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El manifestante José Isaac Duarte, el joven que el sábado iba a ser deportado de Panamá a Nicaragua, permanece recluido en un albergue masculino de Migración, ubicado en los Altos de Curundú, a la espera de resolver su situación legal en el país canalero, confirmaron sus familiares.

Después de que el sábado se cancelara su deportación, el joven fue trasladado a ese albergue de Migración en Panamá, donde permanece con la confianza de que le otorguen el refugio o pueda ser enviado a otro país, menos a Nicaragua, confirmó su tía, Sarah Salgado.

“Él sigue allí (en Curundú) hasta la fecha. Nos dijeron que hay probabilidades de que le otorguen el refugio, pero no tenemos nada seguro, solamente eso, que hay probabilidades. Pero tenemos mucho miedo, demasiado miedo, porque han surgido varias inconsistencias de su caso y eso nos tiene preocupados y estamos a la expectativa”, dijo Salgado.

Duarte, quien formó parte de los pobladores que se levantaron y se mantuvieron en los tranques en Sébaco, iba a ser deportado este sábado por las autoridades panameñas, sin embargo, su expulsión fue cancelada gracias a la intervención de un alto representante de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El joven, quien denunció su caso a través de las redes sociales, estando en el aeropuerto de Panamá fue bajado del avión que lo traería de regreso a Nicaragua.

El mismo Duarte, horas antes de que se cumpliese con el proceso de deportación, grabó un video en el que denunciaba que la abogada a la que le entregó sus pruebas para la solicitud de asilo no confirió los documentos a las autoridades de Migración en Panamá.

“Hasta que no le den una hoja de refugio o digan si lo van a deportar a un tercer país, nosotros no vamos a estar tranquilos. Una señora dijo que iban a ver si lo llevaban a España o Estados Unidos, pero nosotros estamos siendo cautelosos y no damos mucha información”, insistió Salgado.

Cuando Duarte recibió la orden de deportación, el Movimiento 19 de Abril Álvaro Conrado de Panamá apeló la decisión de las autoridades, de quienes obtendría una respuesta en un término de 15 días.

“El miedo que tenemos son las inconsistencias de su caso, cuando uno va a ser deportado le dan de tres a una semana de tiempo (…) No habían pasado esos 15 días cuando a él le tienen la orden de deportación y el boleto comprado el mismo día que lo iban a deportar”, mencionó Salgado.

El exilio en la familia

Salgado, la tía del joven manifestante, contó a El Nuevo Diario la triste historia de persecución y amenazas que le ha tocado vivir a la familia en los últimos meses, por el hecho de haber participado en el levantamiento de los tranques en la ciudad de Sébaco, suministrar alimentos y asistir a las manifestaciones.

En una travesía que emprendió junto a su esposo y tres hijos, se ocultó unos días en una finca del territorio nicaragüense.

El 12 de septiembre de 2018, la tía del joven manifestante salió del país por un “punto ciego” del puesto fronterizo Las Manos, con la clara convicción de llegar a Estados Unidos, donde pediría refugio.

Fue el 10 de marzo de 2019 que logró llegar a Estados Unidos junto a su esposo y tres hijos.

“Yo salí por amenazas, la policía me asediaba y la coordinadora del barrio me amenazó al punto que nadie podía llegar a mi casa. En ese momento, la crisis estaba terrible y a todo el mundo se lo llevaban preso”, recordó Salgado, quien denuncia que su familia en Nicaragua continúa siendo objeto de amenazas.

Con mayor suerte que la que ha tenido su sobrino, logró que las autoridades de Migración estadounidense le otorgaran un permiso de estadía por un año, mientras se resuelve su situación ante la solicitud de refugio.