendo a la AC de cualquier otra función”.

Los nuevos patrones de represión es que la policía agrede a los manifestantes, pero no precisamente los encarcelan, explicó el miembro de la Alianza Cívica Juan Sebastián Chamorro. Archivo/END

The Economist plantea: “Cuando el diálogo se rompió el 3 de abril, algunos observadores creían que los partidarios de la línea dura de la administración (Donald) Trump golpearían rápidamente a Nicaragua con sanciones económicas y financieras tan duras como las que ya se aplicaban a Venezuela. Sin embargo, al dedicar muchos recursos de la política exterior de los Estados Unidos a la crisis venezolana, se ha prestado menos atención a Nicaragua, aliviando la presión sobre Ortega”.

Indica que “la ausencia de una solución negociada mantendrá el ‘statu quo’ político, ya que el régimen de Ortega continúa controlando todas las palancas del poder”.

Sin embargo, la revista advierte que “los riesgos para nuestro pronóstico son altos y no podemos descartar definitivamente el descenso de Nicaragua a un atolladero al estilo de Venezuela”.