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El Gobierno rompió a última hora el consenso que su misma delegación había alcanzado con la Alianza Cívica en la mesa del diálogo para aprobar y poner en marcha las propuestas hechas por la Nunciatura y la Organización de Estados Americanos (OEA), que apuntaban a un calendario de liberación de los manifestantes presos y al nombramiento de los garantes internacionales para darle seguimiento al acuerdo sobre los derechos y garantías ciudadanas.

“Hoy (lunes) se iba tomar una decisión conforme una propuesta que los testigos hicieron y que compartieron con ambas partes. En nuestro entendimiento esta propuesta estaba prenegociada, por lo cual el objetivo era trasladar lo que estaba acordado a un acuerdo de la mesa de negociación que permitiera dar una señal positiva de valor, de credibilidad al diálogo”, indicó José Pallais, del equipo negociador de la Alianza.

El nuncio apostólico en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag y el representante del secretario general de la OEA, Luis Ángel Rosadilla, quienes son testigos y acompañantes, presentaron la propuesta para la implementación de los acuerdos mencionados, suscritos el pasado el 27 y 29 de marzo, y la negociación continuará este martes para ver si se logra un compromiso.

“Durante toda la mañana y la tarde se llegó a un consenso sobre algunos puntos de la propuesta de los testigos y acompañantes, pero la delegación del Gobierno solicitó un tiempo para consultar con sus superiores y cuando terminaron la consulta, presentaron una contrapropuesta que rompió totalmente el consenso que habíamos logrado sobre la base de la propuesta de los testigos y acompañantes”, relató Pallais.

Acción unilateral

Pallais explicó que el consenso se rompió porque el Gobierno decidió a “último momento” actuar unilateralmente con el cumplimiento de la propuesta de los testigos y no dentro del marco de un acuerdo en la mesa de negociaciones. 

“La contrapropuesta del Gobierno estaba en la línea de que el compromiso de la liberación anticipada de los presos políticos ya no fuera producto del consenso de la mesa de negociación, sino que fuera una decisión unilateral del Gobierno y aquí estamos negociando. La lógica es que todo se acuerde por ambas partes, pero el Gobierno echó pie atrás y ese fue el principal pegón”, señaló Pallais.

Monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag. Archivo/END

“Al romperse el consenso por el cambio radical del Gobierno a lo previamente acordado entre ambas partes, se decidió suspender las pláticas e intentar mañana (martes) recuperar ese consenso que se había logrado por respeto a la palabra empeñada por ambas partes a los testigos y acompañantes”, aseguró.

Pallais explicó que la propuesta de los testigos y acompañantes trata de impulsar la liberación de los presos políticos y designar desde ya a los garantes internacionales para el acuerdo de derechos y garantías ciudadanas.

Además, la propuesta procura “proceder al acuerdo político de que permitiera liberar de acusaciones judiciales a 296 ciudadanos que tienen causa abierta, pero que no han sido capturados”, dijo Pallais.

También se contempla “todo lo relativo a la libertad de prensa, eso eran los puntos que habían propuesto (los testigos y acompañantes) con fechas ciertas y determinadas que le dieran a toda la población la certeza de que no vamos a seguir firmando acuerdos sin que cumplan, por eso era importante el calendario que se había propuesto en la línea de los testigos y acompañantes”, dijo el negociador de la Alianza Cívica.