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El sacerdote Silvio Josué Romero cita uno tras otro, con el mismo entusiasmo y conocimiento, pasajes de la Biblia y de libros de historia nicaragüense.

En cuestión de dos oraciones, Romero enlaza a San Lucas, y su pasaje del buen samaritano, con Emilio Álvarez Montalbán y su libro sobre la cultura política de este país.

“Necesitamos jóvenes que sean capaces de crear nuevos valores”, precisa.

Nacido en León, con 56 años de edad y ordenado sacerdote en 1989 por el cardenal Miguel Obando y Bravo (q.e.p.d.), Romero cobró notoriedad por su sermón en la misa del Día de las Madres, en el primer aniversario de la marcha de las madres el 30 de mayo del año pasado en la que murieron varios manifestantes. 

En la catedral capitalina, frente a mujeres vestidas de negro, llorando y sosteniendo fotos de sus hijos muertos, Romero tuvo el tacto de explicarles que ellas sí tienen algo muy importante para celebrar: que aquellos jóvenes, sepultados hace un año, plantaron la semilla que tiene a “Nicaragua en labor de parto”.

ESTE AÑO SE LE TERMINA EL PERIODO PASTORAL EN LA CATEDRAL DE MANAGUA. ¿QUÉ LE DEJAN ESOS TRES AÑOS DE LABOR? ¿QUÉ LECCIÓN SE LLEVA DE ESE TEMPLO RELIGIOSO?

He tenido el privilegio de estar con los sacerdotes asignados de las arquidiócesis (Managua) y las religiosas de Cristo Rey, es un equipo muy bueno, muy comprometido.

Escenas emotivas se observaron en la misa del Día de las Madres. ARCHIVO/END

Más que catedral es la misma naturaleza de la Iglesia Católica, la iglesia habla de ser buen samaritano, es decir ir por el mundo. Cuando la iglesia va por el mundo enviada por Jesús, va cumpliendo una misión, y cuando va por el mundo se encuentra a los heridos del camino.

Lucas nos dice que el buen samaritano encuentra la salvación auxiliando al herido del camino, sintiendo compasión, la pasión del otro la hago mía y evidentemente no se deja. El buen samaritano hace lo posible para que aquel caído no pierda la vida, eso es lo que la iglesia ha hecho y de manera especial es lo que la catedral ha hecho. Al ver que había jóvenes que estaban siendo hostigados y perseguidos, abrimos las puertas, porque describimos en ellos un samaritano herido, esos muchachos que podían ser agredidos.

¿QUÉ PASABA POR SU MENTE ANTES DE DIRIGIR EL MENSAJE EN LA MISA DEL DÍA DE LAS MADRES EN EL ATRIO CENTRAL DE CATEDRAL?

Yo me recordé el 30 de mayo del año pasado, cuando hubo una marcha masiva, de la que nunca me imaginé que iba a terminar en una masacre, todavía se me hace difícil creerlo, porque ese día es para nosotros, los nicaragüenses, un día santo y especial para dar culto a nuestra mamá, viva y difunta. Es una especie de día de acción de gracias. Me preguntaba cómo era posible que ese día santo hubiese terminado en derramamiento de sangre. Es inaudito que un día de la madre terminara en sangre.

¿DE ESE RECUERDO SURGIÓ EL MENSAJE QUE LEVANTÓ LÁGRIMAS Y APLAUSOS?

Por eso yo quise dar un mensaje de esperanza a las madres, aunque todo mundo decía que no había nada que celebrar, pero a pesar del luto, yo les hacía un llamado a ellas, pues todo cambió en la historia en Nicaragua. Lamentablemente pasa por un baño de sangre y cambios sociales difíciles.

ESE SERMÓN FUE MUY ELABORADO Y FUNDAMENTADO POR TEORÍAS DE CAMBIOS SOCIALES ¿QUÉ HUBO DETRÁS DEL DISCURSO?

Muchas veces tenemos muchísimos escritores que intentan explicar esta situación de la realidad nicaragüense. Yo cité dos posturas de estudiosos nicaragüenses, una de ellas es de Andrés Pérez Baltodano, que habla sobre la cultura del fracaso. En momentos determinados algunos jóvenes que lo han leído se sienten tristes porque se preguntan que si será cierto que siempre estarán destinados a vivir en el fracaso o si podrán superar esa cultura que viene desde la independencia y que si en Nicaragua se podrá tener esperanza, que el pasado no sea un eterno retorno.

El otro libro es del doctor Oscar René Vargas, que habla del “Síndrome de Pedrarias”, que era el conquistador malvado y tirano. Este refiere que en nuestra cultura se tiende a crear este tipo de caudillos. Entonces me dije que si nuestra cultura es la enferma, ¿cómo es posible curarse a sí mismo? Esto nos hace volvernos a preguntar si tenemos un futuro o esperanza, o que si lo único que tenemos que hacer es adaptarnos a esta realidad.

ENTONCES. ¿DE ESAS EXPLICACIONES LITERARIAS USTED DEDUJO QUE HABÍA UN SENTIDO DE CELEBRACIÓN?

En este sentido, yo decía que vale la pena celebrar que jóvenes valientes que asumieron las consecuencias de sus actos e ideas, se lanzaron a las calles con las manos vacías y pecho descubierto, con una bandera de Nicaragua, a decir que bastaba ya de reflexionar y analizar, y llegó el momento de transformar. Ellos lo hicieron, lamentablemente esa gesta heroica de transformar les costó la vida.

Las madres de las víctimas de la represión siguen demandando justicia. ARCHIVO/END

Al final yo decía lo que refería un escritor eclesiástico llamado Tertuliano, cuando este hablaba de la historia de la iglesia, pues él decía que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Haciendo una semejanza de Nicaragua, siguiendo a Tertuliano, yo diría entonces que la sangre de esos nuevos mártires es semilla de nuevos nicaragüenses.

En ese sentido, yo decía que sí había que celebrar, porque nace una nueva esperanza, una que quizá ya se había muerto.

MUCHOS NICARAGÜENSES SE HAN IDO AL EXILIO ¿QUÉ OPINA DE ESA FUGA DE SEMILLAS PARA LA NICARAGUA FRACTURADA?

No se trata de que los jóvenes piensen en irse, sino en hacer nuevo este país y cambiarlo. Estos jóvenes de abril nos enseñaron que ya no es necesario cambiar de país, sino quedarse y cambiarlo, aunque les  haya costado la vida a muchos, pero eso abrió el camino de la esperanza de una nueva Nicaragua, un país que creo que todos nosotros deseamos.

¿CÓMO DEBE SER ESA NICARAGUA QUE TODOS LOS NICAS DESEAN?

Una sin presos políticos, donde no exista gente que deba salir a buscar un empleo en otro país, donde podamos decir lo que pensamos sin miedo, una Nicaragua donde los empleados públicos no tengan que ir a un acto obligados, y sobre todo una Nicaragua donde la educación les enseñe a pensar y analizar, no solo a repetir consignas.

Sueño con una Nicaragua donde haya división de poderes del Estado, soñamos con partidos políticos que sean representantes de los ciudadanos, no solo que sean empresas políticas, ojala que podamos tener en su momento la representación de todas las inquietudes de los ciudadanos y que ellos también en distintas opciones ideológicas y políticas compitan y debatan.

¿CÓMO PODRÍAMOS TENER ESE TIPO DE PARTIDOS POLÍTICOS EN NICARAGUA, DE ESOS QUE USTED HABLA?

Aquí debemos regresar a los estudiosos, tenemos que cambiar la cultura política Nicaragüense. Voy a citar a un gran autor, Emilio Álvarez Montalbán, en su libro titulado “Cultura Política Nicaragüense”, habla que necesitamos a una nueva generación que no se adapte a la vieja cultura, porque nosotros podemos tener jóvenes físicamente jóvenes, pero moralmente viejos.

En momentos determinados repiten los vicios de los adultos, son jóvenes porque bailan la música actual, por tener un buen celular y vestir a la moda; pero moralmente ellos son viejos. Necesitamos jóvenes que sean capaces de crear nuevos valores, de vivir y rescatar virtudes, donde lo primero sea que todos alcancemos, sin diferencias. Es posible.