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Los familiares del manifestante preso Leo Navarrete Lumbí denunciaron el asedio de policías en su vivienda, donde llegan a tomarles fotografías, por lo que consideran un acto de intimidación luego de hacer pública la recaptura del ciudadano que habían excarcelado.

María del Carmen Navarrete, hija de Leo Navarrete, dijo que una camioneta roja ronda el barrio y se parquea en las cercanías de la vivienda, ubicada en el barrio Berta Díaz.

“Una camioneta y un sujeto en una motocicleta verde sin placas andan rondando y hoy (este domingo) uno de ellos se vino hasta la entrada a sacar fotos de la casa y a nosotros”, dijo con preocupación Navarrete, quien desde ya responsabiliza a la Policía y al Gobierno por cualquier cosa que le ocurra a ella o a cualquiera de sus familiares.

Vía telefónica, la muchacha comentó que recibió la advertencia de que la orden era capturar a su padre y a ella también, pero como el sábado a él lo vieron en la parada de bus, se lo llevaron solo.  

Navarrete señaló que su padre fue capturado por dos civiles y lo subieron a una camioneta particular de color verde musgo, en cuyo interior había agentes policiales.

Señaló que a su padre lo han detenido en cuatro ocasiones por participar en las marchas de protesta contra el Gobierno.

Indicó que fueron a la delegación del Distrito VI de la Policía Nacional, donde les dijeron no saber nada de su padre. 

Extraoficialmente conoció que lo habían trasladado a las antiguas instalaciones de El Chipote y luego fue llevado a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en las cercanías del Memorial Sandino.

La denuncia fue interpuesta por la hija de Leo Navarrete ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), donde la abogada María Oviedo señaló que el detenido participó el viernes en la actividad en conmemoración del Día de la Libertad de Prensa y el sábado a las 7:30 a.m. fue capturado, sin tener ningún proceso en su contra y las autoridades no informan de su paradero.

Karla Sequeira, directora del área de Asesoría Legal y Denuncias de la CPDH, destacó que las autoridades mantienen la práctica de capturar a personas de forma arbitraria, incurriendo en lo que se denomina como desaparición forzada. 

Esto se caracteriza por cualquier forma de privación de la libertad de una persona por parte de agentes del Estado o grupos o individuos que actúan con su apoyo o autorización.

“La policía no solo te detiene de forma ilegal, también niega la información de su captura y no dan la ubicación del capturado, dejando en zozobra a los familiares”, destacó Sequeira.