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 La recuperación forestal en Nicaragua hasta el año 2015 era de 527,008 hectáreas, según datos del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), pero esa cifra es insuficiente frente a 1,015,792 hectáreas deforestadas en el mismo período. 

Jurgen Guevara, experto en temas ambientales del Centro Humboldt, afirmó que el nivel de deforestación no permite lograr un buen nivel de recuperación de cobertura boscosa.

Según los datos del Marena, al 2015 había 4.3 millones de hectáreas de pastos y en 2005 esa cifra era de 4.1 millones de hectáreas, lo que representa un aumento de más de 100,000 hectáreas en 10 años.

El Centro Humboldt presentó este año un análisis sobre los principales tensores ambientales del país hasta 2018 y concluyó que en ese momento los pastizales abarcaban 6.9 millones de hectáreas. 

Guevara explicó que dicho análisis lo realizaron basados en imágenes satelitales y utilizando la metodología Corine-Land-Cover, aplicada por la Unión Europea en estos temas.

En el análisis sobre la deforestación del 2011 al 2018, encontraron que 1 millón 400 mil hectáreas de bosques se destruyeron en el país en ese período. 

La zona del Pacífico y Centro norte de Nicaragua son las que han ganado espacio verde. Archivo/END

Otro indicador que muestra el Marena en sus datos oficiales es la cantidad de suelo sin vegetación que en 2005 alcanzaban las 48,000 hectáreas en todo el país. No obstante, en el 2015 se había reducido a 12,155 hectáreas.

El caribe, más afectado

Guevara aseguró que en la zona del Pacífico hay una leve recuperación forestal, zonas de tacotales que han ganado relativamente cierto nivel de cobertura. 

“En vez de generar recuperación forestal, más bien se están perdiendo áreas de bosques”, apuntó. 

El experto indicó que las pérdidas ocurren principalmente en las selvas del Caribe Norte y el Caribe Sur, específicamente en sitios de áreas protegidas y sus zonas de amortiguamiento y en especial énfasis en las reservas de biosferas Bosawás y Río San Juan.

Algunas de las zonas en recuperación o descanso están cerca de la cadena volcánica en el Pacífico, precisó Guevara. 

“El análisis a través de imágenes satelitales nos reveló eso, que ciertas zonas alrededor de las cadenas volcánicas se pueden identificar espacios de bosques o vegetación”, indicó.

El bosque seco del volcán Masaya en un ejemplo de bosque en recuperación, afirmó el experto, quien explicó que en esta zona hay parches de vegetación que están en un proceso de recuperación.

El nivel de deforestación no permite lograr un buen nivel de recuperación de cobertura boscosa. Archivo/END

“En este momento no se ha hecho un verdadero esfuerzo para que haya un proceso de restauración ecológica y tampoco se trabaja en una estrategia de cómo desacelerar los procesos de deforestación”, expresó.  

Los mapas de cobertura de suelo del Marena de 2005 a 2015 reflejan que la zona del Pacífico y Centro norte de Nicaragua son las que han ganado espacio verde. 

Guevara consideró que las pocas áreas que han ganado vegetación lo han hecho porque las actividades productivas han parado, pero no es que exista un plan o una estrategia nacional para lograrlo. 

Resaltó que las zonas en descansos son los espacios abandonados o que ya no están en producción y que luego de cierto período vuelven a recuperar su vegetación. No obstante, indicó que dicha recuperación no es abundante. 

“Es lo que generalmente conocemos como zonas de vegetación arbustiva o charrales”, señaló el experto, quien advirtió que cuando vuelvan los ciclos productivos, las potenciales áreas en descanso podrían ser removidas. 

“Lo ideal es que se tenga una directriz normativa para poder empezar un plan de restauración”, expresó. 

“Implementar una recuperación ecológica en Indio-Maíz o Bosawás y que se empiece a hacer enriquecimiento forestal, labores de reforestación y seguimiento, eso es generar una regeneración efectiva”, aconsejó el especialista.