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Una memoria histórica sobre las graves violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, incluyendo las formas de tortura y datos de los torturadores, fue elaborada por el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca+ (CDHNN+) y presentada a la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) en Costa Rica.

Los representantes de Oacnudh, Roberto Desogus, coordinador para Nicaragua y Karin Hechenleiter Schacht, se reunieron en Costa Rica con los miembros del organismo nicaragüense para conocer el informe.

Salvador Lulio Marenco, uno de los integrantes del CDHNN+, quien trabaja en Costa Rica con nicaragüenses exilados, señaló que el documento es sobre la situación de manifestantes presos, pero también contiene testimonios de víctimas de actos de represión que incluyen la identificación de los sitios de reclusión, los actos de tortura e incluso los métodos de tortura que utilizaron contra los capturados.

“Después de un análisis y evaluación de los testimonios, documentos e imágenes en videos y fotos, logramos identificar a 20 torturadores, algunos con nombre y apellido. De otros tenemos características específicas, con lo que se puede llegar a identificar a esta gente como responsables directos de las torturas, para poder demandar y encontrar justicia en los diferentes casos”, dijo Marenco.

Los testimonios evidencian que las detenciones fueron dirigidas contra personas identificadas previamente. Según el documento, las listas eran ejecutadas por la Policía Nacional, incluyendo agentes de tránsito.

Capturas

Manuel Herrera, uno de los denunciantes, dijo que fue detenido por un retén policial en las Cuatro Esquinas, Carazo. “No sé cómo tenían fotos de las personas que andaban buscando... me preguntaron si yo era el de la foto que estaba ahí y entonces yo les dije: Sí, claro. Entonces me dijo: quedás detenido”, relató.

Destaca que en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, las detenciones fueron realizadas en su mayoría por operativos combinados de policías y parapolicías encapuchados, y se documentaron tres casos en los que las detenciones fueron realizadas solo por parapoliciales o con mayoría de ellos. En los operativos usaban armas de largo alcance, armas cortas en el cinto y chalecos.

En muchos casos, los detenidos fueron llevados a centros clandestinos o irregulares.

Acento extranjero

De todos los testimonios, el 6% de los detenidos identificaron a personas con acento extranjero y en seis denuncias señalaron que estos eran los que estaban al mando de las operaciones e incluso, eran los que realizaban las torturas.

El 30 de junio, parapoliciales detuvieron a 19 personas, entre ellos un adolescente de 15 años de edad. Esa detención es característica de la brutalidad con que actúan estas fuerzas, quienes golpearon con puños, culatas y patadas a los detenidos e hirieron con una pistola calibre 38 a uno de ellos.

El uso ilegítimo e irracional de la fuerza y de armas de fuego, también fue utilizado por la Policía Nacional, revela el documento.

Al menos tres relatos coincidieron en que durante el traslado a los centros de detención fueron amenazados de muerte diciéndoles que los llevarían a la cuesta El Plomo (en Managua) o a El Faro (en Granada). Cinco víctimas dijeron que les amenazaron con violarlas o hacérselo a sus familiares.

Cuando la víctima fue llevada a un “centro de detención clandestino”, era tapada con capucha o venda y amordazada.

Tanto los casos documentados como los testimonios, evidencian a las fuerzas parapoliciales como las encargadas de realizar la detención y posterior traslado a centros clandestinos o irregulares.

Generalmente estas detenciones han sido realizadas por al menos ocho personas, movilizándose en camionetas con vidrios polarizados, sin placas y todos armados.

Equipo para torturar

En todos los casos, en los interrogatorio realizados por parapoliciales estaba de por medio la violencia física, y en los zonales utilizaban más los puños, patadas, armas blancas y objetos contusos.

El informe agrega que en los centros clandestinos utilizaban pistolas eléctricas, anclas de donde colgaban al detenido, golpes constantes en los testículos, practicaban ruleta rusa (con una bala en la recámara y halando del gatillo bajo el peligro que detonara), entre otros métodos de tortura.

Entre los centros clandestinos descritos se encuentra una finca ubicada a seis kilómetros sobre la carretera Poneloya-León, luego de pasar un río. En ese lugar estuvo secuestrado D.H.P. con 12 o 14 personas más.

El testigo señala que los colgaron de los pies y los golpeaban hasta dejarlo inconscientes.

Entre los secuestrados estaba Ervin Gallo. “Era un muchacho chele, gordito, alto, que los brazos los andaba tatuados, a él le decían ‘teacher’. Después de ser trasladado a León, el denunciante se enteró que lo habían ejecutado”, dice el documento.

En 16 casos, las víctimas entrevistadas dijeron haber estado detenidas en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote.

Quienes denunciaron dijeron haber sido torturados, amenazados y aislados. La implementación de torturas también fueron denunciadas en la Estación Policial de Sébaco, Masaya, Matagalpa, León, “La Garita”, Centro de Procesamiento Policial Félix Carrillo, en Granada y Chinandega.

Las personas detenidas que ingresaban al Chipote, pasaban a una sala donde te obligan a desnudarse frente a oficiales del sexo opuesto y a hacer 50 sentadillas, que de no completarse, debían volver a hacerlas hasta terminar, agrega el informe.

Agresiones sexuales

Según el informe, la violencia y agresiones sexuales eran una práctica constante en estos interrogatorios, al obligar estar a hombres y mujeres desnudos ante oficiales del mismo sexo o de sexo opuesto. En el caso de Y.S.M., cuando fue entrevistada la desnudaron completamente y abrieron la puerta de la sala de entrevistas para que cualquier persona que pasara pudiera verla. Las amenazas de violación a la persona detenida o a cualquiera de sus familiares también eran frecuentes y algunas llegaron a materializarse, tal como lo denunció una mujer con iniciales R.M.S.

Agregó que la cifra incrementa diariamente, ya que la Policía Nacional y las fuerzas parapoliciales siguen llevando a cabo detenciones en todo el país, aumentando la inseguridad jurídica y los niveles de represión.

Indicó que en el informe no aparecen los nombres de los torturadores, pero están en los testimonios archivados y en determinado momento van a salir a luz.