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“Ellos no aceptan que se les diga la verdad”, afirma Miguel Mora, refiriéndose al presidente Daniel Ortega y quienes gobiernan con él.

Ahora reclama la devolución de su canal de televisión, convencido que tendrá más audiencia que antes. “Espero que el Gobierno tenga un mínimo de decencia moral”, enfatiza al plantear su demanda.

¿Cómo han sido estos días fuera de la cárcel?

Bendecidos. Es extraordinario cómo Dios actúa en su santa y perfecta misericordia y voluntad. Ha sido un momento extraordinario con la familia, los amigos, los colegas, con la gente en la calle y la solidaridad internacional. Aquí ha venido, a esta casa, todo tipo de gente; aún en la diversidad, incluso fuera del país, con un mismo propósito: buscar cómo Nicaragua vuelva a ser una República democrática, en estado de derecho.

¿Pensaste en que ese recibimiento iba a ser efusivo y masivo?

No. Pensé que íbamos a salir a las casas con mucha vigilancia, con mucho sigilo, pero lo que se dio en mi casa, al tener el privilegio de ser el primero en el recorrido, el honor de tener en mi casa a los otros excarcelados, como Cristian Fajardo, Medardo Mairena, Yubrank Suazo, Irlanda Jerez, la misma Lucía y un montón de muchachos, que vinieran, que miraran a Verónica, que ellos estuvieran en mi casa después de que todos estábamos encerrados en tumbas (celdas), era irreal, era una bendición.

¿Cómo hacían los presos para mantenerse en comunicación?

En la galería de máxima seguridad había presos de toda clase. De 19, solo tres presos políticos; esos otros 16 eran de alta peligrosidad, según ellos, que habían cometido asesinatos, narcotráfico, etc. Los que me acompañaban a mí en esa galería de máxima seguridad eran Yubrank Suazo y Cristian Fajardo. A gritos nos podíamos comunicar por debajo de la puerta de metal, donde corría el audio. Igual sucedía con las ventanas que daban al exterior, se podía comunicar a otras celdas que estaban más alejadas. Se me hizo el corazón chiquito en cuanto llegué, cuando en la mañana pegaban gritos desde la galería 2, donde estaban Medardo, “El Conejo”, “El Nene” de la Costa Atlántica. Ellos empezaban a hacer el sonido de noticias que usaba 100% Noticias y te daban un resumen de las noticas desde largo. Los presos mismos tenían su noticiero y eso me llenaba de satisfacción. Cristian Fajardo decía que ahí tenían al director, con el eco les llegaba.

¿Cómo te recibieron los demás encarcelados en La Modelo?

A mí me recibió Cristian cantando el Himno Nacional, alegre. Yo le decía que por qué se alegraba; entonces él decía que porque ya había llegado yo. Decía: “Si te echaron preso a vos y Lucía, esto va a ocasionar un movimiento y va a traer interés nacional e internacional”. Estaban ellos un poco deprimidos porque no había mayores movimientos de libertad; estamos hablando que me capturan el 21 de diciembre y el 30 de enero me llevan a La Modelo, a máxima seguridad, donde después recibí a Yubrank en esa celda.

¿Por qué creés que te mantuvieron en celdas de máxima seguridad?

Esa es mi gran pregunta. Ortega me conoce desde chavalo, conoce a mi esposa y a Lucía. No somos perfectos desconocidos, hubo un tiempo que trabajamos con ellos en sus noticieros y sus canales. Creo que hubo una especie de saña y una venganza política, porque ellos no aceptan que se les diga la verdad y 100% Noticias, sin querer, se convirtió en el medio que manifestaba durante 24 horas y certificaba con documentos de imágenes lo que se vino convirtiendo ante nuestros ojos en la principal masacre de toda la historia de Nicaragua. Cuando nosotros tomamos una posición beligerante con el pueblo y al lado del pueblo, pese a las amenazas, ellos creían que nosotros íbamos por amistad o simpatía a tapar eso después o por miedo a perder nuestra empresa o por miedo a perder nuestra vida y libertad. Pues, apostaron mal en eso.

¿Pensaste en suavizar la línea editorial de 100% noticias ante los ataques y amenazas?

Llega un momento en que uno pelea el balance periodístico, yo siempre buscaba con Lucía balancear y buscar ambas partes. Cuando las cosas se miran tan evidentes, como las que se miraron en la crisis, en la rebelión cívica y popular y la masacre, donde a nosotros nos amenazaban, donde a nosotros nos golpeaban y tiraban balas, nos conllevó a tomar una posición de defensa. Llega el momento en que tenés que balancearte, pero nunca tuvimos la oportunidad de parte del régimen de apertura o una especie de calma de ellos, donde brindaran información. Era: o te sometes a mí o te desaparezco o te mato o te encarcelo o te confisco, que fue lo que sucedió. Ante esa posición, yo tuve que tomar la decisión de mantener la línea editorial hasta el último segundo, cuando Lucía estaba reportando la captura y toma del canal.

¿Cómo describís el momento cuando te capturan?

Eso fue algo espectacular, allí se miró la saña de la Policía Nacional. Llegaron a creer que nosotros éramos asesinos, se creyeron los dos minutos de odio. Tenía en mi oficina 16 cámaras que observaban todas las direcciones del canal. Cuando veo las tres cámaras que vigilan la parte exterior, desde arriba, veo un montón de patrullas y policías y una camioneta que está constantemente chocando puertas y portones, a policías que subían en escaleras por el techo del canal que iban con AK y pistolas con rayos infrarrojos; una locura, como que iban a capturar al terrorista más grande del mundo, un despliegue desproporcionado, cerraron los accesos al canal hasta por varias cuadras a la redonda, llegaron desbaratando todo, pasaban al lobby y después por recepción. Llegaron a mi oficina, donde estaba con Verónica, porque Lucía estaba en el control máster dando la información de última hora; llegaron y nos tiraron al suelo con violencia. Inmediatamente nos esposaron, a mí me sacaron en el aire; yo les decía que qué pasaba, que si hubieran llegado temprano me hubiera entregado. Pero, la idea era amedrentar, hacer llegar un mensaje al periodismo nacional e internacional: el que siga haciendo lo que hace 100% Noticias, esto mismo le va a pasar. Les salió el tiro por la culata, porque la reacción de nosotros adentro y la del periodismo nacional fue de condena total.

¿Cuáles fueron las palabras de los policías que te apresaron?

“Así te queríamos agarrar, hijo de tal por cual. Vamos a ver ahora si sos tan huevoncito; ahora vas a saber lo que es bueno”. Al mismo tiempo, me iban pegando en la cara cuando yo iba esposado, eso es a lo que yo le llamo cobardía absoluta. Un policía contra un periodista desarmado, contra más de 60 policías con AK. Había una especie de rabia contra 100%, de parte de la policía. Esa rabia la trajeron desde El Carmen, desde el jefe de la Policía Nacional y el jefe de Auxilio Judicial, quien dirigió todo el operativo.

¿Cuándo te encontrás con Lucía, después de la detención?

Hasta que a mí me meten a El Chipote, en unas celdas preventivas. Son unas celdas donde con costo alcanzás de pie. Después de golpearme me meten ahí, me dejan y no me dicen absolutamente nada. Los policías estaban como locos, de un lado al otro, como que si viniera una invasión y solo era yo que estaba ahí. Después, a la hora y media llega Lucía esposada y la meten a otra celda igual. Le pregunté si estaba bien ella y Verónica, pero me dijo que a Verónica la habían dejado, que solo a ella la habían capturado. Luego nos pasaron a unas mazmorras que hacen para hacerlo sufrir a uno.

¿Qué pasó por tu mente cuando entraste a esas mazmorras?

Creo mucho en Dios, sé que Dios me mandó a mantener esa posición de firmeza, donde Dios te manda a decir la verdad, donde Dios te manda a estar a la par del pueblo; esa es nuestra vocación como periodistas. Si yo traiciono eso por temor o porque me van a hacer algo, porque voy a perder dinero o mi propiedad y mi vida, yo estoy traicionando a Dios. Es lógico que sentí ansiedad, me separaban de mi esposa, el canal me lo estaban desbaratando; dicen que llegaron unos camiones de la Alcaldía y se lo llevaron todo. Yo le decía a Dios que yo hacía lo correcto, que no era ningún criminal, ningún asesino; le pedía a Dios que me ayudara y me protegiera. Eso hacía que me diera fortaleza y estabilidad en medio de una tormenta que se dio de repente, ahí me llené de fortaleza y de calma. Si era voluntad de Dios que yo me muriera ahí, pues iba a cumplir su voluntad; esa era la posición mía y de Lucía como periodistas cristianos que somos.

¿Cómo valorás la participación de la Iglesia Católica y del Nuncio en la búsqueda de soluciones para el país?

A la Iglesia católica yo la considero sufrida, oportuna y valiente, porque el sandinismo, además de confiscar, reprimir, matar y coartar la libertad de prensa, también cometió otro de los errores que hizo en los años 80: atacar y perseguir a la Iglesia católica, solo porque no piensa como ellos, porque no lo apoyan. Al nuncio lo considero un hombre pragmático que con su trabajo logró objetivos que se planteó: la liberación de la mayoría de los presos políticos, más de 500 presos… La visita que nos hizo en un determinado momento fue crucial, nos sentimos respaldados y él llegó a hablar claramente: “Mi objetivo no es caerle bien a nadie, mi objetivo es que ustedes estén en sus casas, ese es mi objetivo”. Yo le agradecí, porque si él lo lograba yo iba a estar bendecido, junto a los centenares de presos políticos. Juzgo al nuncio por su efectividad, aunque no digo que solo fue un trabajo del nuncio, sino de la presión del pueblo, pero él jugó el papel determinante de juntar a dos sectores que no querían verse ni en pintura. Su trabajo, a su estilo, rindió sus frutos.

¿Por qué otras denominaciones religiosas, como los evangélicos, no han mostrado tanto apoyo a la búsqueda de solución a estos conflictos?

Aquí, sumando evangélicos y católicos, somos un 98%. Me encontraba que familias e iglesias hicieron ayuno y oración. Las familias cristianas cerraron filas y agarraron en su corazón la necesidad de la oración y el ayuno. Sí, unos actuaron de manera política y otros de manera pública, pero lo que es la feligresía y el pueblo en Nicaragua apoyó y cerró filas en oración.

Miguel Mora, periodista excarcelado. Isidro Hernández/END

¿Qué ganó el gobierno de ortega al mandarte a la cárcel?

Ellos querían ganar el sometimiento de los periodistas en Nicaragua por miedo; si le hicieron esto a Miguel Mora y a 100% Noticias, a cualquiera le puede pasar. Ese era el mensaje y su objetivo. Ellos cometieron un error histórico, no porque era Miguel y Lucía, sino porque el pueblo se encariñó con el trabajo de nosotros y con todo el periodismo independiente. Nosotros tenemos historia de periodismo independiente desde Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; entonces les salió el tiro por la culata, muchos se fueron y otros se quedaron trabajando afuera y adentro. Nosotros, los que estábamos presos, no les dijimos que nos perdonaran, nosotros siempre les decíamos que ellos estaban haciendo mal y tenían que dar respuestas al pueblo por eso. Lo que hicieron fue una brutalidad y estupidez política.

¿Qué movió a la comunidad internacional?

El periodismo se solidarizó más, eso movió a los políticos en el exterior, a la comunidad europea, a los norteamericanos, a la Organización de Estados Americanos; los presionó porque estaban medio estancados. Aquí hay de todo, hay un rechazo total del pueblo, de una u otra manera está dando resultados en la baja de la economía, porque no hay confianza, porque no hay oportunidades, porque desconfían y porque ya no quieren saber nada de este gobierno; entonces, la presión internacional ha sido unánime junto a la presión de los presos políticos y ciudadanos.

¿Está cerca nicaragua de un cambio de gobiernos tradicionales?

A los partidos políticos los apartamos, lo que viene es una nueva opción política, hay liderazgo de sobra y unanimidad de propósitos; habrá grupos que se peleen y es su problema. El pueblo está claro de lo que quiere, los presos políticos estamos claros, junto a los campesinos, universitarios, los empresarios y profesionales. Va a darse un cambio, habrá una alianza con una casilla electoral que va a reunir a toda esta unidad de propósitos. Algunos partidos podrán participar en esa alianza, claro que sí, pero no es en base al partido, sino en base al peso que tiene; los partidos políticos están en deuda con el pueblo de Nicaragua, porque han sido cómplices y muchos no han tenido la capacidad.

En uno de tus programas comparaste al gobierno de ortega con la dictadura de los somoza. ¿habría acelerado eso tu captura?

Estaba indignado. Luego, ese video me lo ponían los torturadores, los policías en la cárcel y me decían: Mirá lo que dijiste. Yo les respondía: Sí, ¿cuál es el problema si es cierto? Eso es lo que yo dije. Estaba avergonzado, estaba indignado, estaba tratando de decirles: ¡Hey! despierten, están matando a los jóvenes, eso no es correcto; nosotros, todos despertemos. También estaba asustado, por todo esto. Yo pasé dos guerras civiles, nunca esperé que este gobierno diera la orden de matar, de disparar, de matar hasta adolescentes, porque hubo muchos adolescentes de secundaria y jóvenes universitarios.

¿Cómo ha cambiado tu visión sobre el periodismo nicaragüense?

No ha cambiado. Lo que ha nacido es un sentimiento de gran orgullo, porque esta generación de periodistas, que no fue sometida a lo que sufrió la generación de los 80 y 70, demostró que estuvimos a la altura de las circunstancias, demostró que estuvimos al lado del pueblo y de la verdad, sin importar las consecuencias, sin importar que lo que hiciéramos nos fuera a perjudicar; todo lo expusimos y valió la pena y eso lo veo en cada uno de los medios alternativos y los grandes medios de comunicación independientes y en mi personal de 100% Noticias.

¿Cómo pensás reiniciar el canal 100% noticias?

Espero que el Gobierno tenga un mínimo de decencia moral, porque quien se roba lo ajeno es un ladrón… Hay un plan, si me regresan el canal, que está completamente desbalijado, pues habría que armarlo otra vez. Hay un plan, si no nos entregan nada y hay que comenzar de cero. El principal capital de un periodista y medio de comunicación no son sus infraestructuras, no son sus medios y recursos, es su credibilidad. Si yo pongo 100% Noticias en cualquier lugar, aún con cámaras sencillas y tenemos la cobertura, la misma que teníamos antes, cuidado vamos a tener más audiencia, porque el pueblo busca a sus periodistas, a los que le digan la verdad, a los que están al lado de ellos. En estos tiempos uno tiene que ser beligerante, porque estás hablando de una dictadura sangrienta y criminal. Ahorita estoy en un período de descansar y mirar por mi salud, porque también hay que valorar el tiempo con tu familia y tus hijos, pero sí enfocado un poco en presentar una plataforma. 100% Noticias va a cumplir 24 años este 2019 y estoy seguro que vamos a cumplir también 50, ahora más con el apoyo y el cariño de los nicaragüenses.

Sabemos que vas fuera del país ¿cuál es el objetivo?

Voy para Nueva York a recibir un premio internacional de periodismo, a finales de año. Será una gala donde se premia al periodismo mundial, lo vamos a recibir Lucía y yo. Creo que ese es el único viaje que tengo pensado, no me gusta viajar mucho y, tomando en cuenta este premio, hay que ir a agradecer y a denunciar lo que ha pasado con el periodismo en este gobierno.

100 % Noticias. Archivo/END

¿Cuál fue tu peor momento dentro de la cárcel?

Cuando los custodios dispararon contra los muchachos, el mismo día que murió Eddy Montes. Disparaban a ráfagas, yo solo escuchaba las detonaciones; me decía internamente que más de uno había salido muerto. Me sentí muy mal, lloré, grité, yo hacía protesta adentro junto a los demás de las celdas de máxima seguridad, golpeábamos los portones, la prisión se estremeció.

¿Cuál es el día que nunca vas a olvidar, de esos 6 meses de encierro?

Cuando llegan y te dicen que te alistés, que te van a entregar a la Cruz Roja después de 6 meses de estar tirado y enterrado en vida en tumbas, porque eso son las celdas. Me preguntaba si era en serio que iba libre, ellos me decían que sí. Le agradecí a Dios por la libertad, pero antes pensaba que me llevaban para otro lado. Cuando veo el emblema de la Cruz Roja y miré a Cristian, a Yubrank, a la Coppens, a un montón de gente, era tan espectacular, ahí Dios me devolvió la libertad. El día de mi libertad es el día que nunca voy a olvidar.

¿Cómo afrontaste ese encierro?

Es espantoso porque te sentís enclaustrado, nunca había sentido una sensación de claustrofobia, te ahogás y te preguntás quién te va a escuchar ahí, te preguntás cuándo vas a salir. Yo caminaba en 2 metros cuadrados repetitivamente, oraba constantemente. En la 300 ya me dieron una Biblia y cuando había luz aprovechaba para leerla; hubo un momento que me llevaron unos libros, me los devoraba y había momentos en que los leía tres veces para pasar el tiempo. Tenía dos opciones: leer o dormir, porque tu mente viaja, hasta que te despertás al día siguiente y mirás en el infierno que estás.

Tenés un hijo con discapacidad. ¿cómo fue reencontrarte con él?

Él se puso enojado al no verme, entendió que su papá no estaba; entonces, no me quería hablar. Le dije que andaba trabajando y que ya no me iba a volver a ir; en ese momento cambia su expresión, él lo que hacía era como un reclamo preguntando dónde estuve todo ese medio año. No pensé que iba a pasar el Día del Padre con él, yo lo miraba difícil.

¿Cómo ves a la nueva Nicaragua?

Estoy orgulloso del pueblo nicaragüense. El hecho de no caer en la trampa de la guerra civil, el hecho no volver a lo mismo, veo que en primer lugar va a cambiar y no será con armas, sino con votos, porque una papeleta es mil veces más fuerte que un fusil. Creo en la democracia.