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Nicaragua posee diversos tipos de bosques, pero los más representativos son los secos, ubicados principalmente en la región del Pacífico y bosques húmedos en las regiones del Caribe.

Ricardo Rueda, botánico y docente, aseguró que muy poco queda o casi nada del bosque tropical seco, pero si se le diera un respiro quizá en 10 años se podría ver un indicio de recuperación. En su nueva obra, “Flórula de la Reserva Natura” que realizó con el apoyo de Fundenic, Fundación Uno y la empresa Montelimar, presenta la experiencia de conservación en una reserva natural privada llamada Natura, en donde se pueden encontrar 303 especies de plantas del bosque seco, algunas de ellas endémicas en el país.

Cuál es la situación actual del bosque seco en el pacífico?

Está prácticamente eliminado, es muy poco lo que queda. Hay un sitio en Rivas, en el sector de Chacocente, que es el parche más grande que nos queda. Después nos quedan pequeños remanentes cerca de los manglares, que son amenazados por incendios forestales y por la tala. El hecho que haya un pedacito de bosque como la reserva, más de 600 manzanas, da garantía de que algunas de las especies sobrevivan. 

La laguna El Lagarto mide 35 hectáreas y la Garceta 20 hectáreas,están en uno de los pocos bosques de trópico seco que quedan en Nicaragua, la reserva privada Natura. Orlando Valenzuela/END

Cuando era profesor en la UNAN-León siempre andaba buscando sitios donde llevar a mis estudiantes y tristemente no encontraba, no hay. En algunos sitios donde hay pedazos de bosques secos están cercados y son propiedades privadas. Áreas grandes como Chacocente o la Reserva Natura no tenemos. 

No manejo con exactitud cuánto mide el bosque de Chacocente, pero año con año le quitan un pedazo. Ahora no sabemos cuánto tendrá. 

¿Cómo se recupera el bosque seco?

Este bosque es benigno, en el sentido de que si le quitás los incendios, la tala, la presión humana y le echás una mano con reforestación podemos obtener una recuperación bastante rápida. Yo diría que en diez años podría verse una estructura de un bosque seco, pero eso depende del lugar, porque hay unos suelos que son más fértiles que otros. 

¿De qué trata su nuevo libro?

Es sobre la Reserva Natura que está en kilómetro 54, carretera a Masachapa. En este lugar se hizo la colección y se fotografiaron las plantas del lugar. Al final, el libro tiene fotos, descripción de las plantas, época en que florecen, sus frutos. En total logramos reportar 303 especies. Para cada planta se incluye una foto, lo cual sirve para que las personas que no tienen alto conocimiento de la flora, puedan identificarla. 

Digamos que ven un jícaro, en el libro se ve la foto del árbol. También se pueden dar cuenta cuál es el nombre científico, a qué familia pertenece, nombre común, etc. 

De las 303 especies se dividen en 7 formas de vida. Árboles 77, arbustos 55, hierba es lo que más hay, son 115, como hay muchas áreas abiertas eso hace que exista bastante hierba. Hay 13 especies de lianas, 39 tipos de bejucos, una especie semiparásitas y tres clases de helechos. Esto es importante porque da una idea de la diversidad del bosque y eso significa que se está recuperando. 

La reserva privada tiene un gran potencial ecoturístico. Archivo/END

Me llama la atención el término flórula, ¿qué significa?

Hace referencia a un lugar dentro del país, un sitio más pequeño. No tiene que ver con lo macro, la flora de todo un país, sino un espacio en particular. 

¿Por qué decidió hacer un libro sobre esta reserva? 

Entre el 2010 y 2012 estaba trabajando en la colección de plantas secas para el herbario de la Universidad  Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) y estábamos buscando un sitio para ir a recolectar plantas. Un día decidimos ir a la Reserva Natura. En una ocasión, coincidí con el doctor Jaime Incer Barquero y la doctora Rosario Sáenz de Fundenic y me plantearon que sería interesante hacer un libro para tener documentadas las especies colectadas. 

Así comenzamos a hacer fotos con un poco más de rigurosidad, en función de ir escribiendo el libro. 

¿Cuánto tiempo le llevó escribir este libro?

Alrededor de un año, porque he estado dedicado a otras actividades. Después pasó por revisión y luego selección editorial hasta que se obtuvo el producto final. Sin embargo, la investigación llevó 2 años para recopilar los datos. Sabemos que las plantas no florecen todas al mismo tiempo, sino a lo largo del año. 

Entonces, el primer año recopilé. Ya el segundo estuve remarcando, sobre todo en algunas plantas que nos hacían falta fotografiar sus frutos y flores. 

Además de ser un libro ilustrado, ¿para qué va a servir su nueva obra?

Es un material importantísimo. Se hacen libros y quedan archivados, pero la ventaja es que la reserva es muy visitada por turistas, estudiantes, profesores, ambientalistas e investigadores. Esto hace que el libro se convierta en una herramienta para todas esas personas. Por eso es que es importante, además, porque puede servir para motivar a otros grupos. 

La vegetación permite la existencia de especies animales como el lagarto. Cortesía/END

También se ha planteado que otro reto es hacer un libro sobre aves de la reserva. Entonces este libro será una motivación para que otros grupos de investigadores se animen. 

¿En los dos años de investigación en la reserva encontró algo que le pareció interesante?

Todas las plantas son importantes, un árbol cualquiera que sea, puede ser medicinal, puede servir para leña, para hacer recipientes, hacer artesanías, etc. Es decir, cada planta tiene una importancia por el hecho de estar presente. 

Sin embargo, si queremos mencionar algo sobresaliente, encontré una especie que es endémica de Nicaragua y que es uno de los iconos de conservación de la reserva. Esa planta se llama comida de ardilla o le dicen cruceto. Esta planta solo se encuentra en Nicaragua, en el Pacífico y un poco hacia el centro. Eso le da una gran importancia a la reserva. Como botánicos, las especies endémicas son sobresalientes porque tienen un rango de distribución restringido y el hecho que nos aparezca en un estudio se convierte en algo muy valioso. Eso te asegura que se va a conservar y que está en un buen espacio para que se desarrolle. 

¿Considera que la reserva es un éxito de conservación?

Considero que lo es. Los administradores garantizan que no haya incendios y que los cazadores no entren. Esto para que el bosque vaya desarrollándose. Entre mejor tengás un bosque, más agua podés cosechar. La alianza entre la empresa privada y las organizaciones que hacen conservación es algo que se debe replicar. 

¿Dónde estará disponible y cuÁntos ejemplares serán impresos?

Estará disponible en la librería Hispamer, pero no manejo la cantidad que se va a imprimir. En mayo, después de la presentación, creo que va a estar disponible. Tampoco sé cuánto vaya a costar. 

Tengo otros libros como “Maleza de los alrededores de la ciudad de León”, “Lianas y bejucos de la Reserva Indio-Maíz, publicado con Indiana Coronado, “Plantas útiles del bosque húmedo tropical”, entre otros.