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Al estar encerrado en el Sistema Penitenciario La Modelo durante más de 5 meses, el joven Tomás Ernesto Vega encontró en la elaboración de artesanías el medio ideal para canalizar el enojo, la frustración y mantener ocupada la mente.

Vega fue acusado por terrorismo, entre otros delitos, por haber participado en las protestas iniciadas en abril de 2018. 

“Lo primero que me dijeron cuando llegué a La Modelo fue que buscara cómo entretener la mente, así que me recomendaron hacer pulseras. El inicio no fue fácil, pero al mes ya estaba haciendo bolsos”, comentó Vega este domingo mientras organizaba un puesto de venta en el atrio de la Catedral de Managua.

Cuatro meses después de haber sido excarcelado, Vega continúa elaborando esas piezas, lo hace para sobrevivir al desempleo, pero también reforzando su posición opositora.

Este domingo, en la Catedral de Managua, Vega y otros excarcelados, llegaron a vender sus productos, artículos como aretes, collares, pulseras y bolsos que aprendieron a elaborar durante su encierro en las cárceles nicaragüenses.

“Hacer pulseras me entretuvo. Esta actividad hizo que las horas de encierro pasaran más rápido. Allá (en La Modelo) no les gustaba el azul y blanco, no nos permitían hacer nada con estos colores, hasta que un día nos revelamos y desde entonces nos permitieron hacerlo”, explicó Vega quien expresó que mostrar sus artículos es una forma de “continuar la lucha y obtener ingresos”.

Según Vega, a los excarcelados no se les está empleando, tampoco se les ha “limpiado su récord policial”, de modo que obtener ingresos se les ha hecho difícil y de esa necesidad surgió la iniciativa de emprender.

Carlos Osejo Laínez, otro excarcelado, viajó desde León para estar en la feria. Dijo que la idea de momento es hacerlo en Managua y a futuro replicar la experiencia en otros departamentos.

“La idea es ver si tiene aceptación. Luego veremos la posibilidad de mejorar y emprender en nuevos productos. No podemos quedarnos de manos cruzadas porque actualmente no nos permiten trabajar por el record manchado, tampoco podemos estudiar porque nos expulsaron. Así que esto es una alternativa”, comentó Laínez.

Por su parte, la manifestante Ruth Matute, de Monimbó, conocida porque tuvo que cambiar de marcapaso mientras seguía presa, contó a El Nuevo Diario que las autoridades se equivocaron al creer que tras su excarcelación quedarían desamparados. Según la fuente, al enseñarles artesanías para mantenerlas entretenidas terminaron creando un grupo de artesanas que ahora están emprendiendo.

“Me enseñaron hacer pulseras y yo por mi cuenta he aprendido a hacer otras cosas. Ahora estoy emprendiendo y vamos a seguir. Se equivocaron al creer que no haríamos nada. El Gobierno nos cerró el taller (en Monimbó) y creyó hacernos un daño, pero no fue así, nos dio las herramientas para que ahora innovemos”, manifestó Matute, al tiempo que aseguró que, tras cuatro meses de haber sido excarcelada, aun padece las consecuencias de su encierro.

El caso de Matute es uno de los emblemáticos en la crisis surgida el 18 de abril del 2018, en Nicaragua, porque estando en la cárcel sufrió problemas de salud y tuvieron que llevarla de emergencia a un hospital para una operación de corazón abierto y ponerle un nuevo marcapaso.