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En el marco del 50 aniversario de la expedición guerrillera de Olama y Los Mollejones, y del mes de la madre, publicamos hoy un extraordinario documento que es a la vez un monumento al patriotismo.

Se trata de una trascendental y emotiva carta que Cornelio Silva, compañero de Rigoberto López Pérez, le escribe a doña Tulita Baca de Ubilla, al conocer la noticia del asesinato de su hijo el capitán Napoleón Ubilla Baca en los sucesos de Olama.

Cornelio Silva había caído preso en 1956, después de la muerte del dictador Somoza García, mientras Ubilla Baca, Rivas Gómez y otros militares fueron detenidos en 1957.

De esta manera, Cornelio y Ubilla compartieron las mismas celdas en las cárceles de la Aviación durante un año.

En su emocionada carta escrita en la prisión el 30 de marzo de 1960, Cornelio le dice a doña Tulita: “Revive en mí el dolor sufrido por la muerte de su hijo, el comandante Napoleón Ubilla Baca, hoy que me dirijo a usted en estas cortas líneas desde estas celdas”.

“Algunas veces en la vida irónicamente se nos presentan circunstancias raras; hoy, por ejemplo, sentimientos encontrados brotan de mi corazón. Alegría, al escribirle a usted honorable y digna matrona; tristeza, recordando el dolor de usted, madre adolorida, por la pérdida de su hijo. Por más que yo trate de expresar con palabras lo hondo de mi afecto, no podría, es como si pretendiera yo, comprender la inmensidad del dolor que sufre su corazón de madre, traspasado hasta el infinito de la pena”.

En la carta, Cornelio Silva exalta el patriotismo de Ubilla Baca, un militar que salvó el nombre del Ejército.

“Un altar hay en el corazón de todos los nicaragüenses para el comandante Ubilla Baca, y un halo invisible nimba la frente de usted, madre santa de tan valiente militar.

Después dice Cornelio que compartió las Purísimas del ocho de diciembre en las celdas de la Aviación, cuando Ubilla oraba por los suyos y ayudaba a oficiar la Santa Misa. “En la pared de la celda número 6 su hijo escribió hermosamente un poema.

“Este poema Celda 6 se lo incluyo en un papelito aparte:
Oh! Celda fría, traicionera y frágil,
Me has guardado más de 1 año en tus entrañas
Mas hoy salgo por fin, de las marañas,
Porque un traidor al actuar se portó hábil.

Te digo adiós, con cariño y con ternura,
Como quien deja su hogar en primavera
Y espero que recibas de postrera
Al Judas! Que me dio tanta amargura.

(“Celda 6”)

NAPOLEON UBILLA BACA
Este documento, y otros que guardo, me los entregó mi amigo Orlando Blandino, ex miembro de la Legión del Caribe, compañero de Cornelio y de Julio Alonso, y asistente del doctor Rosendo Argüello, comandante de las tropas guerrilleras en Río Conejo, Costa Rica.

Al escribir esta carta, Cornelio jamás se imaginó que le faltaban menos de dos meses para ser también asesinado por la dictadura, el 18 de mayo de 1960.