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Los tres hermanos Esteban Lesage se preparaban para salir de Nicaragua y pedir refugio en Costa Rica, pero la policía los capturó  en su casa de Jinotepe.

Desde julio, Juana de la Rosa Lesage Guadamuz, madre de los tres muchachos, ha vivido una de las etapas más dolorosas de su vida.

Los hermanos Luis Miguel, de 29 años, casado y con un hijo; Jean Carlos, 26 y Harvin, de 20, participaron en las protestas en Jinotepe por lo que fueron asediados y capturados por la policía.

Lesage Guadamuz afirma que poder visitarlos en prisión es un calvario, ya que a veces le ponen dos visitas en el mismo horario y le impiden ver a sus hijos juntos.

Además, a dos de los tres jóvenes los tienen en celdas de máxima seguridad, que ella describe como “inhumanas”.

¿Cómo le ha impactado esta situación? 

Soy madre de los hermanos Esteban Lesage que injustamente están presos. Ya no aguanto. Esto es muy duro para mí. Con poco más de 50 años, con 35 años de casada, nunca esperé llegar a pasar una situación como esta y la manera en que el Gobierno se ha ensañado con la juventud.

¿En qué momento sus hijos caen presos? 

Ellos fueron detenidos el 11 de julio en su vivienda, a eso de las 10:00 a.m. Mi hermana estaba de cumpleaños y jamás pensamos que ellos serían capturados.

Eso fue un total atropello. Llegaron unas cuatro camionetas, rodearon la casa y sin orden de cateo ni de aprehensión entraron, voltearon y quebraron todas las cosas de mi mamá. No tuvieron reparo, ni porque estaba un niño de 5 años y una niña de 7.

¿Por qué los detuvieron?

Por lo que estaba pasando, mis hijos iban para Costa Rica, ya que sabían que tomarían represalias por participar en las protestas y marchas, lo que no es un delito, sino un derecho constitucional, pero aquí el Gobierno lo toma como delito.

Protestas en Nicaragua 2018. Archivo/END

¿A qué se dedicaban sus hijos? 

Dos de ellos son estudiantes. El mayor, Luis Miguel, tiene esposa y un niño de 10 años, a quien le truncaron el derecho de estudiar, ya que se dieron cuenta que detuvieron a su padre, que laboraba en Petronic.

Jean Carlos estudiaba quinto año en la carrera de Ciencias Empresariales en Facultad Regional Multidisciplinaria de Carazo (Farem-Carazo), de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua(UNAN), quinto año en Economía; mi otro hijo, Harvin, estaba en segundo año de Mercadeo en la Universidad Central de Nicaragua (UCN-Campus Jinotepe). Somos personas de bien, pero para el Gobierno somos sus enemigos y castigan, no solo a los jóvenes, sino también a sus familias.

¿De qué manera los castigan?

Dos de mis hijos están en máxima seguridad y el menor en la galería 16-2. A veces me montan la visita en el centro penitenciario Jorge Navarro La Modelo. Usted sabe, las visitas son individuales y se hacen en un cuarto cerrado con un vidrio en medio, y te comunicás con la persona que tenés al frente, por un teléfono. Según me dicen ellos, están en condiciones inhumanas.

Los espacios de las celdas son mínimos y el calor es insoportable. A veces me montan las visitas de dos de ellos al mismo tiempo. Parece que lo hacen por maldad. Me toca ver a mis hijos que no pueden estar juntos.

¿Cómo hace para verlos?

Solo Dios sabe cómo estoy. Momentos en una visita y momentos en otra. Los tres son mis hijos y a los tres los tengo que ver. En la última visita en galería 16-2 con el menor, lo encontré canalizado por un dolor en la parte baja derecha. No se sabe si será apendicitis o problemas de colon. Lo cierto es que no se sabe si es por la mala comida que entregan en el penal o por agua contaminada. 

¿Usted los visita una vez al mes?

Sí, y también me toca (entregar) paquetería para dos de ellos cada martes y para el otro el jueves. Eso es desgastante porque tengo que recoger dinero para eso, cada semana. Es muy duro para mí y mi familia.

Mi esposo de 64 años es hipertenso y retirado, está sin trabajo. Agradezco mucho a las personas que me han dado apoyo moral y espiritualmente, también hay quienes no me han dejado sola y me ayudan con alimentos para mis hijos, pero esto no deja de ser muy difícil. Dios me ha tomado de la mano porque esta es una perversidad.

¿Cuál es su petición?

Que los liberen. No es posible que nos tengan así. Ya estamos agotados los familiares y en mi caso ya me siento enferma. Antes no padecía de la presión y ahora sí. También a veces me siento deprimida.

Protestas en Nicaragua 2018. Archivo/END

La verdad es que necesitamos la libertad absoluta de mis hijos y todos los manifestantes presos. Esta es una cosa de nunca terminar. Físicamente estoy muy agotada y enferma. Recientemente liberaron a un grupo de presos comunes y está bien, pero a los manifestantes presos que no han delinquido, que no son un peligro para la sociedad, están encerrados detrás de puertas metálicas.

La juventud es el futuro de Nicaragua, pero por marchas y levantar nuestra bandera y exigir un Estado democrático. los están matando, persiguiendo y encarcelando.