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Las paredes de la cárcel La Modelo hieden a moho. El calor de las celdas de castigo le dio el nombre a “El Infiernillo”. La falta de luz y aire, la mala calidad del agua revelan las condiciones de este complejo de edificios que tiene 6 décadas de existencia.

Los excarcelados que participaron en las protestas iniciadas en abril de 2018 cuentan su estancia en esta cárcel como una verdadera pesadilla. Aún se levantan gritando y duermen con la puerta abierta de sus cuartos. 

Frederick Castillo Huete, estudiante excarcelado de Estelí, cuenta que en la noche, si escucha el sonido metálico de las llaves, se levanta de su cama en posición de firme, un impulso automático que aprendió en las celdas de máxima seguridad, donde no levantarse cuando pasaba un funcionario era motivo de castigo.

Los manifestantes prisioneros en máxima seguridad han sufrido la saña de los funcionarios, les llevan alimentos con virutas de metal, algunos dicen que envenenados, según denuncias ante organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales.

Origen

En 1958, el presidente Anastasio Somoza Debayle creó la primera gran cárcel del país. Se llamó Centro Penal de Rehabilitación Social o Cárcel Modelo, ubicada del empalme carretera Tipitapa - Masaya 300 metros al sur, 800 metros al oeste. A más de 20 kilómetros de Managua.

Esto de conformidad al Decreto 303 del 1 de marzo de 1958, cuando el Poder Legislativo autorizó la construcción de un Centro Penal de Rehabilitación Social “con fines de defensa social, profilaxis del delito y reeducación del penado”.

Posteriormente, el Decreto 670, aprobado el 29 de octubre de 1966, publicado en La Gaceta 250, del 2 de noviembre del mismo año, se autorizó a que en ese penal se internaran los condenados mientras no se edifiquen cárceles apropiadas en las cabeceras departamentales. En ese momento se le denominó con el nombre “Centro Penal para Reos Rematados” o “Centro Penal de rehabilitación Social De Tipitapa”, lo que vino a incrementar el volumen de privados de libertad en un mismo lugar.

¿Quién era Jorge Navarro?

El penal fue bautizado con el nombre de Jorge Navarro, en conmemoración de uno de los fundadores del Frente Sandinista. En su biografía, se dice que Navarro se tomó la Radio Mundial para leer la primera proclama sandinista, y el 31 de mayo de 1963 ejecutó el primer asalto de la guerrilla sandinista en la sucursal del Banco de América El Carmen, ubicada en Montoya; el objetivo era financiar el movimiento revolucionario. Según la contabilidad, sustrajeron C$3,026.1. 

El penal fue bautizado con el nombre de Jorge Navarro. Archivo/END

Navarro también fue integrante de la primera guerrilla en Río Coco, pero el 27 de octubre de 1963 fue capturado por la Guardia Nacional y asesinado junto a 6 de sus compañeros de armas. 

La modelo y la 300

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó un informe en 1981, después de una visita de campo, en este describe que la cárcel está dividida en 7 grandes pabellones distribuidos a partir del edificio principal, tres a cada lado y uno al fondo.  Dentro de los pabellones, las celdas están repartidas en dos pisos.

Iniciando la década de los 80 se agregaron dos galerías al centro penitenciario. 

En la década de los 90, una realidad que hizo más compleja la difícil situación del penal fue que su población había cambiado: antes había solo delincuentes comunes, pero a ellos se sumaron muchos reos involucrados en el narcotráfico y el crimen organizado, siendo de mayor cuidado y peligrosidad. 

En 2001, tanto el Ministerio de Gobernación como el Sistema Penitenciario, plantearon construir una galería de máxima seguridad, a través del proyecto “Reemplazo y ampliación de los sistemas de seguridad en el centro penitenciario de Tipitapa”, según el portal de licitaciones públicas, donde se expuso las vulnerabilidades del penal de ese entonces. La idea se materializó en 2014 y se le llamó Galería 300.

La entonces ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, inauguró oficialmente el penal de máxima seguridad y la nueva cárcel de mujeres, construidos con parte de los US$9.2 millones incautados a la banda de los “Falsos Televisa” en 2012. El costo de la galería de máxima seguridad fue de US$2.1 millones. 

En ese momento, el Gobierno justificó que las celdas eran para grandes narcos y mareros peligrosos, pero en la actualidad es destinada principalmente a manifestantes y opositores.

Estructura

La Modelo tiene capacidad para 2,400 internos, en 2012 la cantidad de prisioneros era de 3,647 y en 2013 de 4,600 casi duplicando su capacidad, pero en los años siguientes no permitieron a las organizaciones visitar estos centros, ni brindaron información oficial, según el informe del 2015 del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

El área de máxima seguridad son las instalaciones colocadas al fondo del penal, rodeado por muros de 5 metros y torres con guardias armados. 

Separado de la sección de los presos comunes, la zona de máxima seguridad consta de la 300 y las galerías 16 y 17, así como una oficina con el área de visita, con cabinas que tienen una ventana de vidrio que separa al privado de libertad de su familiar y pueden hablarse por un teléfono. 

En las galerías de máxima seguridad, las celdas tienen como ventilación una muy pequeña abertura en la puerta de metal y tres hoyos pequeños en el techo, por los que entra luz solar. En la celda hay un agujero en el suelo, a manera de letrina y una litera, todo en un espacio muy pequeño.

Edwin Carcache Bello, padre del preso político Edwin Carcache Dávila, asegura que su hijo les cuenta que extendiendo los brazos, puede tocar ambas paredes, lo que resulta desesperante en un lugar donde pega el sol en la pared exterior, absorbiendo el calor que se acumula, incluso durante la noche. De ahí sacan su nombre las celdas de “El Infiernillo”, al ser prácticamente un horno.

Edwin Carcache. Archivo/END

Según la organización de presos políticos en las celdas de máxima seguridad y “El Infiernillo”, están al menos 40 manifestantes presos. 

“Como un establo”

William Alfredo Balmaceda Ubieta, 37 años, detenido en septiembre del 2018, acusado por terrorismo, recuerda el calvario vivido en la galería 300, un lugar de condiciones inhumanas, y donde los golpes físicos y sicológicos son la receta de cada día.

“Estuve en la 300. Una galera de dos pisos. Es como un establo de caballos y solo se ven las manos de los reos saliendo de las puertas. La 300 está dividida en dos plantas: dos altas, dos bajas. En la baja están El Infiernillo y La Chiquita. Contiene 26 calabozos 1A, 26 de 1B, 26 de 2A y 26 de con numeración 2B, para un total de 104 celdas. En los de abajo y al frente hay reos comunes, en la parte lateral izquierda   están la mayoría de los prisioneros políticos. Al frente de la 300 está la galera 16-1 y 16-2 y la 17 que es un galerón donde conviven más de 200 presos”, describió Balmaceda.

Las celdas de la 300 tienen un espacio de 3.5 metros de largo por 2.5 metros de ancho, con altura de 3 metros. Cuenta con un “ponpón” donde se bañan y lavan la ropa. En el caso de las camas, estas son de losetas de concreto y una pequeña ventanita donde entra algo de aire. 

En la misma galería está “El Infiernillo”, sus celdas totalmente cerradas con aislamiento espantoso. Ahí están Miguel Mora y Cristian Fajardo, entre otros. 

Sin embargo, “El Infiernillo” aunque es malo, no es el peor. 

“Las peores celdas son las llamadas ‘chiquitas’, celdas de castigo, donde solo cabe una persona de pie y con mucha dificultad te podés sentar. Después de varias horas, el dolor en las piernas es insoportable, no hay acceso a agua y no podés verte ni la palma de la mano. Uno se gana un viaje a la chiquita por cantar el Himno Nacional o por protestar, algo que era constante porque no teníamos derecho a sol, ni salida a los pasillos. Así era que nos mandaban a la chiquita o al ‘El Infiernillo’. Ambas están en la parte baja de la galería y a la derecha”, especificó Balmaceda.

“¿Cómo determinan los guardas que si somos reos políticos o reos comunes? Ellos no nos determinan como presos políticos, pero hay un hecho, hay personal especializado para atendernos y son los más crueles. Lo que nos dicen los internos comunes es que contrataron a policías propiamente para torturarnos”, comentó Balmaceda.

Destacó que los reos comunes han sufrido mucho, porque igual son torturados y maltratados por los guardias del penal. Por ejemplo, Marvin Vargas “El Cachorro” que tiene 7 años encarcelado y gente de Ciudad Darío con 5 años de estar ahí, entre otros, pero están como reos comunes. “Son golpeados sin piedad, simplemente por ayudar a los reos políticos. Ya sea por querer dar un plato de comida o por comunicarse con nosotros”, revela.

“Los responsables del penal y de las condiciones en que están los presos son los oficiales Roberto Guevara, William Trujillo e Ignacio Matus. Aunque también hay funcionarios que son gente y se portaron bien con nosotros y también tienen prohibido dirigirnos la palabra. Hay tres de ellos, a quienes realmente los reos políticos los llevamos en nuestros corazones. Merecen nuestro respeto. No puedo decir más para que no sufran represalias. Ahí nos enfermamos por los golpes, los gases lacrimógenos, el gas pimienta y la comida en mal estado o con cosas que le echaban”, informó Balmaceda.