•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Web

Los manifestantes presos en el Centro Penal Jorge Navarro han sufrido desmayos a causa del calor extremo que hay en Nicaragua, denunciaron familiares de los detenidos y la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH). Según la denuncia, los manifestantes también sufren enfermedades y en ningún caso han sido atendidos por médicos.

La situación la expusieron familiares y el abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Julio Montenegro, director del área de defensa de esta organización.

Familiares de manifestantes detenidos en la CPDH. Rafael Lara/END

Montenegro señaló que en las celdas, por las noches, también hay mucho calor, afectando más a los presos con enfermedades como hipertensión. Varios han sufrido desmayos.

“En esta temporada en que los fuertes calores han subido hasta 45 grados en la calle, ya podemos imaginarnos las circunstancias que tiene que ver en los pequeños espacios de 2 por 3 metros en el Sistema Penitenciario (SPN), donde no hay circulación de aire”, dijo Montenegro, agregando que a esto se suma la mala alimentación, el hecho de no atender el derecho a salir para tomar aire y sol.

“Nos han informado que en el caso de Pedro Mena, para soportar el calor tuvo que acostarse en el suelo, sin ropa”, indicó Montenegro.

El área de máxima seguridad, mejor conocida como la 300, tiene tres tipos de celdas. Los manifestantes son colocados en ellas según lo determinen los funcionarios del SPN.

Las celdas de máxima seguridad o las de castigo se conocen como El Infiernillo y La Chiquita, que en esta época son prácticamente una tortura, ya que en ese espacio solo puede alcanzar una persona de pie.

Según el documento facilitado por los familiares de manifestantes presos, en las cárceles de máxima seguridad, hay al menos 40 personas, de las cuales 8 padecen hipertensión y otras 5 tienen problemas cardíacos.

Entre los 13 manifestantes prisioneros con enfermedades crónicas, 5 de ellos están en El Infiernillo, cuyo nombre se debe a que el sol pega todo el día sobre la pared de concreto, absorbiendo calor, a diferencia de las otras celdas.

En las celdas de castigo no hay salida de aire y los funcionarios del Sistema Penitenciario les tienen cerradas las ventanillas de las puertas, por lo que la alta temperatura es constante, prácticamente como un horno, haciendo que la persona se deshidrate y con el tiempo desarrollo problemas urinarios.

Manifestantes como Christian Fajardo Caballero, Carlos Ramón Brenes Sánchez, Nicolás Cienfuegos Alaniz, Ernesto Jarquín Orozco, Pedro Joaquín Mena, han dicho a sus familiares que hace un terrible calor, les falta atención médica y medicamentos.

Hay momentos en que se desvanecen, han denunciado los protestantes encarcelados.

PADECIMIENTOS

Montenegro comentó que además de las afectaciones por el insoportable calor, también algunos padecen otras enfermedades y necesitan atención médica inmediata, como es el caso del promotor de la CPDH, Julio José Ampié Machado, quien presenta problemas en el sistema respiratorio, lo que le provoca asma; también urge atención odontológica para Jaime Navarrete Blandón, quien tiene un dolor intenso, pero solo le han recetado ibuprofeno.

También de urgencia es la atención especializada para Ricardo Humberto Baltodano Marcenaro, de 58 años, quien padece de cistitis aguda y necesita un hemograma.

Otro grave es Domingo Soriano Lacayo Campos, que padece de cálculos renales, grasa en el hígado y crecimiento prostático grado 1. En el caso de John Leonardo Amort Páiz, necesitan intervención quirúrgica por su estenosis de la uretra.

“También hay quienes están comenzando a padecer problemas siquiátricos, por lesiones craneales y depresión severa”, dijo Montenegro.

RIESGO

“Se está poniendo en riesgo la vida de los presos políticos y esto ya no es un asunto de un beneficio, sino una cuestión de conciencia y derechos humanos”, señaló Balbina Bermúdez, esposa de Tomás Ramón Maldonado.

Salvadora Martínez, esposa de Carlos Brenes, pidió a las autoridades carcelarias que les permitan los derechos mínimos a los que tiene un ser humano, como recibir el sol, caminar y tomar aire, así también que reciban sus medicinas, ya que la institución no les provee de estas, ni de una atención médica especializada.

Una de las peticiones es que al menos les permitan tener abanicos en las celdas para aplacar en alguna medida el calor y que si es por costo de energía, los familiares están dispuestos a pagar la cuenta.

Algunos manifestantes presos durante la visita del nuncio Waldemar Sommertag, Archivo/END

Alicia Ramírez, compañera de Carlos Baquedano, dijo que él es combatiente histórico y luchó por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que hoy es el partido de gobierno, sin embargo está detenido.

“Baquedano está enfermo, tiene diabetes, sufre de hipertensión y cuando lo he visto se desvanece por el intenso calor. Le recuerdo al gobierno que son personas que desde muy jóvenes dispusieron de su vida por Nicaragua y ahora están sometidos a algo que no han hecho”, dijo Ramírez.

Durante la denuncia de su detención, el 22 de agosto del año pasado, los familiares de Baquedano alegaron que a él le pidieron que comandara un grupo de parapolicías, pero se negó y lo condenaron a 50 años de prisión.

Otro combatiente histórico, el coronel en retiro del Ejército de Nicaragua, Tomás Ramón Maldonado, de 64 años, está condenado a 34 años de prisión, pero tiene padecimientos crónicos en diabetes mellitus y neuropatías, entre otras afectaciones.

Montenegro, abogado defensor en la CPDH, dijo que la mayoría de estas personas están en la lista consensuada entre la Alianza Cívica y el Gobierno para ser liberados, así que no comprende el por qué se les continúa torturando de esas manera, limitando la atención en salud, no permitiéndoles medicamentos y dándoles un trato inhumano.

“No sé por qué esperar a que se cumplan los 90 días máximos que pidió el Gobierno para liberar a los presos políticos. Acá lo único que falta es voluntad”, expresó el doctor Montenegro.