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El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham) y miembro del equipo negociador de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) Mario Arana Sevilla, dijo que el diálogo con el gobierno está “llegando a un punto neurálgico”, porque vencerá el plazo para liberar a manifestantes.

Agregó que también está por entrar en vigor la Nica Act y habrá una reunión de cancilleres en la OEA.

Por tal motivo, Arana sostuvo que se requiere la unidad de los nicaragüenses alrededor de las demandas planteadas al gobierno.

“Lo fundamental es que en la medida en que nos vamos acercando a una etapa crítica, tiene que haber unidad, este no es el momento de estar desunidos, sino todo lo contrario. Debe haber unidad porque debemos tener la mejor correlación de fuerza para lograr el objetivo, tenemos una oportunidad de cerrar un acuerdo que restablezca las libertades, la justicia y la democracia”, expresó Arana a El Nuevo Diario. 

“¿Por qué nos estamos acercando a una etapa crítica?”, se preguntó el propio Arana, para luego responder explicando la importancia de las fechas claves que se aproximan.

“El 18 de junio se vence el plazo para la salida de los presos (manifestantes encarcelados), para entonces el gobierno debe tener esto cumplido, porque si se rompe ese compromiso, significaría, básicamente, que toda posibilidad de trabajar con la Organización de Estados Americanos (OEA) se acaba”, señaló.

Mario Arana Sevilla, miembro del equipo negociador de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD). ARCHIVO/END.Arana recordó que la OEA, además de ser acompañante y testigo de las negociaciones con el gobierno, es también garante del acuerdo de liberación de los manifestantes presos en el marco de las protestas iniciadas en abril del 2018.

El plazo para que el gobierno cumpla con esa liberación finaliza el 18 de junio.

Si el gobierno no cumple el acuerdo de liberación, “no podría haber reformas electorales que contaran con el respaldo de la OEA, pero el gobierno realmente necesita, sabe que en el país debe haber reformas electorales y que la OEA tiene el liderazgo en eso”, añadió.

LA NICA ACT

Otra fecha clave puntualizada por Arana es el próximo 20 de junio.  

Max Jerez, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y uno de los seis integrantes del equipo negociador de la Alianza Cívica. ARCHIVO/END.“El 20 de junio se cumple el periodo para que entre en vigencia la (ley) Nica Act (de los Estados Unidos de Norteamérica). Si no hay un acuerdo, entonces, se expone al país a sanciones generalizadas que afectarían a todo el pueblo de Nicaragua”, precisó.

Para Arana sería una “irresponsabilidad” que este gobierno no responda a lo que se pide en la Nica Act, “de manera explícita, ahí se piden reformas electorales, adelanto de elecciones y reformas para que realmente se respeten los derechos humanos y las libertades y derechos civiles de los ciudadanos en el país”.

REUNIÓN DE CANCILLERES

El 26 y 28 de junio, también son fechas importantes porque en esos días la OEA tendrá su Asamblea General en Medellín, Colombia. 

“Tenemos la reunión de cancilleres de la OEA, donde Nicaragua se expone a que se cuestione la legitimidad de origen de esta administración (gobierno de Daniel Ortega), inclusive, se expone que lo expulsen de la OEA, en caso de que aquí no se llegue a un acuerdo”, planteó Arana.

De manera que, a juicio de Arana, se está “llegando a un punto neurálgico, importante de la negociación. El gobierno tiene la oportunidad de llegar a acuerdos que permitan y eviten que en Nicaragua se profundice la crisis”.

Pero al mismo tiempo insistió que los grupos opositores deben “estar unidos alrededor de las demandas de cambios profundos que tenemos planteado sobre la mesa de (negociación).Tenemos la oportunidad de sembrar estabilidad de largo plazo, para que no se vuelvan a repetir los ciclos de violencia que han sido parte de nuestra historia. Debemos estar unificados alrededor de este objetivo”.

Arana señaló que la Alianza Cívica “es la instancia de negociación que se reconoce como contraparte por su representatividad y legitimidad nacional e internacionalmente, y cuyo origen se da por selección de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN)”.  

La Alianza “hoy por hoy es la instancia reconocida como contraparte de la negociación política que se está conduciendo en el país, se debe señalar que la CEN seleccionó a personas, pero luego éstas se conformaron en lo que se llama la Alianza por la Justicia y la Democracia”, precisó. 

FISCALIZAN RESULTADOS DE LA NEGOCIACIÓN

Por su parte, Max Jerez, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y uno de los seis integrantes del equipo negociador de la Alianza Cívica, mencionó que existe una comunicación con distintas “instancias” en pro de la unidad. 

“Se mantienen mecanismos de comunicación con diferentes instancias. Siempre estamos en la búsqueda del fortalecimiento de la unidad contra el gobierno. Estamos encaminados a unificar esfuerzos por la libertad, la justicia y la democracia”, expresó Jerez.

Miembros de la UNAB, no obstante, han dicho que sería mejor que la Alianza deje de conversar con el gobierno, como una medida de presión que creen tendría más efectividad. 

Pero Jerez dijo que él se mantendrá en la negociación con el equipo de la Alianza, aunque reconoció que ese tipo de “llamado desde la Unidad (UNAB) es válido, porque mantiene ese sentido de presión a la Alianza Cívica, en torno a que se está fiscalizando el resultado de las negociaciones”.

A pesar del incumplimiento de los acuerdos por parte del Gobierno de Nicaragua, la Alianza Cívica se mantiene en las negociaciones. ARCHIVO/END.Jerez sostuvo que han “hablado con el Comité de Familiares de Presos y nos han dicho que lo más adecuado es seguir en la negociación hasta cumplir el plazo de liberación de los presos políticos, que es uno de los acuerdos principales que tenemos en la mesa”.

ÁLVARO VARGAS: NO PERDER LA UNIDAD

Por su parte, Álvaro Vargas, presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic) y miembro de la Alianza Cívica, sostuvo que mantienen constantes reuniones “en pleno”. 

“El peor enemigo para la Alianza, como para el pueblo de Nicaragua, es la desesperanza. Es un camino difícil y no se puede perder esa unidad que ha mantenido el pueblo ante el reclamo de los derechos ciudadanos de la libertad de los presos políticos, la democracia y la justicia”, indicó Vargas.