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Al hablar de inclusión financiera, nos referimos a tener acceso a una cuenta bancaria segura que le permita a los ciudadanos guardar y utilizar dinero; también podemos decir que impulsa y ofrece modelos para favorecer la adopción de medios de pago electrónicos en sectores que aún no han sido atendidos, explica Alfonso García, country Manager de Nicaragua de Mastercard.

Es importante señalar que la inclusión financiera es un factor clave para el desarrollo de los países;  y es por ello que la bancarización, el uso de los pagos electrónicos y el generar un ecosistema financiero extenso son elementos fundamentales para promover el crecimiento económico y desarrollo de la región centroamericana.

“No podemos ser exitosos en un mundo que excluye a tantas personas. En Mastercard, nuestra filosofía “Doing good by doing well” se encuentra en el corazón de la empresa y se ve reflejado en nuestro negocio. Por ello, Mastercard busca participar en el crecimiento de las comunidades para que cada vez más personas puedan acceder a los beneficios del sistema financiero formal y mejorar su calidad de vida”, aporta García. 

Asimismo, señala que al incrementar la inclusión financiera se genera varios beneficios como: se expande la clase media, genera igualdad de oportunidades, incrementa el compromiso social y la movilidad económica y reduce la desigualdad de ingresos.

Diversos estudios patrocinados por Mastercard revelan que el costo del efectivo está en un rango del 0.6% al 1.5% del PIB de un país. Para Centroamérica, este costo estaría en el rango de los US$ 1.3Bi a US$3.4Bi por lo que la utilización de tarjetas de débito y crédito como medios primarios de pago, no solo ayudan a disminuir este costo, sino que hace un proceso más ágil, eficiente y seguro para todos los actores de la cadena. No podemos obviar que la inclusión financiera es el punto de entrada para reducir la pobreza y establecer un crecimiento justo y sostenible. 

A nivel macroeconómico la inclusión financiera trae consigo más captación de inversión en beneficio de la economía de un país, mientras que a nivel microeconómico representa la oportunidad de mejorar la calidad de vida de las familias y las comunidades, ya que permite aumentar la capacidad de ahorro, tener más opciones de generar recursos para subsistir, generar mayor equidad de género, pues es un agente que empodera a las mujeres y les otorga beneficios para su desarrollo económico, convirtiéndose en una opción segura para ahorrar, obtener préstamos y asegurarse un futuro a sí mismos y a sus familias.

La erradicación del efectivo es beneficiosa tanto para la cadena de retail como para el consumidor y es el vehículo para lograr la formalización de la economía y la inclusión financiera de toda la población. Sin embargo, no basta con fomentar los pagos electrónicos, es igualmente importante crear todo un ecosistema financiero para llevar a cabo esta transición. 

“En Mastercard, nos apasiona la innovación. Sabemos que los beneficios de los pagos electrónicos superan ampliamente los del dinero en efectivo. Y usamos nuestros datos y nuestros conocimientos para analizar y anticipar tendencias que tienen impacto en los pagos. Desde las principales ciudades hasta los mercados en vías de desarrollo, estamos creando productos y soluciones que potencian el crecimiento económico, la eficiencia y la transparencia. Lo que es aún más importante, estamos creando mejores experiencias de pago que benefician a la gente en todas partes del mundo”, adujo García.

De acuerdo con García, Mastercard ha desarrollado alianzas estratégicas con líderes en tecnología como Google, Telefónica e Intel para ofrecer soluciones de pago más seguras, simples e inteligentes para sus consumidores y comercios afiliados.

Hoy en día, más del 50% de las tarjetas emitidas globalmente ya tiene la función sin contacto y se espera que esta participación alcance el 60% de las nuevas tarjetas de pago dentro de dos años.