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Los jóvenes mantienen la esperanza de lograr una “nueva Nicaragua”, dijo ayer a las madres el vicario fray Silvio Josué Romero, durante una misa en la Catedral de Managua para honrar a los muertos durante las protestas del año pasado.

“Con los hijos que han parido ustedes, tenemos esperanza de una nueva Nicaragua y eso debemos celebrarlo. No digamos que no hay nada que celebrar”, expresó el religioso en el Día de las Madres.

Romero se refirió en eso términos durante la homilía que pidió la Asociación de Madres de Abril (AMA), quienes en un primer momento le dijeron al religioso que el 30 de mayo, Día de las Madres en Nicaragua, no había nada que celebrar, porque se conmemoraba el primer aniversario de un ataque armado a una multitudinaria marcha.

Pero el vicario mantuvo en la homilía que las madres nicaragüenses sí tenían que celebrar, puesto que sus hijos mantienen vivas muchas esperanzas.

“Prácticamente Nicaragua ha entrado a una labor de parto. Por lo tanto, que los dolores del parto no nos distraigan del niño que está por nacer, de la Nicaragua que viene en camino”, continuó en una emotiva misa.

El acto religioso se llevó a cabo en la Catedral de Managua, la cual lució repleta de madres y otros familiares de los muertos en las protestas que iniciaron en abril del año pasado.

Algunas madres, con lágrimas, escucharon la homilía del padre Romero, un religioso franciscano que les pidió estar orgullosas de sus hijos.

Las Madres de Abril, que lucieron vestimenta de color negro, banderas de Nicaragua, velas y fotografías de sus hijos, no pudieron contener las lágrimas al momento de escuchar los nombres de sus hijos difuntos, que eran coreados por los asistentes a la catedral.

A los pies de la imagen de la Inmaculada Concepción de María, que se ubica en la cumbre exterior del templo, se colocó una bandera de Nicaragua de grandes dimensiones, que daba el saludo de bienvenida a los asistentes de la celebración eucarística.

Muchas personas vestían de negro. Óscar Sánchez/END

Las mujeres entraban con cruces en mano, pañuelos, flores y globos negros al mismo templo que el 20 abril de 2018 albergó a centenares jóvenes que eran atacados por policías y parapolicías, para dispersarlos tras las protestas de ese día.

Romero fue enfático y directo al decir a los que escuchaban su homilía que “no busquen entre los muertos a los que viven, porque ellos viven, los muertos son otros”.

Un año después

Lizeth Dávila, madre del fallecido Álvaro Conrado, dijo al finalizar la homilía que con la muerte de su hijo apagaron su propia luz y la de muchas madres nicaragüenses.

Para Dávila es prohibido olvidar lo ocurrido durante las protestas de 2018.

“Ha sido un año de dolor y mucho sufrimiento, es una fecha que nos cuesta olvidar y perdonar, ese 30 de mayo salimos a acompañar a madres que habían perdido a sus hijos y nos tocó unirnos en carne propia a eso. Nuestros hijos no merecieron morir así”, dijo, por su parte, Margarita Mendoza, madre de Javier Alexander Munguía Mendoza, quien tenía 18 años de edad.

Presencia policial

Antes y durante la celebración religiosa por el aniversario de los muertos en el Día de las Madres, la carretera Masaya y las cercanías de la catedral eran escenarios de un amplio despliegue policial con decenas de patrullas y agentes fuertemente armados.

El Nuevo Diario constató que la policía mantenía oficiales en las rotondas de Metrocrentro, la Centroamérica y la Jean Paul Genie.

Enfrentamiento verbal en catedral de Matagalpa

Protestantes en Matagalpa se unieron este 30 de mayo a los actos de conmemoración por los muertos durante las protestas del Día de las Madres del año pasado, con una manifestación en el atrio de la Catedral San Pedro.

El plantón quedó interrumpido cuando por simpatizantes del gobierno y agentes policiales llegaron a las afueras de la catedral, para dispersarlos.

Los jóvenes opositores, que protestaban para dar su respaldo a las madres que perdieron a sus hijos, llevaban los rostros cubiertos, levantaron pancartas con cruces dibujadas y lanzaron consignas que pedían justicia.

En cierto momento, los manifestantes tuvieron que resguardarse dentro del templo, para evitar ser agredidos.

Opositores y simpatizantes del gobierno protagonizaron un intercambio de consignas, pero no hubo enfrentamientos físicos.