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La expresa Jeysi Lagos, de 26 años, tuvo que dejar su natal Santa María de Pantasma, en Jinotega, para exiliarse por el asedio policial, las amenazas de muerte que le hicieron llegar a través de las redes sociales, además de un atentado que, según ella, estaba listo para ser ejecutado en su contra.

Lagos declaró a El Nuevo Diario que el martes 18 de junio recibió una llamada de un excompañero de trabajo de la Policía Nacional que le advirtió que tenía que salir del país “lo más pronto posible”, pues conocía de un plan para matarla.

“Me dijo que me fuera y que no se me ocurriera quedarme en Pantasma porque me querían asesinar por desertora, por haber dejado la Policía, aunque eso lo hice en 2015, antes de las protestas contra el Gobierno de Nicaragua”, explicó  la exprisionera, quien recibió un cambio de régimen carcelario el 20 de mayo, cuando salió del penal con la medida cautelar de “convivencia familiar”.

La expolicía fue detenida el 26 de julio de 2018 por protestar contra el Gobierno de Nicaragua y apoyar a los manifestantes de Jinotega.

El Ministerio Público acusó a Lagos de cometer actos de “terrorismo, secuestros, torturas, violación, asesinato, robo agravado y obstrucción de la vía pública”.

Según Lagos, el caso en su contra sigue abierto y tiene audiencia de juicio para el próximo 25 de julio.

La buscan después de misa

Jeysi Lagos asegura que el acoso y asedio policial, luego de ser excarcelada, fue constante en su contra, pero lo resintió más la semana pasada.

“El domingo pasado (16 de junio) que participé en una misa de la parroquia de Praderas, Pantasma, llegó un alto cargo de la Policía del municipio a preguntar por mí a uno de los asistentes. Le dijo que me llamara, para que yo saliera y no lo hicimos. Ahí permanecieron los policías hasta que salimos del lugar, porque en la parroquia hicimos un plantón, entonces me querían detener”, denunció Lagos.

Agregó que al salir de la parroquia detuvieron el vehículo en el que se trasladaba, pero la dejaron ir por el número de personas que se encontraban en el lugar.

“Pero nos persiguieron hasta la casa. El asedio desde ese momento fue constante, pasaron frente a mi casa hasta el miércoles que decidí irme del país, luego de recibir la llamada de un excompañero de la Policía que me advirtió que venían por mí”, reveló la también expolicía.

Jeysi Lagos cruzó la frontera de Nicaragua el pasado jueves 20 de junio, pero teme que las represalias lleguen hasta su hijo de 5 años, a quien refirió no pudo llevarse.

“Si le pasa algo a mi hijo hago responsable a la Policía de Pantasma y al Gobierno de Nicaragua porque en las redes sociales me amenazaban con matarlo, me decían que la cacería en Jinotega había empezado y que irían por mi hijo, en caso de que no pudieran matarme a mí”, denunció Lagos.

La excarcelada solicitó a la comunidad internacional que no “detengan las sanciones en contra del Gobierno de Nicaragua, que no se olviden de los manifestantes que estuvimos encarcelados y que ahora corremos más peligro. Que los defensores de derechos humanos internacionales no nos dejen solos”.