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El Obispo de la Diócesis de Jinotega, Luis Enrique Herrera, dijo a El Nuevo Diario que la denuncia que un trabajador del Estado interpuso en la Policía de Estelí contra el obispo Juan Abelardo Mata es parte de la presión quieren mantener contra el religioso.

“Es una  manera de estarlo presionándolo más, pero nosotros no le hacemos tanto caso”, dijo el obispo de la Diócesis de Jinotega.

El denunciante es Reinaldo José Obregón Rodríguez, quien trabaja como vigilante en Enacal y acusó a Mata de haber cometido el delito de injurias y calumnias, porque supuestamente lo señaló, en una homilía el 23 de junio, de ser un parapolicía que mató a su propio hijo, pero fuentes cercanas al religioso señalan que este nunca mencionó nombres.

Durante la homilía, Mata dijo: “Desde un punto cercano en este parque, un francotirador dispara contra un joven, para descubrir después, con horror, que era su hijo. Miren la violencia hasta dónde lleva, el fanatismo, el no usar la cabeza. Yo le digo a los párrocos; si ustedes ya captaron a la persona que anduvo volando balas contra los muchachos, a un paramilitar que se les ha colado en el coro o en la catequesis, no lo alejen; tóquenle el corazón e invoquen a Dios”.

Reinaldo José Obregón Rodríguez, la persona que interpuso la denuncia contra el obispo Abelardo Mata. MÁXIMO RUGAMA/END

“Él (Mata) no dijo nombres, solo hizo una referencia y ya lo aclararon sus abogados”, apuntó el obispo Herrera.

Herrera añadió que agradece como obispo a la población y feligreses nicaragüenses por el apoyo y muestras de cariño que han recibido.

“Estamos siempre en el dolor y muerte de una persona. Hemos pedido que cese tanta represión y muerte, nosotros no hablamos por ningún partido ni por nada, sino por el dolor y sufrimiento de las personas”, reiteró el religioso.

El abogado Gonzalo Arauz, representante de Obregón Rodríguez, señaló que cuentan con testificales y otras pruebas de que el 30 de mayo de 2018, cuando sucedieron los hechos, su cliente se encontraba laborando en un sector próximo a las pilas sépticas, al norte de la ciudad de Estelí, donde labora.

El vehiculo del obispo Abelardo Mata recibió varios disparos y resultó con las llantas ponchadas durante un ataque en 2018 en Nindirí. ARCHIVO/END

“Él es guarda de seguridad de la empresa Enacal y recibió la noticia (de la muerte de su hijo) cuando se encontraba en su centro de trabajo”, indicó Arauz.

LOS MUERTOS

El 30 de mayo de 2018, durante las protestas en Estelí, murieron al menos tres personas a balazos.

Entre los fallecidos estaba Cruz Alberto Obregón López, de 23 años, hijo de Reinaldo José Obregón Rodríguez. La muerte del joven no ha sido esclarecida.

Otro de los muertos en Estelí el 30 de mayo de 2018 es Dodanim Jared Castilblanco, de 26 años, estudiante de Ingeniería Agroindustrial en una universidad pública, quien dejó en la orfandad a dos niños, de 10 meses y 6 años. 

La tercera víctima es Mauricio López, un obrero de 40 años.

Abogados consultados por El Nuevo Diario consideran que lo expresado por Mata no constituye delito alguno.

“Él se refirió a un hecho, pero no señaló a persona alguna y por eso no ha lesionado el honor, la reputación, el buen nombre, ni la imagen de ninguna persona “, explicó el abogado Noel Salazar. 

El obispo Juan Abelardo Mata ha denunciado en varias ocasiones amenazas de muerte por los señalamientos que ha hecho sobre violaciones a los derechos humanos.

Una de esas amenazas fue denunciada en agosto del 2009 y en julio de 2018, en medio de la crisis sociopolítica, el vehículo en el que viajaba fue atacado a balazos en Nindirí y el religioso tuvo que buscar refugio en una vivienda mientras lo amenazaba un grupo de simpatizantes del Gobierno, acompañados de policías.