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Un grupo de jóvenes realizó una protesta relámpago al culminar la misa del mediodía en la catedral Metropolitana de Managua, pese a que las instalaciones de ese templo permanecen asediadas por la Policía Nacional desde ayer. 

Los jóvenes cubrieron sus rostros con máscaras mientras gritaban “!Viva Nicaragua libre!”, en el atrio del templo católico. Los manifestantes además portaban banderas de Nicaragua.

La protesta de los jóvenes duró al menos cinco minutos. Mientras  los manifestantes hacían su protesta un hombre de al menos 60 años, intentó arrebatarles la bandera de Nicaragua y al no poder lograrlo, el desconocido les gritó “golpistas” y se retiró del lugar.

Al presentarse este percance los jóvenes recibieron el apoyo de las personas que se encontraban el  lugar quienes iniciaron a gritar consignas antigubernamentales.

Este sábado otro grupo jóvenes protestaron en las instalaciones de la catedral lo que provocó que una gran cantidad de oficiales de policías rodearan la zona. La protesta de ayer la realizaron costado este de catedral.

Jóvenes protestan contra el Gobierno de Nicaragua / Archivo Este domingo los manifestantes aprovecharon que los feligreses se marchaban de la catedral para colarse entre la multitud y evitar ser detenidos por la Policía.

El Nuevo Diario constató que agentes de la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP) permanecen apostados a los alrededores de la catedral. 

Debido a que desde septiembre del año pasado la Policía Nacional mantiene prohibida las manifestaciones, los ciudadanos nicaragüenses han optado por manifestarse dentro de universidades, centros comerciales o iglesias debido a que sienten temor de ser detenidos.

De acuerdo con organismos de derechos humanos en Nicaragua hay más de 600 personas encarceladas y al menos 200 tienen algún tipo de medida cautelar por haber participado en las protestas antigubernamentales.

La crisis de Nicaragua que estalló el 18 de abril del año pasado además ha dejado más 300 muertos, miles de heridos, millones en pérdidas económicas, miles de empleos perdidos y decenas de miles de exiliados ante amenazas, asedio y persecución por haber participado en las protestas contra el gobierno.