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Monseñor Leopoldo Brenes, el máximo líder de la Iglesia Católica en Nicaragua, pidió a los actores de la clase política del país que eviten las ofensas y descalificaciones, y que se sienten a entablar un diálogo sincero, “sin cartas bajo la manga”.

Brenes, Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Arzobispo de Managua, expresó su posición anoche, cuando terminaba de oficiar la primera misa de la Catedral Metropolitana en este nuevo año.

“Se necesita un diálogo sincero, sin ofensas, sin hacer a un lado al otro. Esperemos que los cuatro poderes del Estado puedan entrar en un diálogo, que todos marchen en una línea para beneficio del país”, dijo el líder católico a algunos periodistas.

A Monseñor Brenes se le preguntó si el presidente Daniel Ortega debería evitar el tono ofensivo con que se dirigió a sus adversarios políticos, dueños de medios comunicación y periodistas independientes, en sus últimos discursos.

“¿Este tono del presidente Ortega debe de bajar?”, le consultamos. “Sí. Por eso yo decía también en una parte de la homilía de hoy que no descalifiquemos a nadie. Que no salgan de nuestros labios frases que puedan descalificar a otros”, respondió Monseñor.

“Sino que más bien, que de nuestros labios puedan surgir aquellas palabras que inviten a la reconciliación, que inviten a la paz, a la armonía, y que se haga una invitación en la cual todos podamos cooperar”, añadió.

El líder religioso instó a seguir las enseñanzas del ya desaparecido Juan Pablo II, quien “en una ocasión hablaba de un diálogo sincero. Eso significa no llevar allí escondida una carta bajo la manga, sino que todos pongamos nuestras cartas sobre la mesa, con toda sinceridad”.

“No utilicemos un lenguaje que pueda cortar la comunicación o que pueda hacer a un lado la participación. Pienso que debe de haber un diálogo dentro la política. Ojalá que todos pongamos nuestra mano en el corazón, nos dejemos iluminar por el Espíritu Santo, y que sea éste el que vaya marcando las verdaderas pautas de su trabajo”, manifestó.

Por otro lado, enfatizó que el papa Benedicto XVI, en su mensaje para el año 2008, propugnó la unidad de la familia, y el respeto de sus derechos de parte del Estado.

Ese mismo planteamiento reproducirá la Iglesia Católica en Nicaragua, según afirmó.

“El Santo Padre ha querido hacer hincapié en este año sobre la familia, como comunidad, que es promotora de paz. Este mensaje es muy cercano a nosotros. Y creo que en esto, todos de una u otra forma nos vemos involucrados” dijo.

“El Santo Padre decía cómo la familia, constituida por Dios, es una bendición y es prácticamente una célula de la sociedad, que marca la pauta de la paz”, concluyó.