•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, dijo este miércoles que podrían continuar las sanciones de su país contra funcionarios nicaragüenses involucrados en violaciones de derechos humanos durante la crisis que estalló en abril del año pasado.

“Estados Unidos también ha desarrollado e implementado nuevos mecanismos de sanciones en virtud tanto de la orden ejecutiva del presidente de noviembre pasado, como de la Nica Act. Estos esfuerzos están diseñados para crear incentivos para que el Gobierno nicaragüense ponga fin a la represión y aborde las demandas legítimas para reformas democráticas”, explicó el diplomático.

Sullivan agregó que las sanciones, incluidas las anunciadas la semana pasada, también tienen la intención de responsabilizar a los individuos señalados como autores de graves violaciones a los derechos humanos y otros abusos. 

“No son un fin en sí mismas (las sanciones), sino un mecanismo para promover el cambio democrático y pacífico que tanto necesita Nicaragua. Tal como ocurrió en Venezuela, se espera que su implementación continúe y se amplíe para incluir a más individuos, entidades e instituciones, hasta que se alcancen los objetivos establecidos en la Nica Act y la Orden Ejecutiva”, advirtió.

Sullivan habló en un acto privado en la mañana de este miércoles, organizado por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham).

El embajador estadounidense recordó en su discurso que la política de la Administración del presidente Donald Trump desde el comienzo de la crisis de Nicaragua “ha sido fuerte y clara”.

“En esencia, esa política se centra en promover el fin a la represión, restaurar el pleno respeto a los derechos humanos y el estado de derecho y apoyar elecciones anticipadas, libres y justas, como la mejor manera de resolver la crisis sociopolítica de Nicaragua”, destacó Sullivan. 

Manifestó también que su país ha apoyado la reanudación de las negociaciones del diálogo entre el Gobierno de Nicaragua y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, para buscar una solución pacífica y democrática a la crisis que ha dejado más de 300 muertos, miles de heridos, cientos de detenidos y decenas de miles de exiliados.

“Seguimos creyendo que una negociación seria, una que aborde de lleno la agenda completa originalmente acordada en marzo por ambas partes, es el mejor camino”, expresó Sullivan. 

El diplomático agradeció al nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag y al representante de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Ángel Rosadilla, quienes son testigos y acompañantes del diálogo, y a los miembros de la Alianza Cívica, por “llevar adelante estas conversaciones en condiciones muy difíciles”.

EE. UU. cree que la delegación del Gobierno de Nicaragua tiene la responsabilidad primordial de garantizar el éxito de las negociaciones, sin embargo, la “intransigencia” que ha mostrado hasta el momento ha constituido el principal obstáculo para alcanzar la meta, aseguró Sullivan.

“Un impedimento importante ha sido la negativa del Gobierno en implementar el acuerdo de ‘derechos y garantías’, que ha retrasado las discusiones sobre otros temas y ha socavado la credibilidad de todo el esfuerzo. El Gobierno tampoco ha demostrado la apertura o flexibilidad necesaria hasta ahora en las discusiones sobre los principales temas de la reforma electoral o de la justicia”, refirió Sullivan. 

Acuerdo político

Según Sullivan, la falta de un acuerdo político da pocas esperanzas para superar la crisis económica que actualmente enfrenta el país.

“En ausencia de un acuerdo político, las actuales tensiones y el declive económico de Nicaragua solo empeorarán y la presión internacional solo se va a intensificar, como dejó en claro el anuncio hecho por Estados Unidos y Canadá al imponer de manera conjunta sanciones la semana pasada”, sentenció el diplomático.   

Sullivan resaltó que EE. UU. ha participado activamente en el Grupo de Trabajo sobre Nicaragua establecido el año pasado por el Consejo Permanente de la OEA, que busca encontrar una solución pacífica a la crisis y que los objetivos de su país siguen siendo los mismos que mostró a inicios de la crisis. 

“Visité Washington a principios de este mes y puedo confirmar que el compromiso de Estados Unidos con estos objetivos, tanto en el Congreso como en el Poder Ejecutivo, se mantiene más fuerte que nunca”, afirmó Sullivan. 

Al final de su discurso, el embajador estadounidense mostró su interés por desarrollar programas que ayuden a recuperar la economía del país una vez se encuentre una solución a la crisis.   

“Hay muchas cosas que me gustaría hacer como embajador y espero poderlas hacer en el futuro cercano, dentro de ellas está renovar y profundizar nuestra colaboración en pro del desarrollo económico. En mis asignaciones anteriores, supervisé grandes programas de la Usaid, lideré el desarrollo de un Acuerdo del Desafío del Milenio (MCC), ayudé a negociar un acuerdo bilateral de libre comercio y promoví inversiones de miles de millones de dólares en energía limpia. Espero colaborar con AmCham y otros líderes nicaragüenses para aprovechar el vasto potencial de nuestra cooperación, en tanto Nicaragua retorna a un camino de paz, libertad y desarrollo económico inclusivo. Hagamos todos lo que podamos, desde donde estamos, usando lo que tenemos a mano, para que eso suceda”, finalizó Sullivan.