•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

 Brandon Cristofer Lovo Taylor, del 19 años, y Glen Abraham Slate, de 21, nunca perdieron la esperanza de salir libres porque son inocentes, aseguran.

Lovo Taylor relató este jueves a El Nuevo Diario que el fatídico día que mataron a Ángel Gahona, a él también lo hirieron en la espalda, y por eso coincidió con el periodista en la sala de emergencia del hospital de Bluefields, el 21 de abril de 2018.

Los dos jóvenes dijeron que, el día que murió Gahona, ellos estaban en las inmediaciones de un restaurante que hay en la zona donde ocurrió el hecho, exactamente a cuadra y media de distancia.

“En ese momento (al escuchar el disparo que mató a Gahona) nos regresamos con Glen (Slate) hacia atrás porque por la otra esquina estaban disparando, entonces le dije a Glen que nos moviéramos de ahí porque nos iban a pegar y nos cruzamos a la otra esquina. Cuando doy la espalda para correr sentí un ardor en la espalda, corrí y corrí y le dije a Glen que me habían pegado, pero no me creía, hasta que me revisó y miró el impacto de bala”, recordó Lovo Taylor. 

Antes, el joven vio el momento en que Gahona cayó al piso luego del disparo que, asegura, salió del grupo de antimotines que rodeaban el perímetro, lo cual lo hace un testigo.

Brandon y Glen están libres en Bluefields. Cortesía/END

“La muerte de Gahona fue antes de que me pegaran a mí, yo tiraba piedras, después me detuve a analizar el lugar y al lado de la Alcaldía miré que cae alguien y como la distancia estaba muy lejos, pues no observaba bien, yo no sabía que era Ángel, no había reconocido que era el periodista conocido y popular”, explicó Lovo Taylor.

Cuando llegó al hospital, según Lovo Taylor, el periodista Gahona ya estaba siendo atendido en el mismo centro, pero él tuvo que permanecer varios días bajo observación médica.

“Gahona llegó al hospital antes que yo, porque a él le pegaron primero. A los dos nos atendieron en la misma sala, en el Ernesto Sequeira, eran como las 7:00 p.m. A mí me meten a una sala y él ya estaba ahí, ahí noté que era él a quien vi caer cerca del cajero”, describió Lovo Taylor.

Durante los 7 días que pasó Lovo Taylor en el hospital, nunca escuchó comentarios sobre la muerte de Gahona. 

“Yo no me fui al hospital con Glen, él fue con otro que estaba ahí, cuando Glen revisó y me miró corrimos media cuadra y milagrosamente estaba pasando una ambulancia, Glen la paró y le decía que me llevaran porque estaba herido, los de la ambulancia decían que ellos iban a buscar al periodista, en eso yo dije que ya se lo habían llevado porque yo miré todo eso”, confirmó Lovo Taylor.

Un arma hechiza 

Los jóvenes que fueron acusados son amigos desde la infancia. Ese día en que murió Gahona, un grupo de manifestantes seguía plantado frente al edificio de la Alcaldía de Bluefields y agentes de la Policía Nacional trataban de disolver la protesta con disparos.

Ambos jóvenes reconocen que “al inicio no andábamos en nada de protestas hasta después que miramos al grupo fue que nos metimos a protestar”.

“Para ser sincero, en el video aparezco que tengo un arma, pero era hechiza, Brandon tenía unas piedras. El arma hechiza no era mía, solo se la quité a un chavalo que la andaba para estar molestando, a mí no me agarran nada, el arma que dicen que encontraron no sé de dónde la sacaron”, reveló Slate a El Nuevo Diario.

En el juicio contra Brandon Lovo y Glen Slate salieron a flote algunas contradicciones que provocaron fuertes dudas sobre la acusación oficial. 

“Nunca disparé nada, nosotros somos inocentes”, enfatizó Slate, quien logró reunirse con su familia después de permanecer preso más de un año.

Según la Fiscalía, el 21 de abril, los dos jóvenes se encontraban en el Barrio Central, a 1.05 metros del costado oeste de donde fue la discoteca Baku, y Slate, señalado de ser el dueño de un arma de fabricación artesanal, la habría entregado a Lovo.

Según la Fiscalía, Brandon Lovo, a una distancia aproximada de 69 metros, disparó con “claras intenciones de privar de la vida a los oficiales de la Policía Nacional”, hirió al inspector Carlos Anselmo Rodríguez y mató a Gahona.

Sin embargo, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI), enviado por la Organización de Estados Americanos (OEA), afirma en su informe final que había “inconsistencias entre el material audiovisual (pruebas) y la teoría del caso de la Fiscalía”.

La captura

A pesar de nunca haber sido amenazados o advertidos sobre una posible captura, en un lapso de cinco días los jóvenes fueron arrestados. El primero fue Glen Slate.

“A mí me capturan el 2 de mayo, estaba con unos amigos por la cancha en Punta Fría, un barrio de Bluefields, miré dos motos con policías, me quedé ahí normal y no hice nada porque no debía nada. Me agarraron y me esposaron, no me dijeron nada, aunque les pregunté por qué (lo apresaban)”, relató Glen.

En la estación de Policía “me empezaron a interrogar; dónde estaba yo el día de la muerte de Ángel, por temor les dije que estaba en la casa, aunque estuve ahí por el restaurante, después me decían que yo era el que había matado al periodista junto a Brandon (…) solo porque nosotros salíamos en un video que tomaron ese día en la protesta”, recuerda Slate.

Brandon fue capturado el 5 de mayo. “Nunca me di cuenta que ellos me estaban dando persecución. Iba donde una hermana en el barrio Santa Rosa, iba caminando cuando en eso veo que estaba la patrulla parqueada, cuando estuve frente a ellos, miré de reojo que un conductor de la patrulla me señalaba, yo me asusto, seguí caminando, pero veo que uno sale y me dan persecución porque corrí, me dio miedo”, relató Lovo Taylor.

En la delegación encontró a Glen, el 7 de mayo ambos fueron trasladados a Managua, sin saber que los llevarían a las celdas de El Chipote.

“En la cárcel me decían, cuando me limpiaban la herida, que por querer matar a policías maté al periodista y no era así, yo nunca anduve armas, solo tenía en el momento de la protesta unas piedras. Nunca maté a nadie”, se defendió Brandon.

La emotiva carta de la hija de Ángel Gahona a 10 meses de su asesinato

Los jóvenes narran cómo sobrevivieron en prisión, “en varias ocasiones nos decíamos que debíamos aguantar, que Dios sabía lo que hacía. Nos dábamos fuerzas nosotros mismos. Era maravilloso ver a mi mamá cuando me visitaba, en mi mente durante los juicios le pedía a Dios que me ayudara”, expresó Lovo Taylor.

Ahora piensa que la salida fue “milagrosa”,  porque hubo un momento que pensó que iba a cumplir la condena que le había impuesto el juez Ernesto Rodríguez Mejía.

Por su parte, Slate dijo que a pesar de que nunca fueron golpeados, en lo primero que pensaba era cuándo iban a salir.

“Yo pensé que la familia de él (Gahona) nos culpaba, pero no fue así, ellos mismos decían que no habíamos sido nosotros, me sentí bien cuando nos dijeron que nos estaban apoyando bastante gente, ahí yo me dije que íbamos a salir libres”, puntualizó Glen.