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A Ángela Bucardo, de 56 años, se le desprendió una corona dental, o puente, en “media piñata”, cuando repartía bebidas a un grupo de niños en la celebración del cumpleaños de uno de sus  hijos.

Ella no pudo ocultar la vergüenza al ser vista por más de 50 invitados. Su sonrisa desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Con disimulo, tomó la prótesis dental y la colocó de nuevo en su cavidad bucal. Esa tarde, no volvió a decir “esta boca es mía” y quedó en silencio.

La pérdida casi total de la dentadura de Bucardo se dio a causa de una caries avanzada. Nunca visitó a un especialista en odontología antes de los 35 años y cuando lo hizo, la prótesis dental era la única opción para volver a sonreír, aunque en la fiesta de cumpleaños de su hijo salió volando por los aires.

La poca información sobre el cuido de la salud bucal, el alto índice de pobreza en Nicaragua y la falta de un programa del Ministerio de Salud podrían ser los causantes de la pérdida dental a causa de caries.

La doctora Avilés refuerza que todo está relacionado con los hábitos de higiene desde el punto de vista familiar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cita en una publicación del 2018 el estudio sobre la carga mundial de morbilidad 2016, especificando que las enfermedades bucodentales afectan a la mitad de la población mundial.

Se estima que en todo el mundo aproximadamente 2,400 millones de personas padecen caries en dientes permanentes y 486 millones de niños sufren de caries en los dientes de leche. En Nicaragua no existe una cifra oficial.

La odontóloga Patricia Avilés Baca, Coordinadora Académica de la Facultad de Odontología de la Universidad Americana (UAM), señala que en Nicaragua aproximadamente un 80 % de la población padece en algún momento de su vida de enfermedad periodontal (infección de los tejidos que sostienen los dientes en su lugar)  o de caries dental. 

“Siempre esto está relacionado con aspectos multifactoriales, inclusive hasta del agua que consumimos tiene que ver en eso, porque hay regiones donde el agua tiene más flúor, entonces esos pacientes no van a tener altos indicies de caries, pero en la población donde no hay una agua clorada, pues la caries dental puede ser mayor”, explicó la especialista a El Nuevo Diario.

La OMS detalla que en la mayoría de los países de escasos recursos, afectados por el incremento de la urbanización y los cambios de  las condiciones de vida, la prevalencia de las enfermedades bucodentales “sigue aumentando notablemente debido a una exposición insuficiente al flúor y un acceso deficiente a los servicios de atención primaria de salud bucodental. La comercialización generalizada de azúcares, tabaco y alcohol da lugar al creciente consumo de productos malsanos”, se lee en la publicación de la página oficial del organismo.

Prevención

Para la doctora Nidia Roa, decana de la Facultad de Odontología de la UAM, Nicaragua  no escapa a la problemática de la salud bucal, en el sentido de que la gran mayoría de la población no cuenta con educación en salud oral y no se promueve, contrario a lo que sucede en países europeos, porque la clave de ellos es la prevención.

Nicaragua  como parte de los países de Centroamérica no escapa a la problemática de la salud bucal

“Esto no pasaría si nuestros países contaran con programas serios, masivos y universales desde el Ministerio de Salud, articulado con el Ministerio de Educación e incluso la educación superior a través de la facultad de odontología pueden integrarse, hasta la empresa privada, para el desarrollo de programas masivos que busquen la educación en salud oral desde niños. Es como cuando al niño se le enseña en la escuela a lavarse las manos”, dijo Roa.

La doctora Avilés refuerza que todo está relacionado con los hábitos de higiene desde el punto de vista familiar, “sobre todo en lo que ha aprendido el niño desde pequeño, si ha aprendido a cepillarse los dientes correctamente después de cada alimento y también qué tipo de alimentación tiene cada persona; si está acostumbrado a comer muchos carbohidratos, dulces, comidas ácidas y azucaradas, lógicamente va a ser una persona más propensa a tener caries”. 

Mitos

Ángela Bucardo tuvo 7 embarazos y en sus tiempos de juventud escuchó que por cada embarazo normalmente las mujeres perdían una pieza dental, es decir que ella iba a perder siete. Pasó el primero, segundo y tercer embarazo y nunca perdió un diente, dice ahora.

La creencia de Bucardo es uno de los mitos más conocidos sobre la pérdida dental, aunque las especialistas en odontología afirman que son parte de los tabúes acerca de la salud bucal.

“Si una mujer ya tiene condiciones predispuestas para perder una pieza, como caries dental, en el embarazo donde varían nuestras condiciones. Por ejemplo, las náuseas, los achaques, si hay una hiperacidez en el medio estomacal que afecta el esmalte de los dientes y si ya la persona tiene una condición previa, pues se complica si no se ha atendido, pero no es una pérdida dental meramente por el embarazo”, explicó Patricia Avilés.

Por otro lado, Nidia Roa dice que en el embarazo la mujer debe estar al cuidado de su salud, “en especial lo que tiene que ver con las enfermedades periodontales, que son las enfermedades de las encías, como estructura de soporte de la pieza dentaria, que generalmente puede comenzar por la falta de un buen cepillado”.

La creencia de Bucardo es uno de los mitos más conocidos sobre la perdida dental

Ese tabú puede ir desapareciendo, aseguró Avilés, ya que las personas deben conocer sobre prevención y visitar periódicamente al odontólogo al menos una vez al año, o dos, si hay condiciones que ameriten chequeos frecuentes.

La idea de los chequeos anuales, explican las especialistas, consiste en realizar limpieza dental profesional y un examen a nivel clínico, porque el odontólogo ve más allá de lo que el paciente puede analizar superficialmente y así se evitan complicaciones severas.

Estética

El uso de frenillos se ha hecho muy popular en los pacientes, especialmente jóvenes. Décadas atrás, la opción de muchos era usar prótesis hechas de oro y plata, algo que para sonreír no era lo más estético, señalan las odontólogas.

La doctora Avilés dijo que es importante que las personas que pierden alguna pieza dental puedan reponerlas con una prótesis.

“Las prótesis son de diferentes tipos, es importante usar las prótesis, es importante reponerse un diente después que se pierde, porque esto va a garantizar que tengamos una masticación adecuada y una digestión adecuada de los alimentos y evita que las piezas que están alrededor de un espacio vacío se muevan, porque al no estar esa pieza las otras tienen ese espacio donde se pueden inclinar y migran”, señaló.

Hay pacientes que han tenido piezas de oro y las sustituyen por porcelana. Eso  se convierte en un cambio para la persona, lo que le permite reírse con seguridad y tranquilidad.

Por su parte, Roa destaca que la sustitución de piezas de oro y plata por otros más convencionales son parte de los cambios que se vienen dando en el uso de materiales que puedan reponer el esmalte del diente.

“Poco a poco, con la llegada de materiales muy similares en la parte estética y color del diente, definitivamente han sustituido a esos materiales que no cumplían la parte estética”, dijo, mientras explicaba que el uso de esos materiales como oro y plata era una tendencia en la cual el paciente quería que se le observara metal en su boca.

La decana de la Facultad de Odontología de la UAM dijo que los niños no deberían perder los dientes de leche antes de los 6 años, aunque es muy frecuente en Nicaragua por la falta de higiene y educación de salud bucal.

“Incluso para los que utilizan frenillos, hay un tratamiento preventivo, los niños no deberían perder tan temprano sus piezas temporales (dientes de leche), porque cuando el niño los pierde y hay que sacárselos porque está infectado y no hay nada que hacer, eso es parte de una mala posición de los dientes, hay elementos genéticos de mal posición de bocas muy pequeñas y dientes grandes, por lo que se recurre poner frenillos”, indicó Roa.

A través de la historia se ha pensado que ir al dentista es sinónimo de dolor, pero al aparecer la anestesia bucal eso ha disminuido, aunque exista gente un poco más sensible, explican las odontólogas de la UAM. 

Utilizar sal o bicarbonato para lavarse los dientes no mejora el color dental y la salubridad, “en realidad el efecto mecánico del cepillado es lo primordial, ese efecto mecánico que yo hago al cepillarme me va ayudar a eliminar los residuos alimenticios. Obviamente viene la pasta de diente, que traen algunas flúor, el uso del hilo dental es indispensable, porque el cepillo no lo puede todo; el hilo va de pieza en pieza, es interdental”, puntualizó Roa.