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Zayda Hernández, activista del Movimiento Universitario 19 de Abril, denunció este lunes ante organizaciones de derechos humanos que sus raptores hablaron de matarla, pero lo reconsideraron.

En conferencia de prensa en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Hernández dijo que entre las 2:00 p.m. y las 3:00 p.m. del viernes 17 de mayo estuvo tratando de entrar a la catedral de Managua por el portón este, con el objetivo de participar en el plantón por la muerte de Eddy Montes, quien fue baleado en el penal La Modelo, pero varios oficiales de policía no le permitieron pasar y la amenazaron con detenerla.

Ella tomó un taxi, pero una camioneta doble cabina color blanco, comenzó a seguirla. Luego tomó un vehículo particular y fue interceptada. “Me tiraron en el piso de la segunda fila de asientos del vehículo, me encapucharon advirtiéndome que si gritaba o hablaba me iban a matar. Eran al menos cuatro personas de civil que estaban armadas. Por el tiempo, desde que me secuestraron hasta que me bajaron, asumo que fue poco más de 30 minutos, así que pienso que no salimos de Managua. Fue en una casa particular donde me tuvieron y no en las instalaciones policiales. Fui trasladada a un lugar desconocido y estuve encapuchada todo el tiempo y (la capucha) era impregnada de alcohol que impedía tener los ojos abiertos”, narró Hernández, quien estuvo atada con bridas plásticas en manos y pies.

Dijo que durante el tiempo en cautiverio fue interrogada con las preguntas recurrentes: ¿Quién la financiaba?, ¿Cuánto le pagaban a los muchachos que concurrían a las protestas cívicas?, ¿Quiénes eran los que estaban involucrados para derrocar al Gobierno?, los que estaban detrás de las sanciones y ¿Por qué habían vendido la “patria al imperio?”. 

En medio de cada pregunta la amenazaban con que si no colaboraba con ellos los próximos en ser afectados serían su familia, que mejor se fuera al exilio, relató. 

“Prácticamente estuve por 48 horas sin dormir, porque cuando los secuestradores notaban que no me movía, comenzaban a gritarme y golpearme”, afirmó Hernández, indicando que utilizaban una almohada para que los golpes le dolieran, pero que no dejaran marcas visibles en el cuerpo.

Amenzas de muerte

Hernández dice haber escuchado que sus captores estaban indecisos de qué hacer con ella, porque matarla después del asesinato de Eddy Montes causaría mucho revuelo nacional e internacional. 

Al tercer día, a eso de las 6:00 p.m. la montaron a un vehículo, encapuchada, atada de manos y pies con bridas, dejándola en las cercanías del portón oeste de la Catedral Metropolitana, donde un vehículo se detuvo y trataron de quitarle las bridas, pero al no poder zafarlas, llamaron a uno de los vigilantes de la catedral y este la llevó a las instalaciones de la sacristía, donde estaban sacerdotes y monjas, porque recién habían terminado la misa.

Zayda Hernández narra su calvario tras ser secuestrada por aproximadamente 48 horas. Óscar Sánchez/END

“Le dije a los sacerdotes que llamaran a mi mamá y a mi abuelita para que supieran que estaba viva y ellas llegaron a la catedral. Para tratar de dar seguridad, llamaron a varios medios de comunicación para que informaran de lo sucedido y por mi situación de shock no pude dar declaraciones. También llamaron al nuncio apostólico para informarle del fin de mi secuestro y el lugar donde me encontraba. Luego de ser valorada por un médico, me fui al lugar donde pasé la noche”, dijo Hernández, quien agradeció a Dios por una segunda oportunidad.

Hernández comentó que hasta que la Policía Nacional esclarezca el caso de Álvaro Conrado y agarren a los que lo mataron y los juzguen, ese mismo día pondrá su denuncia, porque de lo contrario sería como “poner al ratón a cuidar el queso”.

Pablo Cuevas, asesor jurídico de la CPDH, indicó que por la dimensión del delito, la Policía debió iniciar una investigación de oficio, ya que tiene la responsabilidad de proteger a los ciudadanos y atender el caso de manera diligente.

“Queremos dejar muy en claro que manejamos casos con estas mismas características, como el de Carlos Valle, a quien por 6 meses lo tuvieron en la Dirección de Auxilio Judicial sin ser acusado ni llevado ante un juez”, comentó Cuevas.

Anunció que informarán a las instancias internacionales de derechos humanos sobre las graves violaciones en Nicaragua.