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“Soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa”, afirmó Lucila Godoy Alcayaga, mejor conocida como Gabriela Mistral, en el discurso ante la Academia Sueca, al recibir el Premio Nobel de Literatura el 10 de diciembre de 1945.

La Embajada de Chile inaugura en Managua, este martes 9 de julio, la exposición “Gabriela Mistral, hija de un Pueblo Nuevo”, en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, donde se mostrarán diversas facetas de la vida de la escritora que van más allá de la poesía.

Mistral “hizo cambiar a las mujeres de Chile, ella pensaba que la mujer debía ser educada, era una gran impulsora y propulsora del voto” y “todo lo que se recauda hoy día en exposiciones va dirigido a niños pobres, porque ese era su otro aporte enorme”, comenta la embajadora chilena en Managua, Marisol Pérez Carranza.

¿Cuál es la finalidad de esta exposición sobre Gabriela Mistral?

Se trata de una exposición itinerante, la hacemos para que muchos nicaragüenses puedan apreciar los esfuerzos que se hicieron para que Gabriela lograra tener el Premio Nobel de Literatura en 1945 y esta circunstancia tan extraordinaria que se produjo, en este caso, de que ella sea hoy la única mujer que ha obtenido el Premio Nobel de Literatura en América Latina. Es un reconocimiento, esta exposición es un esfuerzo de la Biblioteca Nacional de Chile que estableció un fondo digital que se puede visitar a través del Internet. En el sitio web se podrá encontrar prácticamente todos los documentos de Gabriela Mistral, y muchos de ellos están incluidos en la exposición que se podrá acceder este martes y que muestra desde antiguos telegramas, cartas que recibió, el discurso cuando recibe el Premio Nobel en Suecia y poesía de ella. Será una lindísima exposición.

Siendo mistral una escritora sudamericana, ¿Cuáles son los lazos que la unen a Nicaragua?

La Embajada de Chile ha desarrollado, durante los largos años de nuestra relación bilateral con Nicaragua, un trabajo con las escuelas que llevan el nombre de Gabriela. Estas escuelas son testimonio de que ella se ha convertido en inmortal, porque hoy día, a 130 años de su nacimiento, ella sigue viviendo en muchos nicaragüenses que todavía recitan su poesía. Es muy emocionante poder ver esto aquí hoy, es por eso que hemos querido hacer este esfuerzo. Agradezco al Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica por la colaboración para que nosotros podamos efectivamente presentar esta exposición. Esto ha sido también de larga data, Gabriela Mistral publica su primer libro gracias a la Casa de las Españas, así que la relación de Mistral con los institutos españoles ha sido siempre una tradición en su obra y en su vida, y ahora nosotros venimos siendo los continuadores de lo que está pasando.

En el sitio web se podrá encontrar prácticamente todos los documentos de Gabriela Mistral. Nayira Valenzuela/END

¿Qué elementos distinguen la vida y obra de la escritora Gabriela Mistral?

Hay muchas cosas más que podemos destacar de Gabriela, fue una mujer extraordinaria para su tiempo; era un modelo, se escapaba a lo que se suponía ser una mujer en esa época, ella fue una mujer humilde de corazón y de alma entera, fue una diplomática y cónsul de Chile, preocupada por muchas personas, por las situaciones de medicación por las que le tocó vivir. Le tocaron tantos eventos históricos que supusieron el traslado de personas en el mundo en esa época, ella actuó y escribió en esas ocasiones. Su vida era mucho más que solamente estar en matrimonio; por ejemplo, formar una familia y tener hijos, y eso hizo cambiar a las mujeres de Chile, ella pensaba que la mujer debía ser educada, era una gran impulsora y propulsora del voto, también, todo lo que se recauda hoy día en exposiciones va dirigido a niños pobres, porque ese era su otro aporte enorme.

¿Qué se podrá observar en la exposición?

En los últimos años aquí no ha habido una gran exposición de Gabriela Mistral. Tiene preciosos poemas que hablan del mar Caribe, por ejemplo, y se refiere al sol de los Mayas, al sol de los Incas y describe prácticamente todo el territorio latinoamericano con su poesía. Gabriela Mistral, en el año 1934 es invitada por el ministro mexicano para organizar la reforma del sistema educacional mexicano.

¿Cómo fue la vida de Mistral desde su infancia?

Provenía de una familia muy humilde, de hecho, su padre la abandonó junto a su familia cuando ella tenía como 3 años de edad; a ella la crio su madre y hermana, y fue su hermana la que le enseñó a leer y escribir, fue prácticamente una autodidacta, ella no tuvo oportunidad de ir a las escuelas de profesores de la época en Chile porque en ese tiempo la sociedad chilena era bastante prejuiciosa y no les gustaba lo que escribía Gabriela, ni tampoco les gustaban mucho las ideas que ella tenía sobre la inclusión de la mujer, la encontraban peligrosa. En esa situación, Gabriela se formó y ya a los 15 años era profesora ayudante en una escuela cercana al lugar donde vivía. Hasta hoy, ese lugar sigue siendo un pequeño poblado en medio de los cerros. Finalmente, va siendo profesora durante años en distintos colegios y escuelas públicas; en Chile se estableció la educación pública y gratuita para todos los niños de la enseñanza primaria en el año 1936, y en esa época no había medios de transporte.

¿Fue cuestionada por el gremio docente?

A Gabriela, sus propios colegas le reprochaban mucho que no pudiera ser una profesora titulada, que no hubiera pasado por colegios y escuelas normalistas para educar a profesores en esa época, pero aun así ella recorrió casi todo el país durante muchos años hasta que finalmente decide emprender su vida de vagabunda, como ella misma lo dijo. Se quedó muchos años en México trabajando en la reforma educacional.

La Embajada de Chile inaugura en Managua, este martes 9 de julio, la exposición “Gabriela Mistral. Nayira Valenzuela/END

¿Sigue vigente el legado educacional de Mistral?

Las bases que estableció Gabriela en esa época siguen siendo las mismas en la educación mexicana, según indican algunos informes. Solo ha sufrido algunas reformas. Imagínense que estamos hablando de una mujer que es inmensamente humilde, que crece en circunstancias completamente adversas, pero aun así ella se convierte en un elemento capaz de transculturizar al idioma, dando un aporte extraordinario. Por eso, la Academia de la Lengua Española hace un reconocimiento extraordinario rescatando muchas de sus obras. Gabriela Mistral es un mar de posibilidades para abordarla desde los más distintos puntos de vista. Yo, como diplomática de carrera, no puedo dejar de homenajear a esta mujer que fue la primera diplomática chilena sirviendo como cónsul, dedicándose a servir y proteger a nuestros connacionales en el extranjero. Ella tuvo una vida dedicada al servicio permanente, tanto en lo que escribió como en lo que hacía.

El momento estelar de Gabriela Mistral

(Fragmentos de una conferencia de Pedro Pablo Zegers, director de la Biblioteca Nacional de Chile).

Conocida la noticia (del Premio Nobel de Literatura, 1945), la prestigiada revista Vea, tituló en su primera página “Orgullo de América”. Y en cinco páginas de la publicación hace un recorrido por su biografía. La escritora Marta Brunet, entonces agregada cultural de la embajada de Chile en Buenos Aires, subrayó: “¡Es como si nos hubieran dado el premio a cada mujer, no solo de Chile, sino de América! La noticia de que el premio le fue dado a Gabriela fue recibido en Buenos Aires como si se hubiera tratado de una hija de esta tierra”.

Chile entero se conmovió con la magna distinción. “La noticia se supo en Vicuña el mismo día 15 de noviembre a mediodía. Inmediatamente la pequeña ciudad se embanderó, se organizaron desfiles jubilosos frente a la casa natal de la escritora... y esa noche la gente del valle lloró y rió al mismo tiempo, conmovida por el triunfo mundial de una de sus cuatro reinas... La Universidad de Chile organizó un homenaje que se llevó a cabo en Santiago el 22 de noviembre”. Pero ella, tardaría años en venir a Chile.

Años después, el embajador Villarroel en una entrevista concedida a El Mercurio precisó: “Esa noche, en mi casa, sentado frente a un fuego de chimenea, mientras en la calle, cubierta con una gruesa capa de nieve, había varios grados bajo cero, pregunté a Gabriela. Dígame, ¿la impresionó la ceremonia del premio, estuvo nerviosa? Ella contestó: No. Estuve tranquila mirando a un niño que estaba en lo alto de la sala en un asiento del balcón”.

Gabriela Mistral. Archivo/END

Si podemos decir que su poesía y pensamiento está más vigente que nunca... No dudamos que la lectura que se haga de su poesía en generaciones futuras siempre será fecunda.