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Una universitaria de 19 años denunció ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) que sufrió un secuestro, burlas, abusos y que sus captores le marcaron en sus antebrazos las siglas FSLN y UNEN.

El hecho, según el relato de la universitaria, ocurrió a eso de la 7:15 a.m. del lunes, en Managua, cuando se dirigía a pie al Recinto Universitario Pedro Aráuz Palacios, donde estudia.

“De repente sentí que alguien se puso detrás y me pusieron un arma cortopunzante en la espalda. Me dijeron que me subiera, me dieron un golpe y me empujaron dentro de un vehículo gris. Eran tres sujetos, entre el conductor y dos hombres que se subieron uno a cada lado de mí”, dijo la víctima.

La joven asegura que dentro del vehículo le pusieron a la fuerza una capucha y luego sufrió amenazas, abusos y burlas, hasta que los secuestradores le rompieron las mangas largas de su camisa negra, para luego, con unas cuchillas marcarle, en su antebrazo izquierdo las siglas FSLN y en el derecho UNEN (Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua).

“Llegamos a un lugar donde detuvieron el carro y el que estaba a mi derecha me dijo que saliera y que cerrara los ojos. Comenzó a desenrollar la capucha y me la quitó. Escuché que se subió al vehículo y cuando abrí los ojos el carro ya iba largo. Me sentí perdida y no sabía qué hacer”, relató.

Tras quedar sola, herida y en shock, la joven empezó a caminar, desorientada, hasta que se ubicó: estaba en el sector de la carretera Masaya.

Detuvo un taxi, pidió que la llevara a la catedral de Managua y allí logró que llamaran a sus familiares.

Humillada en el vehículo

Antes de ser liberada, la mujer dice que dentro del vehículo la tocaron, amenazaron y se burlaron de ella, porque su cabello sobresalía de la capucha que le habían puesto.

Según la muchacha, los delincuentes le cortaron el cabello con una cuchilla, a modo de burla.

“Comenzaron a tocarme todo el cuerpo y uno de ellos se puso a respirar sobre mi cuello y el otro metió su mano bajo mi ropa, pero como estaba menstruando no le gustó y me golpearon. Creo que por eso no me violaron”, dijo la joven mientras relataba el secuestro.

El doctor Pablo Cuevas, asesor legal de la CPDH, dijo que por el tipo de abuso que sufrió, no darán a conocer la identidad de la joven, de quien dijo permanece en shock por lo sucedido.

La universitaria comentó que no pudo identificar a ninguno de los hombres porque al subirla al vehículo la obligaron a usar una capucha, aunque cree que uno de ellos era moreno y delgado.

Pero ella sí pudo escuchar a los tres hombres hablar. La joven cree que los secuestradores podrían tener entre los 25 y los 30 años de edad.

“Me decían cosas como: ‘Aquí está la socada, pero ahora está sola’, y se reían, pero como estaba llorando, (me decían) que me callara, si no también me iban a rayar la cara”,  aseguró la muchacha.

La joven dijo no explicarse el porqué le hicieron eso. “Yo participé en dos marchas, pero después de lo que sucedió el 30 de mayo del año pasado, ya no seguí”, afirmó.

Cuevas calificó como grave lo ocurrido este lunes a la universitaria. “Además del secuestro, hubo tocamientos, que es un abuso sexual, hubo tentativa de violación, además de la tortura, insulto y humillaciones”, manifestó.

El abogado recordó que un caso similar ocurrió el año pasado, cuando un niño denunció a oficiales de la Policía Nacional de haberlo retenido en Managua para después usar una jeringa para marcarle en un antebrazo las siglas del FSLN.

“Nuestra recomendación es que interpongan la denuncia en la Policía, para agotar las instancias nacionales y, de no ser atendidos, ir a nivel internacional. Pero ella está aterrorizada y no quiere acudir a la Policía porque no tiene confianza y no cree que puedan darle ayuda”, dijo Cuevas.