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  • EFE

Más de 560 extranjeros, incluidos 66 nicaragüenses, fueron retenidos en Panamá entre enero y abril pasados por diversas razones, informó este martes el Servicio Nacional de Migración (SNM).

De acuerdo con un comunicado de las autoridades migratorias, en el primer cuatrimestre de este año "las detenciones efectuadas superan los 560 retenidos", sin precisar si fueron expulsados, deportados o si consiguieron una ruta legal para permanecer en el país.

La mayoría de retenidos son: cubanos con un total de 171, colombianos con 153, venezolanos 75, nicaragüenses con 66 y 13 salvadoreños.

En total son 563 extranjeros, de los cuales 445 son hombres y 118 mujeres, de entre 25 y 31 años.

Nicaragua es un país que genera miles de migrantes. Archivo/END

A los mismos se les achaca "faltas a la legislación migratoria o por estatus irregular".

La autoridad migratoria detalló que la principal causa de retenciones fue por tener un estatus irregular con 314 personas, 91 que permanecían en el país con estadía vencida, 56 extranjeros que fueron retenidos por razones de seguridad, 38 que están en etapa de investigación o verificación, otros 35 por trabajar sin permiso para permanecer en el país, 26 involucrados en faltas administrativas y 3 con otras faltas.

De enero a marzo de este año, el SNM prohibió la entrada de más de 2,400 extranjeros.

Las razones fueron: inconsistencia en la entrevista, sin solvencia económica, sin visa, impedimento de entrada, sin vigencia en el pasaporte y documentación fraudulenta.

El pasado 24 de abril el director del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), Eric Estrada, las autoridades informaron de que más de 2,300 migrantes que buscan llegar a Norteamérica están distribuidos en tres distintos puntos de Panamá sometidos a un proceso de verificación, tras el cual saldrán ordenadamente del país.

Vista de la ciudad de Panamá, capital de Panamá. Archivo/END

Estos migrantes se encuentran en dos los puntos de la provincia de Darién, fronteriza con Colombia, y en otro situado en la provincia de Chiriquí, limítrofe con Costa Rica, explicó Estrada a periodistas.

La llegada incesante de migrantes llevó a Panamá y Costa Rica a aplicar de manera conjunta un programa llamado "flujo controlado", que es un proceso de verificación sanitaria y también biométrico, para comparar información con bases de datos de Estados Unidos y otros países a fin de tener un perfil de estas personas y determinar si generan o no un alerta migratoria.

"El flujo de migrantes es constante", declaró Estrada, que no especificó las nacionalidades de estas personas, en el marco de una reunión de altos mandos de seguridad de Panamá y Colombia que se celebró en la capital panameña.

Los migrantes que llegan al Darién panameño lo hacen desde la vecina Colombia, como parte de una ruta que es manejada por grupos dedicados al tráfico y trata de personas procedentes de todo el mundo y que buscan llegar a Norteamérica.