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Cuando Jairo del Carmen Caldera Murillo regresó al barrio San Jerónimo este mes, los partidarios del Gobierno lo reconocieron y empezaron a acosarlo, obligándole a cambiar de domicilio continuamente.

El joven, con 25 años de edad y originario de Masaya, afirma que alguien le advirtió por teléfono que abandonara su casa porque la gente del Gobierno iba por él. Está escondido, para evitar ser encarcelado, pero accedió a contar su historia a El Nuevo Diario, por si algo le sucede.

¿Por qué estabas exiliado en Costa Rica? 

Me fui previendo las represalias contra los que apoyamos las protestas. Salimos el día del ataque de los policías y paramilitares a Masaya. Nos fuimos porque nos rogaron que nos fuéramos, incluso varios sacerdotes llegaron a pedirnos que dejáramos todo y saliéramos. Participé apoyando las protestas. Muchas cosas no se dieron a conocer, pero la lucha cuando atacaron los policías y paramilitares fue realmente una masacre. Créame, lo viví en carne propia y tengo videos de lo que sucedió.

¿Cómo fue el ataque contra Masaya?

Eso fue horrible. Muertos y heridos. ¿Se acuerda de Marcelo Mayorga? A él lo matan de un disparo. Quedó tendido en la calle y lo único que llevaba en la mano era una tiradora (honda de hule) que quedó a la orilla de él. Marcelo era amigo mío. Yo salí herido de bala y la persecución fue terrible.

¿Cuándo fue que saliste para Costa Rica?

El 19 de junio un grupo salimos de Masaya y el 21 estábamos entrando a Costa Rica, nos fuimos por puntos ciegos. A mi regreso me vine con mi familia. Entré con mis papeles por un puesto militar a eso de las 5:00 a.m., yo iba chineando a mi niño. Los militares parece que estaban medio dormidos y no revisaron bien mi nombre. Pasé sin problemas.

¿Por qué regresaste a Nicaragua?

En Costa Rica las condiciones no eran muy buenas y me hacía falta mi familia. Desde allá no se puede hacer mucho por la lucha y me vine, quería estar en la conmemoración de la lucha cívica y para seguir ayudando.

¿Qué pasó al regreso? ¿te reconocieron de inmediato?

A mi regreso a Masaya me fui a mi barrio, pero los paramilitares no estaban. Sin embargo, la gente me comenzó a ver con ojos de extrañados y diciéndome: ‘¿Qué estás haciendo aquí? Andate’. Pero no le puse mente. En la iglesia hice un video del padre Edwin Román, después de la misa sacó la bandera y muchos compartieron ese video. A partir de entonces es que me reconocen. Comenzaron a seguirme, a mí, a mi papá, mi mamá y a la mamá de mi niño. Comencé a ver a gente con mucho movimiento de teléfonos y el sábado recibí una llamada: “Jairo, jalate de ahí que van para tu casa”. Y me fui. Al rato me dijeron que pasaron las camionetas tomando fotos. En las redes sociales ya me dijeron: “Te vamos a matar”.

¿Cuál es tu situación en estos momentos?

Estoy refugiado en otra casa. Me ando escondiendo con mi familia. Yo no temo tanto por mí, sino por la vida de mi familia, me tengo que estar moviendo, no puedo pasar mucho tiempo en un lugar. Es trágico tener que estarte escondiendo en tu mismo país.

¿Qué pensás hacer?

Estoy en contacto con varias amistades y me están ayudando. Me dicen que tengo que cuidar mi vida y que me encomiende a Dios. En San Juan de Oriente mataron a un muchacho antier (Viernes Santo 19 de abril) y dicen que fue por un asalto, pero fue político. Ese muchacho pretendía hacer un piquete de protesta y le pasaron disparando desde una moto. Le pegaron en la espalda, lo identificaron como Mario José López Carballo, de 26 años.

¿A quién acusarías si te sucede algo?

Al Gobierno, a la Policía y sus paramilitares, algunos que conozco con nombre y apellido. Una amiga me ayudará para interponer la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y estoy contactándome con esa gente para que conozcan mi caso.