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La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, afirmó que este año se ha presentado un recrudecimiento de la represión, con la utilización de espionaje en los barrios y otras formas de violencia.

Núñez presentó un informe sobre la situación de los derechos humanos desde octubre de 2018 a abril de 2019, destacando las graves violaciones a los derechos humanos.

El informe contiene el testimonio de familiares de algunos manifestantes detenidos y casos emblemáticos como el de Yubrank Suazo y de los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena, quienes fueron condenados a más de 200 años de cárcel por supuestamente haber asesinado a policías en el municipio de Morrito, Río San Juan.

Sobre la situación en este año, Núñez dijo que debido al espionaje de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), no hay tranquilidad en los barrios, ya que se encargan de etiquetar a los opositores.

Señaló que le preocupa la legalización de los parapolicías, con la conformación de los grupos “defensores de la patria”. 

“La creación de estos grupos hay que denunciarlo a nivel internacional”, subrayó. 

Agregó que otra evidencia del aumento de la represión ha sido el ataque a las mujeres y hombres detenidos por protestar contra el Gobierno. 

Precisó que han contabilizado tres golpizas hacia las mujeres que están en la cárcel de mujeres la Esperanza. 

“Quienes tienen la responsabilidad de cuidarlos los agreden dentro de la cárcel”, apuntó. 

De igual forma, Núñez advirtió que el caso de Zayda Hernández, quien afirma haber sido secuestrada, puede ser una nueva forma de represión que podría instaurar el Gobierno. 

“No fue casual, porque cuando Zayda apareció en catedral de Managua, la Cancillería emitió un comunicado y la Policía también, casi al mismo tiempo”, aseveró.