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SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN

La población de El Castillo, particularmente la feligresía católica, se encuentra estupefacta por el hecho de que el párroco Juan Pablo Astorga --como bien dice la jerga popular-- se llevó de “juida” a una jovencita del pueblo, de buenas costumbres, con padres de escasos recursos económicos y con una abuela que ha vivido entregada al servicio del catolicismo.

“El padre se llevó a la Tania”, corrió de boca en boca y como reguero de pólvora entre los pobladores, después del martes 26 de mayo, cuando la jovencita desapareció del pueblo, y ya no se presentó a la Venta Social de medicamentos, propiedad de la parroquia, que estaba a cargo del cura.

Según los más allegados a la joven Tania Ruiz Mairena, el joven sacerdote, de unos 33 años, tras sostener un amorío aparentemente clandestino con la muchacha despachadora de la farmacia, decidió llevársela, y acordaron verse en el poblado de Boca de Sábalos. Ella se trasladó por agua en lancha y allí él la esperaba en la motocicleta que enrumbó hacia Juigalpa.

Ante la desaparición de la joven, su desesperada madre, Teresa Mairena, buscó comunicación por “agua, cielo y tierra” hasta que escuchó las palabras de su hija que aseguraba estar con el religioso.

Se la lograron traer

Doña Teresa, dado que su esposo Marvin Ruiz estaba lejos por laborar como funcionario aduanero en San Juan de Nicaragua, se amparó en su madre, doña Mercedes Mairena, la matrona de la Iglesia Católica en San Carlos, con unos 40 años dedicados al servicio del apostolado católico.

Doña Mercedes se comunicó con monseñor Óscar René Sándigo, Obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan, quien habría tratado el problema con el sacerdote Astorga, y por el hilo telefónico dijo a la acongojada abuela que se trasladaran a Juigalpa, y llegaran a una vivienda, donde Johanna Sándigo, donde con un muchacho le entregarían a la jovencita.

Así ocurrió, y madre y abuela se encontraron con Tania entre sollozos y ruegos para que la joven retornara a su hogar, sin embargo, la muchacha se resistía a regresar, y fue hasta que se comunicó vía celular con el sacerdote, quien la conminó a volver con los suyos con el compromiso de que cumpliría la promesa, y que le estaría llamando.

Prometió dejar la sotana

Familiares de la muchacha afirmaron que el clérigo Juan Pablo habló vía telefónica con doña Teresa, la madre de Tania, pidiéndole perdón. Reconoció que había cometido un error y le prometió que dejaría la sotana para casarse con la joven.