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María Adilia Peralta Cerrato y Cristhian Fajardo Caballero son esposos y ambos son líderes del Movimiento 19 de Abril en Masaya, fueron capturados en julio del año pasado al intentar cruzar la frontera con Costa Rica.

La Fiscalía los acusó de terrorismo, financiamiento al terrorismo, crimen organizado y obstaculización de servicios públicos (transporte).

A María Adilia Peralta se le nota en la cara el sufrimiento. El lunes 30 de julio, ante medios de corte oficialista fue presentada en plaza El Sol, en la sede central de la Policía como terrorista. Le imputaron también los delitos crimen organizado, entorpecimiento de servicios públicos y financiamiento al terrorismo.

En las imágenes difundidas en redes sociales sobre su presentación, se aprecia una María Adilia vistiendo jeans azul, blusa multicolor y zapatos negros. El rostro evidencia preocupación y su cuerpo no supera las 130 libras.

Peralta insiste en la necesidad de buscar la liberación de todos los manifestantes. Bismarck Picado/END

10 meses después de eso momento ante los medios, la joven Peralta regresó a casa, con menos peso corporal y el rostro triste. Regresó también sin su esposo, quien permanece recluido en celdas de castigo en el Sistema Penitenciario Nacional (SPN).

“Creí que lo encontraría aquí, pero estoy llegando y no lo veo”, dice Peralta al poco tiempo de haber ingresado a su vivienda en la ciudad de Masaya. Este lunes la joven al igual que otros 99 manifestantes, fue excarcelada por el Gobierno.

El recorrido de la cárcel de mujeres en Tipitapa a Masaya le pareció eterno y bonito. Eterno porque no llegaba a casa y bonito porque en cada vivienda que dejaba un opositor, observaba como era recibido, con algarabía, globos y banderas.

Su recibimiento fue igual, pero la alegría no es completa.

Peralta insiste en la necesidad de buscar la liberación de todos los manifestantes, pues el encierro es “horrible y traumático”.

“Fui víctima de agresión sicológica, llegaban y nos sacaban de repente. Una vez llegaron a las 3:00 a.m. y me llevaron a un quiosco y ahí me dejaron hasta que amaneció, ese día no desayuné, pero ahora estoy aquí, feliz porque mi mamá es una mujer que está enferma y para ella esto ha sido duro”.

Peralta aseguró que pese al transcurso del tiempo, el ánimo en las celdas no decae . Bismarck Picado/END

La joven opositora expresó que otro momento difícil fue la huelga de hambre que mantuvieron por días y que captó la atención del nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag.

“Nosotros estábamos en una huelga de hambre, estaba débil y mareada y pedíamos que nos trasladaran a Lucía Pineda Ubau a nuestra celda. Él (Sommertag) llegó y me dijo ‘¡Come!’ Yo le decía ¡Si ya voy a comer! Él nos dio a entender que estábamos entorpeciendo las cosas , expresó Peralta.

Aseguró que pese al transcurso del tiempo, el ánimo en las celdas no decae y ella continuará haciendo su parte, sobre todo porque su pareja continúa encerrado.

“Me entregaron una carta (el Comité Internacional de la Cruz Roja) que él me envió, está en el infiernillo, pero me dice que tenga ánimo que pronto estaremos juntos”.