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Acompañados de sus familiares, un grupo de manifestantes excarcelados se presentaron este martes a los Juzgados de Managua para firmar el libro de presentación periódica en cumplimiento con las medidas alternas establecidas por el juez y no caer en “desacato”, explicó Verónica Nieto, abogada de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, (CPDH). 

Entre los manifestantes estaban los líderes estudiantiles Levis Rugama Artola, conocido como “El Canciller” por su forma de vestir y de hablar, y Yaritza Rostrán, quien permaneció 7 meses en prisión y fue excarcelada el pasado 15 de marzo. 

Otro de los excarcelados que llegaron a esta sede judicial fue Ottoniel Espinoza Calderón, el manifestante que se pintó la cara como un payaso y le dijo al juez que todo era un “circo, una payasada”; sin embargo, no se le permitió entrar porque llegó en short y camiseta. 

Bryan Alexander Quiroz, el joven que al ser declarado culpable en el juicio tomó la palabra y leyó un poema que escribió durante la audiencia, también se presentó a cumplir con este requisito que le fue impuesto al momento de su excarcelación. 

“A ellos les otorgaron medidas cautelares, entre ellas, la presentación periódica de forma mensual, retención migratoria y la detención domiciliaria. Algunos acudieron desde Estelí acompañados de sus familiares y han firmado cumpliendo con las medidas que les fueron impuestas, pero sabemos que ellos son inocentes”, manifestó Nieto. 

La mayoría de los jóvenes tienen casi las mismas historias en el contexto de las protestas, por las que fueron detenidos y judicializados. Participaron activamente en las manifestaciones y se integraron a las trincheras, pero posteriormente fueron apresados. 

Actualmente, los jóvenes que se presentan de forma periódica a este tribunal “están en proceso de sentencia”, afirmó Nieto.

Solicitud al juez 

La abogada de la CPDH, explicó que debido a los gastos que incurren los excarcelados y sus familiares, por el viaje que realizan desde otro departamento, este martes presentaron un escrito al juez en el que solicitan que “vía exhorto” trasladen el caso a su lugar de origen para puedan firmar en el tribunal de su domicilio. 

“Incurren en gastos, se levantan de madrugada al venir a Managua, vienen con familiares; o sea, que eso implica dos pasajes, y ellos tienen detención domiciliaria que significa no salir de la casa, no pueden trabajar, no pueden estudiar; es decir, esas situaciones implican que sus recursos económicos se vean cada día más reducidos”, manifestó Nieto. 

Una mujer, que por condiciones de seguridad prefirió omitir su nombre y el de su hijo, aduce que se encuentra sumergida en este “sufrimiento” desde hace 9 meses.

En cada viaje, junto a su hijo, estima puede gastar aproximadamente C$1,000, para cubrir costos del pasajes del bus interurbano, taxi en la capital y la alimentación.

“Nunca me imaginé estar en esta situación, esto es lo más triste que nos ha pasado”, dijo la mujer quien asegura que continúan siendo asediados particularmente por autoridades policiales. 

“Antes de que agarraran (apresaran) a mi hijo, patrullaban por la casa, lo agarraron y dejaron de pasar, volvió a la casa y ahora pasan. Yo le insisto a mi hijo que no salga, que mire el sufrimiento de uno”, aseguró la mujer. 

A la fecha, el Gobierno de forma unilateral ha excarcelado a 160 manifestantes que estaban en prisión, pero continúa sin cumplir los acuerdos firmados con la Alianza por la Justicia y la Democracia para liberar al resto de detenidos.